El Secretario General del PCE, Enrique Santiago, califica la 44º Fiesta del PCE de “éxito organizativo y político”, agradeciendo la inmensa labor desarrollada por la militancia. Esta mañana, a través de las redes, envió “un cariñoso saludo a todas las organizaciones sociales, partidos, colectivos y personas que nos habéis acompañado”.

Cuando la Fiesta del PCE cerró sus puertas ayer a las 17.30, los compañeros de organización empezaron a desmontar toda la infraestructura que durante tres días convirtió el Recinto Ferial Miguel Ríos en la Fiesta de los Comunistas. Según salía la gente comenzó la recogida, sin perder un minuto y con la eficacia y coordinación que da la experiencia acumulada por años; los camaradas de Euskadi y Córdoba, arquitectos y albañiles de la Fiesta, son los maestros de ceremonias, los primeros que comienzan y los últimos que acaban. Las caras arrastraban tanto cansancio como satisfacción. “¡Ha salido bien!”. La misma conclusión se repetía con determinación de boca en boca. Los chalecos negros, rojos y caquis volvieron doblados a sus cajas, junto a las pulseras verdes de turnos, las rojas de organización… pulseras que se cierran en las muñecas de centenares de militantes que asumen la responsabilidad de que no falte nada y todo salga bien. El poder de la militancia frente a capitalismo.

La Fiesta arrancó el viernes 30 de septiembre, a las 18.30, con un invitado que nunca falta, el Secretario General de CCOO, Unai Sordo, y con Mariano Hoya, Vicesecretario General de Política Sindical de UGT, de la mano del anfitrión de la Fiesta, Enrique Santiago y de Sira Rego por IU. Y lo hizo con un tema central: la Reforma Laboral, el aumento de los derechos y las movilizaciones que se preparan para este otoño. Enrique Santiago dejó clara la postura del PCE, que reiteró en el Mitin Central del sábado: “No podemos permitir que recaiga sobre las espaldas de las trabajadoras y trabajadores el peso de la crisis inflacionista y la subida de los precios que no hacen más que precarizar más aún a la clase trabajadora de nuestro país” y por ello “seguiremos reivindicando el aumento de los salarios, aumento de los impuestos a los que más tienen y apoyaremos las movilizaciones que van a llevarse a cabo por parte de los sindicatos en toda Europa, con el fin de seguir llevando adelante medidas contundentes de redistribución de la riqueza y de garantía de derechos, para no dejar a nadie atrás”.

En vísperas de las elecciones municipales, el municipalismo fue otro de los temas claves de la Fiesta, junto a la convergencia. Y para hablar de esa necesidad de avanzar juntos se reunieron representantes de las fuerzas de la izquierda transformadora en un debate en el que con el nombre El momento es ahora: convergencia político y social, coincidían en que tenemos que aprender a construir un horizonte común. “Vamos a una; estamos en las mismas luchas”, concluyeron, invocando a la responsabilidad política: “Es el momento de estar a la altura de nuestros pueblos”. Y en ese llamamiento se sitúa el PCE: “sumar y construir espacios de poder popular ante las elecciones municipales”.

En un escenario de guerra y crisis energética nos visitó la izquierda europea: camaradas de Italia, Austria, Finlandia, Portugal, Bélgica y Grecia vinieron a hablarnos del avance de la extrema derecha y la crisis capitalista en Europa. También lo hicieron del Nuevo Orden Internacional y el multilateralismo, con José Luis Centella. Pero no se hubiera podido configurar el análisis internacional sin hablar de América Latina, de Palestina y del Sáhara.

A partir de ahí se fueron sucediendo debates, presentaciones de libros y homenajes, como el realizado a Juan Antonio Bardem, con la participación de sus hijos, y a Matilde Landa. Hubo teatro, humor, muchos libros y mucha música. El rincón cubano lo dio todo y puso la guinda con el concierto Buena Fe del domingo, con el que rompía las costuras de la carpa: menú cubano, mojito y salsa.

Las federaciones y los movimientos sociales volvieron con sus stands. También las editoriales, las librerías y la artesanía. Hasta Vázquez de Sola repitió Fiesta con exposición y libro bajo el brazo: La madre negra.

Vino menos gente que el año pasado, el del Centenario y el de los abrazos aplazados por la pandemia, el del multitudinario concierto de Silvio Rodríguez. Sí. Se veía. Pero la gente que vino fue la que estaba interesada en el contenido de Fiesta y en lo que en ella se debate; “la gente que viene a lo que es la Fiesta del PCE” definía un camarada de organización que lleva una semana montando para todo sea posible. Hubo intereses en los debates y en la presentación de libros y en las actividades culturales  que se celebraron en los cinco cubos y en las carpas. Las mesas del comedor casi duplicaron a las del año anterior (de 400 a 700) y no sobraban sillas.

Una vez más, éxito en el espacio de encuentro y reencuentro. Rivas vuelve a demostrar que es una excelente espacio en infraestructura, tranquilidad y seguridad. Toca descansar, reflexionar y empezar, pronto, a pensar en la siguiente Fiesta del PCE.

Etiquetas: