Para los y las comunistas de este país hablar de Renau es hablar de uno de los camaradas que más contribuyó a la grandeza del Partido Comunista de España desde principios de los años 30. Una afirmación que no es gratuita, ya que el papel del artista valenciano fue mucho más allá de dejar para nuestra memoria visual algunos de los más bellos carteles políticos que se han diseñado nunca.

Hablar de Josep Renau es hablar de uno de los artistas más importantes en la historia del siglo XX, no solo por su labor creativa, sino por la trascendencia de su labor política en favor del arte y la cultura durante los tiempos más duros de la historia de España y de Europa. Una importancia que sin embargo no ha sido suficientemente reconocida por las instituciones españolas – su militancia comunista ha tenido mucho que ver en ello-, y por tanto la mayor parte de la población sigue sin conocer el alcance de su figura y su obra.

Josep Renau Berenguer, pintor, cartelista, fotomontador y muralista nació en Valencia en 1907. Fue hijo del pintor José Renau Montoro, profesor de la Escuela de Bellas Artes de San Carlos de Valencia, en la que el joven Josep ingresó con doce años para estudiar Bellas Artes entre 1919 y 1925, y donde ejerció de profesor entre 1932 y 1936.

Trabajó en la histórica litografía Ortega, donde aprendió los oficios de litógrafo y pintor, y durante sus primeros años en el cartelismo estuvo muy influenciado por la estética Art Decó. Tras un periodo en el que colabora activamente con los anarquistas, tanto en acciones de lucha callejera como en actividades propagandísticas, en 1931 se afilia al Partido Comunista de España y sus trabajos empiezan a adquirir un fuerte compromiso social.

IMPULSÓ LA BATALLA IDEOLÓGICA PARA LLEGAR A LA CLASE TRABAJADORA

La importancia de la lucha ideológica y cultural marcó toda su vida, y la consideraba fundamental dentro de la organización comunista para llegar al conjunto de la clase trabajadora, hasta el punto de que sus críticas a la dirección del PCE de Bullejos casi le cuestan la expulsión.

Cuenta el propio Renau que corría el año 1931 y el Comité del PCE en Valencia estaba formado por un barítono, tres o cuatro estudiantes universitarios, algún artesano y tres artistas plásticos. Uno de ellos era el propio Josep Renau, quien relataba que en las reuniones plenarias de la organización se observaba prácticamente la misma composición social sin que hubiese ni rastro del proletariado.

Era aquella la época en la que el Partido Comunista no era capaz de llegar a la gran masa de la clase trabajadora y vivía encerrado en sí mismo, y en los distintos territorios se limitaban a cumplir las órdenes que llegaban desde Madrid. Esto hizo que el propio Renau enviase una carta muy crítica a la dirección del Partido.

Pero hubo algo que frenó su expulsión, y fue la llegada de Pepe Díaz a la Secretaría General del PCE, quien acudió a Valencia poco después de su nombramiento y tuvo una entrevista especial con los intelectuales del grupo de Renau para decirles que su actitud critica había sido debidamente apreciada por la nueva dirección, y les aseguró que se redoblarían los esfuerzos del Partido para llegar a la clase trabajadora y que los intelectuales eran fundamentales para la lucha ideológica.

Meses después de aquella entrevista con Pepe Díaz, a mediados de 1932 se crea en Valencia la Unión de Escritores y Artistas Proletarios, que pocos meses después ya contaría con unos 60 intelectuales valencianos de distintas disciplinas y matices ideológicos.

Poco después, Renau, junto a otra militante comunista, Manuela Ballester, comienzan a trabajar para fundar en Valencia la revista NUEVA CULTURA, a la que dedicaron buena parte de sus esfuerzos y en la que participaban los principales intelectuales españoles del momento (comunistas, socialistas, antifascistas en general) y fue clave para librar la batalla ideológica contra el fascismo y por la unidad de la clase trabajadora.

Aquella revista se convertiría en el año 1937 en el órgano del II Congreso de Intelectuales en Defensa de la Cultura que se celebró aquel año en Valencia como capital de la República.

Todo ese trabajo del frente cultural que se había estado organizando desde Valencia desde el año 1932 estaba teniendo una repercusión política que se reflejaba en una fortaleza creciente del Partido Comunista de España y de su influencia en la sociedad.

En septiembre de 1936, con la entrada del PCE en el gobierno de la República, Renau fue nombrado Director General de Bellas Artes, cargo desde el que protagonizó episodios trascendentales de la Historia del Arte, como el Salvamento del Patrimonio Artístico Nacional o el encargo a Pablo Ruiz Picasso del Guernica para la Exposición Internacional de Artes y Técnicas de París de 1937.

Poca gente conoce que aquella labor histórica del salvamento del Patrimonio Artístico Nacional, que fue explicada al mundo en la Exposición Internacional de 1937, serviría de ejemplo para el salvamento de millones de obras de arte durante la Segunda Guerra Mundial. Ningún gobierno desde hace 40 años se ha planteado reconocer siquiera con una pequeña placa esa labor en los muros del Museo del Prado.

