Vicenç Navarro en su último artículo, en Público, El conflicto entre la OTAN y Rusia centrado en la guerra de Ucrania era previsible, predecible y evitable: ¿Por qué continúa? denuncia la cultura bélica que se está desarrollando a partir del conflicto entre Estados y Rusia en suelo ucraniano, y que plantea como única solución la derrota completa del enemigo, lo que nos lleva a un escenario de una guerra prolongada en el tiempo, una profundización en la crisis económica y social sobre la población de todo el planeta, y la expansión de la extrema derecha en Europa y en Estados Unidos. Estamos caminando hacia un desastre mundial, advierte.

En este escenario, explica Navarro “necesitamos entender qué está ocurriendo”, conocer el contexto del conflicto, y para empezar a hacerlo critica “las falsedades que están promoviendo los medios españoles sobre la OTAN y sobre la responsabilidad que ésta ha tenido en crear las condiciones para la injustificable invasión de Ucrania por parte de Putin. A desmontar esas falsedades dedica este artículo que, tras una detalla exposición de los factores que han ido preparando esta guerra, apunta al deseable camino que habría que seguir para detener el camino hacia el abismo:

“La única alternativa es precisamente cambiar radicalmente este modelo económico, político y social neoliberal, haciendo aquellas reformas profundas que respondan a las necesidades de la mayoría de las clases populares, rompiendo con la globalización neoliberal, sustituyéndola por un internacionalismo en el que se vea que las clases populares de todos los países, tanto los del Norte como los de Sur Global, y tanto los que pertenecen a un lado como al otro, tienen más intereses en común que no en conflicto. Es obvio que las clases populares están viendo como su calidad de vida y bienestar se están deteriorando notablemente.(…) Y de ahí la gran necesidad de reconocer y denunciar la responsabilidad que tiene la Alianza Atlántica en desarrollar y facilitar las condiciones para que ello ocurriera. Se avisó tanto al gobierno de EEUU como a los otros miembros de la OTAN que su política llevaría a esta situación. Y así ha ocurrido.


(….) La continuación del conflicto y falta de resolución de los enormes problemas políticos, económicos y sociales creados está facilitando el crecimiento de movimientos de protesta, que en los países del Atlántico Norte está canalizando las ultraderechas profundamente antidemocráticas. Y de ahí la enorme urgencia de desarrollar una cultura opuesta a la bélica, militarista y conflictiva existente, sustituyéndola con otra solidaria que anteponga los intereses de las clases populares de los países en conflicto, mostrando que tienen mucho más en común que no en conflicto, oponiéndose a los intereses minoritarios y dominantes responsables de su continuidad y de esta enorme crisis. Debiera ser obvio que los grandes problemas que las poblaciones actuales y venideras tienen, que amenazan su propia supervivencia, requiere una cultura opuesta a la existente que entienda seguridad como bienestar compartido en lugar de insolidaridad y fuerza militar”.