Este domingo, 25 de septiembre, Cuba afrontará uno de los retos más importantes de los últimos tiempos que es el de aprobar, mediante referéndum el nuevo Código de las Familias.

El anteproyecto del texto se dio a conocer en 2021 y han sido más de 20 las versiones que la sociedad cubana, a lo largo de este tiempo, ha trabajado, hasta llegar a la versión número 25 que será la que este domingo se someta a votación.

El Código reconoce derechos tan importantes como el matrimonio igualitario o el reconocimiento a la diversidad de filiaciones que trascienden la consanguinidad, así como mayores garantías para mujeres víctimas de violencia de género, personas adultas mayores y con discapacidad, niñas, niños y adolescentes.

Estas medidas legislativas tan importantes están siendo, como no podía ser de otra manera, criticadas por la oposición política, así, como por la iglesia o sectores conservadores de la sociedad cubana, todos ellos vinculados a EEUU y a su política del bloqueo criminal que harán todo lo posible para intentar tumbar cualquier medida impulsada por el Gobierno del país que beneficie a la población en Cuba, como llevan haciendo desde hace más de 60 años, una muestra más de la actitud injerencista del imperio que afortunadamente no ha calado y tampoco calará en esta ocasión.

Avance en derechos

A pesar de estos burdos intentos de boicot, estamos convencidos que Cuba dirá SÍ al Código porque es una legislación coherente que avanza en derechos y que está en sintonía con los instrumentos más avanzados del derecho de familia en el plano internacional.

En materia LGTBI+ no solo es importante el reconocimiento del matrimonio igualitario sino que además las parejas del mismo sexo podrán acceder a la adopción así como a servicios médicos tales como las técnicas de reproducción asistida.

Esta norma es el código que merecen las familias cubanas porque es el reconocimiento de la igualdad de todas las personas ante la ley, hecho que implica la misma protección en el disfrute de los derechos, libertades y oportunidades, sin ninguna discriminación por cualquier condición o circunstancia personal que implique distinción lesiva a la dignidad humana. Cómo se ha señalado a lo largo del debate popular al que ha sido sometido, “es el derecho de todas las personas a contraer matrimonio y a fundar una familia, a organizarla en la forma que le dicten sus convicciones, a acceder a todas las instituciones que se protegen en el espacio familiar, al uso equilibrado del tiempo que les permita desarrollarse integralmente sin sobrecargas domésticas y de cuidado y a la corresponsabilidad en las tareas de cuidado de los hijos y los que necesita el resto de los integrantes en las diferentes etapas de sus vidas.” El proyecto busca garantizar los derechos de todas las personas, “cualquiera sea la estructura o forma de organización por la que han apostado al momento de formar una familia, de modo que sean preservados valores como el respeto mutuo, la lealtad, la solidaridad, la asistencia recíproca, así como el afecto entre sus miembros para que no deje de ser la familia una entidad moral, de naturaleza plural que posee un único objetivo: hacer felices a aquellos que la componen. Se trata de diseñar un cuerpo normativo a la medida de la sociedad cubana de estos tiempos.”

Y por todo ello Cuba dirá #CódigoSí

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