Rafael Correa no puede presentarse a las elecciones pero el eje correísmo/anticorreísmo define el escenario electoral en Ecuador.

Tras diez años (2007-2017) al frente de un gobierno popular y democrático, impulsando políticas económicas y sociales al servicio de las mayorías trabajadoras, y cuatro en los que la traición de Lenin Moreno hizo regresar al país a las políticas neoliberales, Correa sigue siendo el político más importante y de más futuro en la política ecuatoriana.

Tan es así que a Estados Unidos y a la oligarquía no les bastó con el giro a la derecha de Moreno sino que pactaron una tremenda campaña mediática contra Correa y, a través de jueces cooptados, una persecución judicial despiadada. Sin embargo, cuatro años después no han logrado acabar con su prestigio político de líder popular.

Obligado por los juicios abiertos en su contra a permanecer en Bélgica e inhabilitado injustamente para ser candidato, Rafael Correa ha reconstruido su proyecto político y comprueba como el apoyo popular a su candidato André Arauz aumenta en las encuestas. Conscientes sus enemigos de la enorme fuerza de su liderazgo, el Consejo Nacional Electoral (CNE) prohibió que en los anuncios de la campaña aparezcan imágenes de Correa, algo inconstitucional y nunca visto. La derecha le teme y no quiere que el pueblo recuerde su exitosa gestión y su honestidad, insultantes para una derecha sin escrúpulos que pretende presentar su gestión eficaz y ética como corrupta.

En este clima de confrontación política e impunidad judicial se ha llegado a una campaña electoral fuertemente polarizada, con una creciente desconfianza del pueblo en las instituciones, en medio de una crisis económica que ha aumentado el desempleo, la desigualdad y la pobreza y de una pandemia descontrolada que Moreno no ha sabido afrontar. La vuelta de Moreno al endeudamiento con el FMI y el Banco Mundial ha indignado mucho a los ecuatorianos pero la jugada de la derecha era que hiciera todo ese trabajo sucio.

Arauz contra Lasso

Andrés Arauz, quien fuera muy joven ministro de Cultura bajo la presidencia de Correa, es el candidato de la Unión por la Esperanza (UNES). Representa la posibilidad real de un gobierno de izquierdas y espera agrupar el descontento acumulado y el voto de castigo contra las políticas neoliberales de Moreno. Con los principales dirigentes del correísmo también perseguidos o exiliados, Arauz es la esperanza de una izquierda que pretende sacar al Ecuador del pozo en el que se encuentra.

El rival de Arauz es un viejo zorro, Guillermo Lasso, conocido banquero de la derecha financiera neoliberal que se presenta por tercera vez tras haber logrado una alianza con el Partido Social Cristiano (PSC), principal fuerza en la costa. Es el candidato de los ricos y de Estados Unidos y ha sido el cerebro oculto de Lenin Moreno en la sombra.

El enfrentamiento electoral entre los bloques de derecha e izquierda, entre Arauz y Lasso, será la confrontación principal el 7 de febrero. El tercero en discordia es Yaku Pérez, candidato del movimiento indígena Pachakutic, que, a pesar de haber tenido diferencias con la CONAIE (Confederación Nacional de Indígenas de Ecuador), puede obtener, con un discurso ecologista y antiextractivista, cerca del 10% y jugar un papel decisivo en una segunda vuelta, donde, por la no muy buena relación del movimiento indígena con Correa, podría facilitar un apoyo más o menos explícito a la derecha.

El traidor Lenin Moreno termina su mandato con una credibilidad del 8%. Lo que está por decidirse es si el pueblo ecuatoriano está maduro para percibir que Lasso solo sería el continuador de las medidas antipopulares y privatizadoras de Moreno y que es Arauz quien puede acabar con esas políticas neoliberales que han devuelto el país a la injusticia social y a la falta de derechos.

Estado de Derecho e independencia de Estados Unidos

Lo que también está en juego es la pervivencia o no de un Estado de Derecho en Ecuador y el regreso a la soberanía política nacional o la continuidad de la dependencia de Estados Unidos.

La subordinación por parte de Lenin Moreno del poder judicial al poder ejecutivo ha sido abusiva, autocrática y escandalosa, propia de dictaduras. La reapertura de la base militar Estados Unidos en Manta, cerrada por Correa, y la vergonzosa entrega de Julian Assange a la justicia británica, violando el derecho de asilo, han sido gravísimas decisiones tomadas a petición de Washington. Guillermo Lasso mantendría esa dependencia. Solo Andrés Arauz representa una candidatura del pueblo que devolvería al Ecuador el Estado de Derecho, la independencia, la dignidad y la soberanía nacional.

Por último, y dado el deterioro democrático del Ecuador bajo Lenin Moreno, resulta imprescindible que los observadores internacionales garanticen una jornada electoral sin trampas.

Responsable de Política Internacional de Izquierda Unida