Durante este periodo de posibilidad de contagio por coronavirus estamos viendo un inmenso bombardeo de información. Unas veces más acertado, otras veces menos o incluso bulos que, en definitiva, lo que hace es generar un lío en la gente en el que no se puede discernir entre lo realmente necesario y lo superfluo.

Se ha puesto el foco de atención en si en los centros de trabajo las empresas están dotando o no de suficientes mascarillas a sus plantillas o si las mascarillas entregadas son las adecuadas.

Incluso la propia Inspección de Trabajo ha centralizado su foco en esta medida.

No cabe duda de que disponer de un equipo de protección individual (EPI) es necesario pero esta medida se establece cuando otras de mayor eficacia no han podido ser llevadas a cabo o no han sido suficientes (artículo 15 de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales).

Poco favor estamos haciendo a quien se ha visto en la obligación de acudir a sus centros de trabajo, cuando nos están diciendo que la mejor medida es el confinamiento, si lo resumimos al uso de un equipo que depende de su colocación por la propia persona. Hay medidas, las llamadas organizativas, que son mucho más efectivas y que se han pasado muy por alto, tradicionalmente, y en especial en este periodo que nos está tocando padecer.

Y no es cosa casual, sino causal, ya que estas medidas organizativas sí que afectan realmente a la producción de una empresa por lo que son reacias a adoptarlas.

Por ejemplo, si se ha establecido una distancia de seguridad de dos metros entre personas, el centro de trabajo tendrá que adaptarse a esta medida. En un centro típico de los que no son esenciales y donde se han visto en la obligación de ir al tajo, como es la construcción, deberíamos ver un número muy inferior de trabajadores en el mismo, lo que afectaría a la producción de esa obra, teniendo que asumir este coste las empresas promotoras y constructoras.

Por el contrario, lo que se ha visto es un aumento del número de trabajadores ya que, después de las dos semanas del permiso retribuido recuperable, las empresas han pretendido recuperar de inmediato ese tiempo utilizando mayor personal, lo que ha originado una sobreexposición al contagio.
El Ministerio de Sanidad editó un documento de medidas preventivas a seguir por las empresas, en el que se hace referencia a estas medidas organizativas de cada centro de trabajo, indicando que las empresas tienen que “implementar las medidas necesarias para minimizar el contacto entre las personas trabajadoras”.

En definitiva, debemos hacer hincapié en la necesidad de aplicar medidas eficaces que cuiden al colectivo frente a las individualizadas si queremos proteger realmente a las plantillas y a la población en general.

Secretario Político PCA San Juan de Aznalfarache