El 16 de noviembre se cumple el Centenario del nacimiento de José Saramago. El escritor portugués, Premio Nobel de Literatura, está siendo recordado con diversos eventos a lo largo del mundo en donde destacan los organizados por su partido, el Partido Comunista Portugués.

Las conmemoraciones del Centenario de José Saramago que realiza el PCP bajo el lema «escritor universal, intelectual de Abril, militante comunista» comenzaron hace tiempo y se desarrollan por todo el país luso. Dentro de esos eventos, se ha celebrado la conferencia «Una visión universal y progresista de la Historia – La actualidad de la Obra de José Saramago», en el Auditorio de la Escuela Secundaria de Camões.

La ponencia debatió sobre la escritura y toda una obra donde está presente la mirada penetrante, sensible y profundamente humana de José Saramago sobre la vida de las personas y los «males del mundo«, pero también la acción e intervención política concreta de un hombre que tomó partido en la lucha por la libertad, por la democracia, contra las desigualdades sociales, por un mundo mejor y diferente.

Repaso a una vida de lucha

“Sí, José Saramago fue también el luchador que, como alguien ha dicho y con mucha razón, no dudó en «bajar al ruedo», en acudir al combate ocupando su lugar en el campo de acción concreta entre hombres y mujeres de todas momentos de su vida, tomando una posición pública e interviniendo con su Partido”, declaró Jerónimo da Sousa, entonces Secretario General del Partido Comunista Portugués.

El que era líder del PCP recordó que José Saramago inició pronto su actividad antifascista, participando en actividades de resistencia a la dictadura salazarista. Fue partidario de la candidatura de Norton de Matos y participó en muchas otras actividades contra el régimen fascista en los años siguientes. Ese régimen abominable que Saramago denunció también en Levantado do Chão, mostrando su lado siniestro, en un tiempo de lucha por la dignidad de los trabajadores rurales. