Su llegada motiva una explosión de cólera mientras sonríe provocativamente. Es Jesús Sosa Blanco, comandante del ejército de la tiranía derrocada, que el 22 de enero de 1959 rendirá cuentas ante la justicia. Son muchos y muy graves los delitos que se le imputan como torturador y asesino. Las pruebas y los testimonios son apabullantes. La vista oral y pública del juicio sumarísimo se prolonga durante más de doce horas. Después de una larga deliberación, el tribunal dicta su fallo: pena de muerte por fusilamiento.

La televisión transmitió el proceso en vivo para Cuba y Estados Unidos y unas 17.000 personas acudieron al coliseo de la Ciudad Deportiva. Entre ellas, 380 periodistas procedentes de todo el continente. La Operación Verdad estaba en marcha.

Fue Fidel el de la idea de invitar a tantos periodistas. Las embajadas y la compañía Cubana de Aviación hicieron posible que en muy poco tiempo muchos periodistas llegaran a La Habana. Cada uno de los invitados recibía una carpeta con evidencias sobre las torturas y los asesinatos de la dictadura y materiales informativos de la revista Bohemia censurados por el régimen de Batista.

Se pretendía hacer creer que Cuba chapoteaba en un baño de sangre y que la venganza llevaba a los acusados ante los pelotones de fusilamiento sin investigaciones ni juicio ni posibilidad de defensa.

Cuba aceptó el reto y organizó la Operación Verdad. Abrió de par en par sus puertas a todo el que quisiera ver de cerca lo que aquí realmente pasaba.

En La Habana, los periodistas serían testigos de la gran concentración popular frente al Palacio Presidencial. Se coloca Fidel ante los micrófonos. Dice que mientras Batista estuvo en el poder ningún coro de voces indignadas condenó el saqueo y el crimen. Y explica que si todos han estado de acuerdo con el castigo a los grandes culpables es porque el castigo ha sido justo y merecido.

Por la noche, Fidel se reúne con los periodistas. Denuncia las calumnias de los medios estadounidenses para desprestigiar a la Revolución Cubana. “La prensa de América Latina -añade- debería contar con la posibilidad de conocer la verdad”. El argentino Jorge Ricardo Masetti, uno de los primeros periodistas latinoamericanos que subieron a la Sierra Maestra, le plantea la conveniencia de crear un servicio latinoamericano de noticias. Fidel le responde que “estoy dispuesto a hacer todo lo necesario para la buena información de los pueblos de América Latina”. Es el origen de Prensa Latina en los días de la Operación Verdad.