La clase obrera y los sectores populares están sufriendo duramente las consecuencias de la escasez, la falta de suministros y la alta inflación, y ahora también por las fuertes subidas de los tipos de interés propiciadas por el BCE, que están teniendo una fuerte repercusión en la subida de los precios de la energía, materias primas, el transporte y afectando gravemente a la cesta de la compra.

El militarismo y la política agresiva de los Estados Unidos, el expansionismo de la OTAN, la guerra en Ucrania y el efecto boomerang de las sanciones contra Rusia, están golpeando especialmente a las economías de los países miembros de la Unión Europea.

Esta situación se agrava por los efectos perniciosos de las recetas neoliberales, aplicadas durante décadas por los organismos financieros internacionales y los distintos gobiernos occidentales, que han debilitado lo público y el tejido productivo y reforzado a los grandes capitales privados, lo que está desatando una ola especulativa que acelera el empobrecimiento de los sectores populares y la devaluación de los salarios de la clase trabajadora.

En España, la inflación se ha situado en septiembre en un 9%. A pesar de haber moderado su subida ligeramente por algunas medidas impulsadas por el gobierno, los salarios siguen perdiendo poder adquisitivo (suben cuatro veces menos que los precios) y se intensifica la pauperización de las condiciones de vida de las familias trabajadoras.

La patronal bloquea la negociación colectiva, se opone a incrementar los salarios e incluir cláusulas de revisión salarial (que sólo alcanzan a un 30% de los convenios), cuando ha quedado patente que los salarios no tienen la culpa de la inflación, ya que casi el 85% del incremento de los precios es debido a los beneficios empresariales.

Los empresarios tampoco quieren reconocer en las mesas de negociación las victorias de los sindicatos en la reforma laboral (ultraactividad, prevalencia de convenios sectoriales, etc). Ellos prefieren imponerse a trabajadores aislados, no quieren negociar con la fuerza de la organización sindical.

A la vez, también están contra el incremento del salario mínimo interprofesional (SMI), más allá del 60% del salario medio, tal y como plantean en el gobierno el PCE, IU y UP y los sindicatos.

La derecha y la ultraderecha (PP y VOX), se oponen frontalmente a toda propuesta, por limitada que sea, que signifique una mayor intervención pública, fiscalidad progresiva y políticas sociales y redistributivas que aligeren a las familias trabajadoras de la fuerte alza de los precios y de la financiación.

Las fuerzas de la derecha se vuelven a mostrar como los mayores defensores de la banca, las grandes empresas y fortunas españolas, marcadas por su carácter parasitario, especulador y rentista, ajeno a los intereses populares.

Para las y los comunistas, la izquierda y el movimiento obrero es vital, en estos momentos de auge neofascista, desenmascarar a la reacción ante la mayoría trabajadora. El descontento social no puede caer en las garras de su demagogia y manipulación populista. Es imperioso mostrar qué intereses de clase representan realmente. Y para ello, la mejor respuesta es la movilización en defensa de nuestros derechos.

Ante la situación de incremento de precios y beneficios empresariales, fuerte devaluación salarial y bloqueo patronal, el sindicalismo de clase ha convocado el 7 octubre a concentraciones en toda España ante las sedes de las organizaciones empresariales, seguidas de asambleas informativas en las empresas entre el 14 y el 28 de octubre, y que concluirán el 3 de noviembre con una gran manifestación en Madrid.

Por la movilización, por las políticas de izquierdas y por la paz.

El PCE remarcamos nuestro compromiso con la clase obrera, el antifascismo, la lucha por la paz y el socialismo, porque son las señas de identidad de nuestros principios fundacionales, por el futuro de nuestro planeta y de toda la humanidad.

Es momento de pasar a la acción más amplia y de masas en defensa de los salarios, derechos sociales, laborales y políticos, por las pensiones y servicios públicos dignos, por una fiscalidad progresiva y de redistribución de la riqueza (que pague más quien más tiene y reciba quien más lo necesite). Para hacer frente a la especulación con una firme y amplia intervención pública en los sectores esenciales y estratégicos de nuestra economía.

A la vez, es imprescindible salir del ciclo de la guerra y las sanciones impuestos por los EEUU, la UE y la OTAN. No puede haber una solución a nuestros problemas materiales sin una paz que perdure en el tiempo. Por ello es necesario impulsar el diálogo frente a la guerra, por un mundo multipolar frente a las imposiciones del imperialismo.

El Partido comunista de España hace un llamamiento a toda su militancia, a la clase obrera y la izquierda, a organizarse y participar de forma activa, en todas las movilizaciones sindicales, convocadas a lo largo de nuestro país durante el mes de octubre, y para que el 3 de noviembre Madrid sea un clamor masivo contra la carestía de la vida, por la subida de los salarios y por la paz.