La historia comenzó el domingo por la tarde en esas horas en la que apenas pasa nada, historia “surrealista” según su narrador, Ernesto Alba, secretario general del PCA, pero bastante realista visto el currículum de su protagonista: Felipe Juan Froilán de Marichalar y Borbón, cuarto en la línea de sucesión al trono español tras Leonor de Borbón, Sofía de Borbón y su madre la infanta Elena. Ni más ni menos.

La narración de los hechos puede seguirse en la cadena de tweets que Alba publicó pasadas unas horas, cuando él y sus acompañantes, entre ellos dos concejales del Ayuntamiento de Málaga, Remedios Ramos y Eduardo Zorrilla, salieron de su estupefacción y asombro. Si aún no los han visto, aquí los tienen.


A partir de ese momento, y especialmente durante la mañana del lunes, cuando la historia comenzó a viralizarse en la red social Twitter, la historia ha saltado a los medios de comunicación, tanto a la prensa digital como a medios televisivos que no paran de requerir la presencia del secretario del PCA, adquiriendo una repercusión que Alba “no esperaba”.

Como decíamos, el currículum del joven Borbón (20 años) es preocupante, pero a la vista del tratamiento de los medios parece que la familia que según la Constitución de 1978 debe ocupar en exclusiva la jefatura del Estado no deja de sorprender e indignar hasta a los propios defensores de esta institución medieval, machista y antidemocrática.

Tuvieron que pasar décadas hasta que las correrías y tropelías de su señor abuelo, el actual rey emérito Juan Carlos de Borbón, empezaran a ser de dominio pública por la omertá de los medios del sistema, hasta que fueron tan extraordinarias que no quedó más remedio.

Este nuevo episodio borbónico sucedió a pocos días de la celebración del 14 de abril, en el que se conmemora la proclamación de la II República y se reivindica la III con cientos de movilizaciones en todo el país. Todo indica que la nueva froilanada, sumada a las undargarinanadas, las juancarladas, las letiziadas y las felipadas, en resumen las borbonadas no hacen más que acrecentar la lista de quienes defienden que hay que acabar con la monarquía y constituir una nueva República Española. Lo veremos el 14 de abril en las calles.