1. Dicho irónico y cruel con que se ridiculiza, humilla o insulta.
2. Dicho irónico, amargo y pesimista que encierra una queja.
«…desde el siglo XVIII, el paso de lo sublime a lo ridículo, la sátira, el sarcasmo, la parodia y el desdén han sido rasgos dominantes del estilo de los mejores artistas españoles». Por algo será. (https://dle.rae.es/sarcasmo)

Me apresuro a confesar que sólo soy un sintiente. Me siento incómodo viviendo en un país entre proclamas sublimes que todavía conservan bastante sabor franquista cuando se habla de la Patria y de su reputación y un retrogusto a ridículo cuando se sospecha que las proclamas no corresponden a la soberanía propia frente a los que “gobiernan” el mundo. Siento (y lamento) a nuestros caciques (de pelajes muy parecidos) que disimulan su frustración por no haber podido repetir la foto de las Azores, maltratando a los del Gobierno, por mucho que estos hablen de diálogo, consenso y cumplimiento de los compromisos adquiridos. Será porque les ven cara de satisfacción por el deber cumplido con presteza. Ahora, en medio de la profusión de insultos, maledicencias y falsas noticias que dan contenido a nuestra vida política institucional y comunicacional, se hace más necesario que nunca recurrir a un profundo sentido del humor que, sin asumir una actitud pasiva ante el discurso agresivo y excluyente de la Derecha y su extremo, controle la tendencia a devolver el ataque verbal, contribuyendo a la propagación de la incivilidad y a la pérdida de tiempo y energías intentando gestionar las emociones inoculadas a golpe de tertulianos y portavoces deslenguadxs.

Como dijo, hace ya mucho, Néstor Kohan (https://bit.ly/3gxTka0): “Vivimos una dictadura mediática sin precedentes en la historia” y “la relación asimétrica es abrumadora y aplastante. Las páginas webs alternativas existen, pero con sinceridad debemos asumir su marginalidad extrema. Padecemos un totalitarismo de la información y la comunicación abrumador, disfrazado de pluralismo y democracia”. También nos comemos unas abundantes raciones de rancio patriotismo que se manifiesta en cuanto la OTAN toca a generala, generando un sarcasmo evidente porque nos movemos al son de su cornetín (de órdenes) como si fuera por decisión propia. Y, encima, con ínfulas : Claro que los de la OTAN dicen que agradecen a España su “vital contribución” en la crisis con el despliegue de la `Blas de Lezo´…”

El maestro Kohan lo dice bien claro: “el imperialismo sigue existiendo, vigilando, controlando, violando la soberanía de otros países y reforzando el dominio del capital donde quiera que esté, mientras continúa de manera irracional y enloquecida destruyendo nuestro planeta”.

“Hay que ESTUDIAR. Las consignas ya no alcanzan. Y para descifrar los enigmas irresueltos hay que superar el divorcio entre un marxismo académico (erudito pero impotente e inoperante …) y un saber militante abnegado, esforzado y sudoroso pero que no estudia, no lee, no está informado y suplanta la falta de formación de la militancia de base con consignas efectistas … Estamos huérfanos y sin vaticanos”.