Ayer fueron las elecciones parlamentarias en Italia. Han sido los comicios con una de las participaciones más bajas desde 1948, menos del 64% (nueve puntos menos que en 2018).

Eran las primeras elecciones donde se aplicaba la nueva reforma electoral, aprobada en el referéndum constitucional de 2020, por la cual se redujeron los miembros de las dos cámaras (el Congreso pasaba de 630 a 400 escaños y el Senado de 325 a 200), y el derecho a voto se ampliaba hasta los 18 años en el caso del Senado, que hasta entonces era a los 25 años.

En el contexto de incertidumbre e inestabilidad institucional, por la caída del gobierno de Mario Draghi el pasado mes de julio, se realizaban estas elecciones, en las que la primera fuerza ha sido el partido de extrema derecha Hermanos de Italia (26%), liderado por Giorgia Meloni, que encabezaba una coalición de los partidos con la Lega (de Matteo Salvini) y Forza Italia (de Silvio Berlusconi). La segunda formación ha sido el Partido Democrático (19%), de Enrico Letta.

El Movimiento 5 Estrellas, de Conte, ha conseguido el 15%. Otras fuerzas han sido Azione-Italia Viva que ha superado el 7%, Alianza Verde e Izquierda ha superado el 3%, +Europa el 3%, Italexit alrededor del 2%, y finalmente, la Unión Popular que ha conseguido alrededor del 1,5%.

Con Hermanos de Italia, formación heredera del fascista Movimiento Social Italiano, es la primera vez que un partido de tales características llega al gobierno de la Italia republicana.

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