La nueva Constitución que se someterá a referéndum en Chile el 4 de setiembre establece una democracia paritaria en un Estado social y democrático de derecho, plurinacional e intercultural.

Si se aprueba, sustituirá a la Constitución de 1980 impuesta por la dictadura militar del general Pinochet. Se propone una democracia participativa que acabe con la política neoliberal y garantice la intervención social del Estado contra las desigualdades y en la protección ecológica de la naturaleza.

Reconoce el derecho a la Seguridad Social con un Sistema Nacional de Salud que impida la privatización de la sanidad y de las pensiones. Además se crearía un Sistema de Cuidados, integral, universal y solidario.

En los cambios más importantes, la nueva Constitución que se somete a referéndum establece una democracia paritaria para un Estado Plurinacional e Intercultural. Las mujeres deben ocupar por lo menos el 50% de todos los órganos del Estado y se reconocen los derechos de once pueblos y nacionalidades que podrían conservar sus propios sistemas jurídicos si respetan la Constitución, las leyes y los tratados internacionales. La Corte Suprema será la instancia definitiva para las posibles reclamaciones.

En el ejercicio libre, autónomo y no discriminatorio de los derechos sexuales y reproductivos, el Estado debe asegurar la interrupción voluntaria del embarazo que se regulará por ley.

En las obligaciones del Estado para proteger la naturaleza se impedirá la privatización del agua como un derecho humano que se defenderá mediante una agencia nacional para su uso sostenible y democrático.

El periodo presidencial seguirá siendo de cuatro años y se autoriza la reelección consecutiva por una sola vez. En el Parlamento se elimina el Senado, histórica residencia de la oligarquía chilena, se mantiene el Congreso de Diputados y Diputadas y se crearía una Cámara de las Regiones. En el legislativo se abre la posibilidad de proponer leyes de iniciativa popular.