La denuncia de la gestión de la crisis de los refugiado por parte de la UE, y de muchos de sus países miembros, fue la clave de la conferencia pública con la que el Ejecutivo del Partido de la Izquierda Europea (PIE) concluyó su encuentro en Oporto. El PIE dejaba así clara su postura de solidaridad con todos los que huyen de los conflictos armados, y su defensa en favor de los Derechos Humanos y de los refugiados, amparados por una Jurisdicción Internacional que ha sido violada con el acuerdo de la UE con el régimen de Turquía en la que Europa cierra los ojos, ignorando sus principios fundacionales, para blindar sus fronteras pagando a un régimen autoritario como el turco para que haga de gendarme y impida la entrada de los refugiados a Europa. El PIE denunciaba también a los artífices y los orígenes de unas guerras provocadas y alimentadas por las grandes potencias occidentales para apoderarse de los recursos y controlar geopolíticamente diferentes regiones del mundo. Igualmente, en voz de su vicepresidenta Maite Mola, el PIE denunció la doble victimización que sufren las mujeres y los niños en esa huida de la guerra.

Para desarrollar el tema, el Bloco de Esquerda, anfitrión del encuentro, invitó a Antonio Guterres, el que fue Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados desde 2005 a diciembre de 2015, también ex primer ministro portugués en el gobierno socialista desde 1995 a 2001.

Guterres, que es uno de los siete candidatos a la próxima Secretaría General de la ONU, hizo un apasionado discurso sobre la hipocresía que la UE utiliza con los refugiados, cerrando fronteras a la gente que escapa, y que a veces encuentra la muerte en la huida, la enfermedad y el ataque de las fuerzas armadas y de seguridad, las alambradas de concertinas y los gases cerrándoles el paso, mientras que esas puertas se abren sumisas y generosas a la circulación del capital y las finanzas que no conocen fronteras.

Hoy hay una combinación de dos factores, explicó Guterres, que es la gran aceleración de la emigración forzada por los conflictos “que cada vez está más conectada con los conflictos internacionales” y el hecho de que dos tercios de los que buscan asilo permanecen en desplazamientos interiores, de la misma forma que son una pequeña minoría los que están en campamentos de refugiados.

“Debemos luchar contra los contrabandistas y traficantes de refugiados y dar soporte legal a esos refugiados, desde que salen de su casa hasta que llegan al país de acogida”, exhortó Guterres. Recordó que lo único que quieren los refugiados es volver a sus casas pero se encuentran abandonados por el soporte internacional. “Lo que tiene que hacer la comunidad internacional es resolver los conflictos” subrayó el ex primer ministro portugués.

El jefe de ACNUR hasta el pasado mes de diciembre, advirtió del peligro que el populismo está generando al alimentar entre la gente el “miedo a los refugiados”, a “una supuesta invasión” de los refugiados, para cultivar la xenofobia, el racismo y los nacionalismos. Apuntó, además, la voluntad malintencionada de relacionar el terrorismo con los refugiados. Desmontó la falacia explicando que, por un lado, para los terroristas sería una pérdida de tiempo pasar por todos los trámites burocráticos necesarios para solicitar asilo, a parte de que quedarían registrados, lo que sería absurdo; y, por otro lado, que los terroristas se forman en los países en los que están viviendo. La solución para alimentar ese miedo infundado pasa, según explicó, por enriquecer la multiculturalidad y trabajar contra la disgregación social.

Durante el debate, los representante del partido turco ODP (Party of Freedom and Solidarity) en el Ejecutivo del PIE explicaron la situación que viven “bajo el régimen dictatorial de Erdogan”, cómo afecta a toda la población, la represión que sufren, los ataques a la libertad de expresión, la falta de garantías y violación de los Derechos Humanos a la que se enfrentan y las necesidades que habría que cubrir para poder acoger debidamente a los refugiados, como sería el desarrollo de los servicios públicos, entre otras cosas.

Los griegos, por su parte, explicaron cómo la población y el país, que trabaja para resolver una crisis humanitaria, intenta acoger y resolver lo mejor que puede las necesidades de refugiados que llegan masivamente a Grecia para seguir su viaje a Europa y lo difícil que resulta. En esto subrayaron la aportación de Guterres en el sentido de que no sólo hay que ser solidario con los refugiados sino con los primeros países que los reciben para hacer frente al impacto en la economía, empleo, sanidad, educación, infraestructuras, etc..

Los alemanes aportaron un punto clave en el debate, como que el problema no está sólo en el flujo de refugiados sino “en la percepción que se hace de los refugiados”. También criticaron que en la opinión pública se hable mucho de humanitarismo pero poco de los consecuencias que deja la neo-colonización, “que destroza países no sólo en Oriente sino también en Africa”.

En definitiva, se asumió que sólo hay un camino para resolver la crisis y es que la UE cambie su política y de una respuesta solidaria, y que todos los países asuman sus responsabilidades, además de trabajar en la resolución de los conflictos. En este sentido se apuntó cómo Portugal, con un gobierno progresista, había dado una respuesta mucho más solidaria que la mayoría de los países europeos, acogiendo a 20.000 emigrantes. También han dado buen ejemplo otros países americanos, como Canadá que ha acogido a 25.000 y Brasil que ofreció Visas con programas de reagrupación familiar, en contraste a la política del Reino Unido de impedir la reagrupación. De la misma forma, señalaron los alemanes de Die Linke, sería perfectamente aceptable que Alemania acogiera a 130.000 refugiados, pidiendo además el fin de la hipocresía de la doble cara a la que juega Merkel.