El vacío abisal parece que cobra forma iconofágica con el imperio de la imagen fragmentada. Uno escucha a Matías Prats y no tiene certeza de si nos habla de la actualidad o trata de vendernos un seguro de la política de lo peor, contándonos delitos en Nueva York, perchas noticiosas incalificables y autopromoción de la cadena y del propio IBEX35 para quien trabaja. El único contenido y relleno admisible es, en suma, la filosofía de pa la saca, dominando como domina la cultura del estraperlo dentro y fuera de las pantallas. Así se sucede la información sin contarnos las cuentas ocultas de los Alí Baba de turno de oficio. Llama no obstante la atención que sigamos en esto como en el siglo XIX. El problema de España, más allá de Unamuno, es que estamos dominados por unas élites cosmopaletas de la fracción monopolista de la burguesía tan incapaces y moralmente deleznables que solo saben imponer condiciones precarias a campesinos, ganaderos, a los profesionales liberales y autónomos, casi tanto como a las clases obreras y populares. Pero a estas alturas de siglo ya ni nos queda el consuelo de ser una anomalía histórica, visto que el modelo de capitalismo feudal empieza a ser la norma también en otras potencias como Estados Unidos. Si uno analiza cómo en el imperio en decadencia, en el Estado fallido de Washington, los presidentes pasan pero Goldman Sachs queda, todo se entiende, en esta inversión de lo público y lo privado. Así acuerdos como Securities and Exchange Commission, con la multa de 550 millones de dólares por productos basura como Abacus, oculta el coste real para todos al suponer apenas el 3% del total de las primas que distribuyera en 2009 la compañía. Esta era la lógica de Reagan y el muro de Wall Street apropiarse, como la saga Aznar, de lo común para el propio interés de sus accionistas y tiburones. El efecto palanca, es como dicen en México, tener palanca, disponer de enchufe para que fluya la economía especulativa con cargo a la Hacienda Pública y el endeudamiento o empobrecimiento de todos. Ello a condición claro está que sea secreto u oculto. La cultura del estraperlo solo es posible sin transparencia, con opacidad, y si Wikileaks lo revela están los servicios de inteligencia y los aparatos ideológicos del Estado para el debido castigo. Vamos que Franco no sabemos si fue un discípulo aventajado o un adelantado al tiempo neoliberal de la desregulación financiera en su empeño por dejar todo atado y bien atado. Algo similar a lo que pretende la OTAN, y sus cantes de Eurovisión, propaganda de saldo de por medio, para derruir la UE. Y todavía hay quien en la izquierda ni alcanza a vislumbrar qué significa la internacional. Así que la disputa del sentido debe ser prioritario para construir un horizonte de vida más sostenible, siendo conscientes que lo contrario de esta cultura abismal es el factor X, siguiendo a Byung-Chul Han: más responsabilidad, más comunitarismo y más educación cívica y sentido público como base o norma de la solidaridad por principio. En este horizonte republicano, sobran, en fin, los especuladores de mercados de futuro y los vendedores de seguros que nos arruinan la vida a diario.