Queridos ciudadanos, queridas ciudadanas:

La transición española estuvo tutelada por la CIA y por el Departamento de Estado de los EEUU, quienes pretendían garantizar que España fuese un aliado suyo para así evitar que les creara problemas ante la estrategia de la OTAN, en la presencia de bases militares, y en el papel geoestratégico que jugaba España una vez que Franco desapareciese y se instaurara la monarquía con Juan Carlos de Borbón.

Para los EEUU la situación que había en Italia con un partido comunista muy influyente en aquellos años, la composición del gobierno de Mitterrand con la presencia de cuatro ministros del partido comunista, la Revolución de los Claveles en Portugal y una España pos-franquista que se le fuese de las manos; podría significar la pérdida del sur de Europa junto a Francia, y por tanto, una situación de debilidad grave para los intereses de EEUU en el tablero internacional.

Si bien en España la derecha la encarnaba UCD, Adolfo Suárez vio como se dinamitaba su partido porque él se negaba que España entrara en la OTAN. Felipe González terminaría abandonando el marxismo del ideario político del PSOE a petición de la Social Democracia alemana y de la CIA americana, y en cumplimiento de ese plan cambió por el SÍ por el NO a la OTAN que había mantenido hasta ese momento y blindando así su apoyo completo a la política exterior de los EEUU.

EL PSOE de Felipe cumplió a rajatabla el guión señalado por los EEUU. Fue Suárez quien se salió del guión, lo que le costó la desaparición de la UCD, y que ese hueco lo ocupará el Partido Popular como partido de la derecha en el sistema bipartidista.

La ley electoral fraudulenta estuvo alumbrada por el anticomunismo, así lo reconocieron Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón cuando hablaron de la ley electoral como “aquella ley que se perseguía parar los pies al poderoso partido comunista, todo aquello a costa de la voluntad democrática de los ciudadanos y en la igualdad del valor de todos los votos”. Tenemos por tanto un bipartidismo en España asentado en una transición con injerencia de los EEUU y de la CIA, con una ley fraudulenta y canalla, y con la defensa en el mismo modelo capitalista y neoliberal de la política de la monarquía bipartidista.

Suárez voto en contra de la entrada de España en la OTAN en el referéndum que se convocó donde el PSOE cambio el ‘NO’ por el ‘SI’. Nunca quedó claro si en aquel resultado no se hubiera cometido algún pucherazo dado el gran rechazo que se sentía en la sociedad española contra la OTAN y la presencia de bases militares de EEUU en nuestro territorio. De ser esto así, se incumplirían todas las condiciones fijadas en aquel referéndum y quedaría al descubierto lo tramposo de Felipe González en el inicio de su mandato.

La democracia en España no la trajo el rey, ni tampoco Adolfo Suárez. La democracia y las libertades costaron la sangre, el sudor, las lágrimas, y años de cárcel de muchos españoles que lucharon por la causa. Merece aquí una digna mención Marcelino Camacho, que con 13 años de cárcel nunca abandonó ni se rindió en la lucha por la libertad. Al pueblo no se le ha regalado nada, no ha sido concedida la libertad, sino que ha sido una conquista con muchas penalidades del movimiento obrero y del partido comunista.

Es una vergüenza que se quiera hacer una transfusión del prestigio de Adolfo Suárez y de su papel en la transición española para recuperar al rey que estaba varado con un suspenso clamoroso, manchado por la corrupción de su yerno Urdangarín y de su familia, y criticado por sus safaris y su inexplicable fortuna multimillonaria según el New York Times.

Las fuerzas antifranquistas no pudieron imponer la ruptura con el régimen franquista. Hubo una transición pactada, en la que se blindaron todos los franquistas para no dar cuenta de sus crímenes. Mantuvieron aparatos de estado intactos del régimen anterior y ahora, en esta nueva etapa, se están manifestando a través de la ley de Gallardón del aborto, la ley de seguridad ciudadana y de las políticas neoliberales de este gobierno.

Suárez se equivocó con Andalucía. “Suárez, ten cuidado con Andalucía”– rezaba una pintada de un jornalero andaluz que fue recogida por la prensa en aquel crucial 1980 en la historia autonómica, la del referéndum del 28F. Un humorista andaluz refleja aquella situación con una viñeta en la que aparece pregunta de Martín Villa el 28 de febrero:“- ¿Da usted su acuerdo …. ? – Aunque me pregunten en chino, SI”

Suárez se equivocó con el referéndum andaluz al pedir la abstención en Andalucía con aquel eslogan con voz de Lauren Postigo: “Andaluz no te dejes engañar, este no es tu referéndum”. Quedó muy desgastado para las elecciones siguientes. Una gran movilización de todas las fuerzas políticas, salvo UCD y AP, presionó hasta lograr que el Congreso reformara la ley del referéndum y se diera por válido el resultado en Andalucía.