EL LARGO Y PRODUCTIVO EXILIO EN MÉXICO Y EN LA RDA

Tras la guerra, Renau pasó por el campo de concentración de Argelès- sur-Mer y acabó exiliado en México, donde colaboró con el muralista mexicano y también militante comunista David Alfaro Siqueiros. Con él, y junto a otro grupo de pintores mexicanos y españoles, elaboraría Retrato de la Burguesía, un magnífico mural pintado en el hueco de la escalera del Sindicato Mexicano de Electricistas, una obra que aún se conserva en muy buenas condiciones y que se quedaría solo finalizando, junto a su compañera y también artista Manuela Ballester, ya que el resto de artistas tuvieron que huir tras un fallido intento de asesinato de Leon Trotsky.

En México, el artista valenciano tuvo que dedicar buena parte de su producción artística a trabajos “de supervivencia” con poco perfil político. Tal es el caso de la gran cantidad de carteles de cine que elaboró y de anuncios publicitarios.

Sin embargo, en 1958, tras sufrir dos intentos de atentado, dejó México para instalarse en la República Democrática Alemana, donde pudo dedicar el 100% de su dedicación artística al arte político. En la RDA trabajó para la TV alemana, logró finalizar el American Way of Life – una serie de 69 fotomontajes donde denunciaba el carácter imperialista, racista y machista de EEUU – , y además materializó importantes obras murales en varias ciudades alemanas.

A finales de los 70 y principios de los 80 Renau planificaba su vuelta a Valencia para organizar una escuela de muralistas, aunque el proyecto nunca vería la luz, ya que murió en Berlín en 1982.

Lamentablemente, la relevancia de Josep Renau en la historia del arte del siglo XX y la pertinencia de su obra y su pensamiento en el siglo XXI es quizá tan importante como poco reconocida. Es, por tanto, nuestra labor como comunistas, no solo recordar y difundir el legado de Renau, sino hacerlo propio, incorporar sus planteamientos teóricos y prácticos a nuestra política. Porque si algo nos demostró, es que la batalla ideológica y cultural es la más importante de las batallas, sin la cual es imposible desarrollar con éxito nuestras tareas poíticas y organizativas hacia las más amplias masas populares.

LA MARCHA DE LA JUVENTUD HACIA EL FUTURO
El mural ‘La marcha de la juventud hacia el futuro’, hoy destruido, fue proyectado por Renau en 1968 como parte de un conjunto de obras que fueron instaladas en los muros de un complejo residencial estudiantil en la ciudad de Halle-Neustadt.

OBREROS, CAMPESINOS SOLDADOS,INTELECTUALES: REFORZAD LAS FILAS DEL PARTIDO COMUNISTA
Uno de los carteles más conocidos de Josep Renau es el que llama a reforzar las filas del Partido Comunista a los principales sectores de la población. El cartel incluye una bandera roja del PC ligada al final de un fusil y a la base de la bayoneta, bajo los rostros de un intelectual, un soldado, un campesino y un obrero. Diseñado entre1936 y 1937 e impreso en Valencia.

EL COMISARIO, NERVIO DE NUESTRO EJÉRCITO POPULAR
Diseñado en 1937, este cartel destaca la labor del Comisario dentro del Ejército Popular durante la Guerra. Es un cartel en cierto modo atípico al ser realizado en formato horizontal. En el cartel aparecen un conjunto de bayonetas de entre las cualessale el brazo de un comisario político con el puño cerrado. El cartel se lee de izquierda a derecha, por lo que el espectador observa el puño ylas bayonetas que aparecen por la derecha, representando la resistencia que en aquel momento marcaba el devenir de la guerra en el bando republicano.

AMERICAN WAY OF LIFE
«The American Way of Life» es una serie de 69 fotomontajes desarrollados a medio camino de sus dos exilios en México (1939-1958) y Alemania del Este (1958-1982). Esta serie de fotomontajes son una clara crítica al modo de vida americano, utilizando imágenes de la revista LIFE,y dándoles un significado totalmente distinto al que pretendía transmitir la revista.

CARTEL DE LAS ARENAS
Uno de los mejores carteles de la historia del diseño lleva la firma de Josep Renau. Se trata del histórico cartel del Balneario Las Arenas, realizado en 1935 y donde el artista combina la estética art-decò con las influencias constructivistas. Un cartel icónico para un lugar emblemático de Valencia, la ciudad natal del artista.

RETRATO DE LA BURGUESÍA
Retrato de la Burguesía es un mural realizado por David Alfaro Siqueiros y Josep Renau durante el año 1939, durante su exilio en México. Fue un encargo del Sindicato Mexicano de Electricistas y representa la amenaza del fascismo en elmundo, precisamente cuando estaba a punto de estallar la Segunda Guerra Mundial.