Que no nos distraigan. En España, la extrema derecha se diferencia muy poco de la derecha. ¿Por qué aceptamos que hay una derecha moderada y otra extrema?

El desarrollo del capitalismo nos conduce al salvajismo. La extrema derecha propone que para qué vamos a disimular. La otra derecha se plantea disimular un poquito.

El neoliberalismo es la conclusión lógica del capitalismo. Y su impacto en la sociedad necesita de la represión para que las cosas no se desmanden.

La primera experiencia del neoliberalismo se desarrolló en el Chile de Pinochet. ¿Hace falta más referencias?

Hablemos de la experiencia andaluza. La privatización de la sanidad, de la educación (con la inestimable complicidad de lo que fue Ciudadanos), la barbarie ecológica en Doñana, regalarle dinero a los más ricos a través de los impuestos, … Todo esto está ocurriendo con la imagen amable de un Presidente con pinta de cantante de Siempre Así (no se puede ser más cutre que llevar décadas llamándose Siempre Así).

Y esto ocurre con la inestimable colaboración de muchas y muchos votantes del PSOE y algunos/as de Unidas Podemos. Porque es mucho mejor esta derecha amable que los impresentables de VOX.

En España, las dos derechas se miran de reojo porque son los mismo: derecha confesional, neoliberal, represora (por favor, acabemos con la Ley Mordaza), antisindical, antifeminista, homófoba, anti-inmigrantes, y que deportarían a todas y todos los que somos habituales de la Alameda de Hércules.

Mantendrán un juego de conveniencias. El PP podrá suavizar su mensaje, haciendo subir a VOX. O podrán endurecer su mensaje, haciendo bajar las expectativas de VOX. Pero siempre con la expectativa de gobernar juntos cuando haga falta. Moreno Bonilla no es un alivio que haya parado a la extrema derecha en Andalucía. Moreno Bonilla lleva dentro de su chaleco sin mangas a la extrema derecha.

El juego del PSOE es peligroso. Bajo la excusa de favorecer a una derecha frente a otra, no hace más que facilitarle el camino a Moreno Bonilla: Doñana, Canal Sur….. Pero para ellos, la política se sigue limitando a lo que conciben como partidos de Estado, es decir, ellos y el PP.

En varios artículos, he insistido en el fracaso de hacer política desde la “alerta fascista”, y cómo eso al menos en Andalucía, ha favorecido al PP. Volver al cerco de Madrid nos saca del campo de juego. Mientras desde la izquierda nos enfrentemos en la trinchera con VOX como único peligro a la democracia, no hacemos más que reforzar estos partidos de Estado, que sueñan con volver a su juego bipartidista.

Ya hemos visto lo suficiente para saber que VOX está limitado por su propia imagen franquista. Franquismo, nepotismo y mala educación. El PP se aprovecha de la situación que la extrema derecha, en su batalla cultural, va creando cada vez que “sitúa en la agenda política” (unas de esas expresiones actuales poco explicativas) uno de sus leit motiv. Por ahora no se desgasta en ese lodo, pero sigue la conquista reaccionaria: colegios, para el OPUS DEI; venta de vivienda pública a fondos buitres; la “alerta antiocupa”…

El PP es el beneficiario, a día de hoy, de la radicalización de VOX. Y las políticas más derechistas se abren camino porque el PSOE prefiere esta situación, al menos en Andalucía.

El problema es el capitalismo, su desarrollo neoliberal y la leña que hemos de recibir las que nos oponemos al sistema.