No conocí personalmente al autor pero tengo una especial querencia por este libro.

En primer lugar el autor, Jorge Semprún. Un personaje fascinante y una vida aún más. Hijo de familia burguesa, liberal y republicana, bisnieto de Antonio Maura, el eje progresista de nuestro bipartidismo decimonónico, militante comunista y activista de la resistencia francesa contra la ocupación nazi con poco más de veinte años, preso en un campo de exterminio, responsable del PCE en Madrid para el área de las universidades y los intelectuales cuando la clandestinidad podía costarte la vida, oculto en un piso franco al ladito de donde yo viví con mi familia más de 25 años, piso compartido con Simón Sánchez Montero, un emblema moral y humano al que tuve el honor de tratar, admirar profundamente y querer.

En segundo lugar el libro, un ajuste de cuentas con el estalinismo y contra un PCE desubicado desde el exilio sobre la realidad española de los 50 y los 60. Jorge Semprún y Fernando Claudín fueron expulsados del PCE por ser críticos ante ese ensimismamiento y sostener un análisis de la realidad más certero. Pocos años después, el PCE asumiría como propias sus tesis. Semprún no perdonó la afrenta humillante de aquella expulsión injusta y doblemente errónea. Y se la guardó a Santiago Carrillo. El libro era la factura aplazada pero nunca olvidada.

No lo he leído

Semprún fue muy honesto. El libro que nos ocupa lo había escrito hacía mucho tiempo pero no lo publicaría hasta que volviera la democracia a España y el PCE estuviera legalizado. Publicar aquel libro con dictadura y Franco vivos hubiera sido una canallada anticomunista que, obviamente, Semprún no iba a cometer.

El PCE fue legalizado en abril de 1977 y el libro apareció, creo recordar, en septiembre. Una auténtica pedrada en el estanque carrillista.

Poco después de aparecer el libro, asistí al primer congreso en libertad del PCE, invitado en representación de la tercera central sindical de España. Muy comentada la ausencia de Felipe González. En aquel entonces el PSOE era muy izquierdista y veía con cierto desdén y complejo de superioridad la moderación del PCE.

Y arrancó el congreso con la intervención del secretario general. Santiago Carrillo fue desgranando un informe en el que todo era gloria tras tantos años de clandestinidad, exilio, lucha y represión.

¿En qué momento se referiría Carrillo al libro de Semprún que planeaba como una sombra sobre el congreso? Al final, como despedida y, creo yo, de la peor forma, vino a decir: “Camaradas, circula por ahí un libelo cargado de resentimiento que no he leído” …

En fin, no creo que les sea fácil conseguir el libro pero inténtenlo, vale la pena.

Ex Secretario General de la USO y afiliado al PSC