Les copio un párrafo que me sirve de introducción: “La Jiribilla, revista de cultura cubana, en el centenario de la poetisa Carilda Oliver Labra, le invita a leer el dossier Cien años de ‘La novia de Matanzas’ [1], compilación de textos que intenta aproximarse a su creación poética, reconocida por la sensibilidad, el desenfado y el candor. Aquí está Carilda, auténtica leyenda, una las más sobresalientes poetisas de Hispanoamérica, ganadora de importantes premios literarios, a quien siempre acompañaron adjetivos como hermosa, irreverente, atrevida, sensual, junto a su grandeza de mujer y escritora”.

Me atrevo a recomendar encarecidamente que lean el amplio dossier en vez de tragarse sin masticar los productos de esta guerra comunicacional que andamos sufriendo, porque he vivido en mis propias carnes el efecto liberador de sus poemas y me he atrevido a hacer canciones con ellos y a disfrutar oyéndolas interpretadas por Mónica Yebra y El Taller de Reinsertables [2]. En estos momentos en que nuestra salud mental está siendo atacada por mensajes abarrotados de virus que te contaminan de ignorancia intelectual, de ansiedad emocional, mal humor, agresividad de todos contra todos y desesperanza, la obra de Carilda te eleva el espíritu y aunque adviertes que la poeta reconoce el desorden, no deja de provocarte una vitalidad capaz de superar cuantos bloqueos tengas que vivir, como les ha pasado a los propios cubanos con sus imperialistas canallescos vecinos del Norte, esos que se quedan con tu soberanía para darte –dicen- seguridad.

Me sumo a esta “publicidad cultural” disfrutando de lo mucho que se ha dicho sobre ella porque falta nos hacen las referencias bien documentadas a las Carildas llenas de personalidad propia, con un ego fuerte pero sin egoísmo, porque mira a su alrededor para reconocerse en todas las señas de identidad que, tan bella como atrevidamente, describe en sus versos, que están marcados por la jovialidad, por la carnalidad del amor material inmediato, sin el menor atisbo de sumisión femenina. Tampoco puede dejar de escuchar y transmitir el clamor social y, por tanto, su poesía queda subrayada por un marco civil, por una participación múltiple en la vida.

Y además, con los versos de Carilda se han compuesto canciones que ustedes pueden capturar fácilmente en Internet, de manera que reitero la invitación para que disfruten de esta iniciativa de La Jiribilla que mantiene viva la memoria de Carilda. Con ello, y, como ella misma agradecía al mismísimo Fidel, podemos agradecerle:

Gracias por ser de verdad,
gracias por hacernos hombres,
gracias por cuidar los nombres
que tiene la libertad.

Notas:

[1] https://bit.ly/3oX1I7r

[2] https://youtu.be/SfW0icAXs-M