Mientras en la Comisión de Exteriores del Congreso de los Diputados se aprobaba en Madrid, con los votos del PSOE, UP, ERC y EH Bildu, una moción de respaldo a la institucionalidad democrática y al gobierno del presidente Pedro Castillo por el escándalo que suscito la visita y las declaraciones de María del Carmen Alva, presidenta del Congreso de la República de Perú, en Lima una mayoría golpista, con el voto decisivo de un sector de la bancada del partido del gobierno Perú Libre, la salvaba de la censura.

Quizá lo que mejor ilustra este juego de intereses y de falta de claridad política es el abrazo del ex Primer Ministro, Guido Bellido, a la salvada presidenta del Congreso.

Para nadie es un secreto a la interna del gobierno las presiones a las que es sometido el presidente Castillo por el partido Perú Libre para tratar de recuperar espacios en el gabinete y el aparato del Estado. No es menos cierto también que algunos de sus voceros en el Congreso de la República han condicionado ciertas votaciones para mejorar sus cuotas de representación y poder.

Este juego entre lo simbólico y la representación del poder real ha generado que renuncien uno de los congresistas más representativos de la bancada parlamentaria de Perú Libre, Guillermo Bermejo, la congresista y actual ministra de Trabajo Betsy Chavez y el diputado Hamlet Echevarría. Al parecer, una avanzadilla de otro grupo que estaría evaluando su permanencia en el grupo parlamentario.

Así las cosas, el escenario político se vuelve cada más fragmentado y se complican las posibilidades de articular un bloque parlamentario que le pueda dar viabilidad al programa de reformas y cambios que busca Castillo.

Por lo pronto, el pedido de facultades legislativas para que el gobierno pueda realizar reformas en materia tributaria a las grandes empresas mineras, considerando los altos precios del cobre y del oro, ha sido rechazado por el pleno del Congreso de la República, privando al Estado, según informes del Ministerio de Economía y Finanzas, de 60.000 millones de soles en el periodo de cinco años, lo que hubiera servido para la construcción de colegios, hospitales y servicios de saneamiento básico.

Lo que no pueden por una se la cobran por otra, ese parece ser el mensaje que está planteando la oposición golpista en el Parlamento.

Mientras el gobierno se debilita, parece que el partido Perú Libre le abre la cancha y le prepara el camino de vuelta a los de siempre, a aquellos que dice combatir. ¡Qué tragedia!

/ Lima