Después del 7 de agosto de 2022, la realidad colombiana da un giro popular hacia un futuro, que ya es decir mucho. Es un nuevo amanecer, lejos de la política tradicional y abierto a la esperanza, a la vida digna y a la justicia social y ambiental.

Cuatro años después, ahora sí, Colombia parece más humana; como no había de otra, la maquinaria ha sido la gente; parece que hemos encontrado el sueño perdido, y que el cambio ya no tendrá que esperar.

Gustavo Petro y Francia Márquez forman un tándem complementario para una nueva narrativa de la vida en Colombia. Para enfrentar un futuro que no va a ser fácil, pero que tendrá el respaldo del pueblo, que quiere, al fin, esa transformación social tantas veces aplazada.

El realismo mágico tiene hoy sus protagonistas en el nuevo presidente y la nueva vicepresidenta. El papel que jueguen en esta nueva historia dependerá también del resto del elenco: afro, indígena, raizal, mestizo, rom; mujeres, hombres y otros géneros; taxistas, meseras, militares, médicas, policías, enfermeros; campesinas, mineros, rurales, citadinas, montañeros; estudiantes y sin estudios, especialistas, maestras, profesores, doctoras y doctores, desde la medicina a la filosofía, de la administración a la comunicación o de la ingeniería a la literatura.

Inicia la tarea de sanar un país enfermo, de parar las violencias, de entender su diversidad y sus contradicciones, de construir desde la esperanza, de respetar las diferencias y hacer la paz cada día, paso a paso, con unx mismx, con lxs demás y con la naturaleza.

De entender que vivir sabroso es vivir dignamente, que sí se puede.

Es hora de REEXISTIR.

Se necesitan seres sentipensantes.