El 2 de junio hubo Memoria Democrática en Granada. Se recordó institucionalmente a las personas que sufrieron represión física y psicológica en la antigua Jefatura Provincial de Policía en la Plaza de los Lobos, edificio actualmente propiedad de la Universidad de Granada. Centenares de estudiantes y trabajadores pasaron por aquellos espacios de terror que fueron las Comisarías de Policía de la Dictadura, utilizadas para reprimir y reducir a toda clase se individuos con el empleo de la violencia. Por allí pasaron todas aquellas personas que se atrevieron a reunirse, a asociarse, a expresarse libremente, o a criticar mínimamente al régimen impuesto por la fuerza desde 1939. Tenemos la obligación social y profesional de rescatar esa memoria. Muchas y muchos estudiantes que sufrieron carnalmente estas represiones estuvieron presentes en la convocatoria. Ayer, en esa fachada y delante de esa plaquita, se palpaba lo que tenemos dentro, los recuerdos, lo que hemos vivido y lo que hemos imaginado, lo que podemos entender, lo que hemos olvidado o lo que no comprendemos. Las personas que sufrieron aquellas violencias hicieron un recuento de lo pasado, que como en el momento de sufrirlas, también miraban hacia el futuro. Como ayer, porque recordar ese ayer te devuelve aquel entonces.

Con el acto público, se homenajeó a los estudiantes universitarios represaliados por el Franquismo, y de paso nos hizo recordar al resto de ciudadanos que hubo un tiempo en el que la Universidad española los estudiantes hicieron suyo cualquier problema que afectaba a la sociedad. Desatendidos oficial y oficiosamente, muchos jóvenes universitarios se plantearon la necesidad de la destrucción del poder franquista. Aquellos estudiantes lograron tener presencia social e incidencia pública porque, partiendo de cualquier problema concreto y su extensión, y la necesidad de abordar problemas de otros sectores, los posicionó en contra de las injusticas sociales y en favor de un sistema político que contuviese amplías garantías democráticas. El movimiento estudiantil se caracterizó por la defensa de todas las reivindicaciones de carácter democrático y la condena contra toda forma de represión. No sólo pretendían cambiar la Universidad, querían cambiar el mundo.

Los represaliados a los que se homenajeó a4yer, fueron parte de aquellos jóvenes que estuvieron en los movimientos sociales, que estuvieron en la lucha antifranquista y, sobre todo, que estuvieron en condiciones de poner al descubierto las injusticias del régimen dictatorial, analizar las acciones de acuerdo a sus causas y motivos, y facultarlas con el fin de conseguir la libertad política que proporcionase la libertad de expresión conducente a la democratización del país. Luchaban por tener lo que tenemos hoy: Democracia.

El papel de aquellas generaciones estudiantiles, representadas por algunas y algunos de sus protagonistas ayer en Granada, fue la de crear una nueva realidad que por encima de todo pudiera romper el silencio extendiendo la transformación de la universidad como institución pública al servicio de las imperantes necesidades sociales de los años sesenta y setenta. Considerables sectores de estos estudiantes encontraron en la política la solución al problema de la transformación de la sociedad, entendiendo que el paso adelante para su consecución era la militancia activa en organizaciones políticas. Ayer, estas ciudadanas y ciudadanos políticos estuvieron allí para que el resto de la sociedad recuerde y haga memoria.