Suárez, a punto ya de tirar la toalla y dimitir, comprendió la situación andaluza y dio finalmente vía libre a un proceso que abrió luego la puerta al actual estado autonómico, donde todas las comunidades tienen las mismas competencias. Andalucía permitió el “café para todos”, como lo llamó Manuel Clavero Arévalo, el ministro de Cultura con Suárez que dimitió por estar a favor de la autonomía andaluza. No fue Suárez finalmente, sino Leopoldo Calvo Sotelo quien sancionó el primer Estatuto de Autonomía en diciembre de 1981. El 28F le pasó factura a Suárez en Andalucía largo tiempo.

Blas Infante escribió: “el origen del fracaso de los gobiernos que ha tenido España durante el siglo XX ha sido la defensa de un modelo de estado centralista”

Suárez defendió un modelo de España que no era estrictamente centralista, pero solo contemplaba un modelo a las nacionalidades históricas: Cataluña, País Vasco y Galicia, y el resto del país y Andalucía le rompió ese esquema. En el pulso con Andalucía Suárez perdió y el jornalero se salió con la suya, cayó en su tumba política con la UCD.

El 23-F fue un fracaso militar y un éxito político para la CIA para el departamento de estado de americanos por los poderes fácticos, y para el rey porque se frenó la movilización obrera contra la crisis y la reconversión industrial. España ingresó en la OTAN y se firmó la LOAPA (que consistía en limitar los derechos de las autonomías). Con la entrada en OTAN, la política exterior quedó supeditada a los EE.UU, la participación en las guerras, etc.

La crisis hoy día es también una crisis de democracia. Los jóvenes salen a la calle al grito: “le llaman democracia y no lo es”. Como también dijo Ortega y Gasset, “una cantidad inmensa de españoles que colaboraron al advenimiento de la República con su acción, con su voto o con lo que es más eficaz que todo eso, con su esperanza, se dicen ahora, entre desasosegados y descontentos: ¡No es esto, no es esto!”

Por eso resulta necesario y urgente un proceso constituyente que nos conduzca a una democracia real. En la agenda política de hoy, el bipartidismo recibirá un jaque mate en los próximos procesos electorales españoles, y la monarquía será reemplazada por la esperada de la llegada de una Tercera República.

El divorcio y la desafección de la sociedad con la política y con las instituciones y las reglas del modelo surgido en la transición de 1978 demuestran su agotamiento, por eso no se trata de presentar una enmienda parcial, unas reformas a lo que hoy llaman democracia y no lo es. Hoy día este modelo está agotado y la demanda es clara, España no necesita ninguna enmienda parcial sino una enmienda a la totalidad, un nuevo proceso constituyente. Hemos de presentar una alternativa global, en el que la crisis y la situación actual deben ser palancas para ese gran proyecto esperanzador.

El gobierno de la derecha está tomando medidas claramente de involución política, de autoritarismo y de represión. Cuando esta derecha española está aplicando su programa máximo, que es un programa ultraconservador, ultraneoliberal, franquista; la izquierda coherente no puede permanecer en la mera gestión, hemos de aglutinar fuerzas suficientes para afrontar con garantías de éxito la lucha y movilización hacia el proceso constituyente: la republica basada en el interés de lo común, en la defensa de lo público, en la solidaridad, en la igualdad, en una democracia real.

Tenemos en nuestras manos la posibilidad de superar y derrocar este régimen corrupto y antidemocrático y abrir uno nuevo de justicia e igualdad. Un sistema que consideramos agotado, injusto y con graves carencias democráticas. Es un régimen monárquico corrupto y con ilegitimidad de origen, una institución arcaica carente de los más elementales supuestos democráticos.
Nos toca ahora unir nuestras fuerzas a la articulación de un bloque crítico u alternativo hacia esa III República, una España donde el franquismo no vuelva y las mujeres tengan sus derechos y la economía esté al servicio del ser humano.
Uno de los más grandes poetas del siglo XX, Pablo Neruda, nos dejó su poesía con una bella metáfora por esa llamada que esperamos: «Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la Primavera.”

Coordinador de la Red de Municipios por la III República; Presidente de honor del PCA; ex parlamentario IU.