Extremadura no está para mucho circo, al menos eso es lo que piensan el común de los mortales después de llevar una semana sufriendo por los incendios que asolan esta tierra. Sin embargo, los que mandan en la región han decidido organizar un sarao con la participación de Felipe de Borbón y Pedro Sánchez.

El evento – con cierto tufo al medievo – ha consistido en un viaje en tren desde Cáceres a Badajoz en donde ha participado el Rey, acompañado de toda la corte y algún que otro bufón. Como no podía ser de otra manera, todo ha salido a la perfección. El tren estaba impoluto, ha partido con puntualidad suiza y contaba con todo tipo de servicios. Un autentico milagro que se podría atribuir a la Virgen de Guadalupe, si no fuera porque todo era una pantomima para congraciar a los ilustres viajeros.

Eso sí, la velocidad máxima que ha alcanzado es 89 km/h y es que pese a que lo venden como alta velocidad, las vías dan para lo que dan, pues las inversiones para tener un tren digno en Extremadura siguen llegando con cuentagotas. Es por ello que este viaje es una farsa que corresponde más a un acto de propaganda de cara a las próximas elecciones, que a la inauguración del supuesto tren de altas prestaciones.

No es el primer acto de este tipo. Hace un mes, la Ministra de Transportes, Raquel Sánchez, hizo un viaje de prueba en lo que se supone que es la línea de alta velocidad extremeña, en concreto desde Plasencia a Badajoz. El trayecto en tren entre ambas ciudades duró 2 h 15 min. En coche ese mismo trayecto son 1 h 54 min (170,5 km) por la N-523 y A-66.

Las críticas no se hicieron esperar y la respuesta no dejó indiferente a nadie. Para ahorrar tiempo, el denominado tren de altas prestaciones no parará en Plasencia, cuarta ciudad en importancia de la región. Un nuevo atropello para la ciudadanía de la región que poco a poco van acabando con la función social del ferrocarril como eje vertebrador del territorio.

PROTESTA

No todo el mundo se traga la propaganda del régimen en Extremadura. Por lo que distintas organizaciones como el Movimiento Tren Ruta de la Plata, Ecologistas en Acción, Milana Bonita o el Partido Comunista de España habían convocado una concentración a las puertas de la estación de tren de Cáceres.

La indignación de Extremadura es latente. Tal vez por ello las autoridades anunciaron a última hora que el viaje se realizaría una hora antes de lo previsto. Pese a ese cambio y bajo un sol de justicia, un centenar de personas han respondido a la convocatoria con una reivindicación clara “Por un ferrocarril público, sostenible, social y que sirva como eje vertebrador del territorio”. Y es que el tren que necesita Extremadura, no lo trae Felipe de Borbón.

A la protesta ha asistido Irene de Miguel, portavoz de Unidas por Extremadura, la cual ha explicado que no se ha sumado a los actos «porque suponen un insulto para la ciudadanía extremeña» pues, «la deuda con el tren extremeño no se salda con esa puesta en escena».

En este sentido, ha recordado que la línea que se va a inaugurar «sigue siendo manifiestamente insuficiente», ya que «está sin electrificar, sigue yendo por vías antiguas y ha obligado a cerrar estaciones en nuestra región», al tiempo que ha remarcado que «este no es el tren que Extremadura se merece»

De Miguel ha recordado los últimos incidentes de los que se tiene constancia en el tren extremeño. «La semana pasada una mujer sufrió un golpe de calor en un tren viniendo de Madrid porque, en plena ola de calor, los vagones no tienen aire acondicionado, no se puede comprar agua y no tienen, ni siquiera, cortinas en las ventanas».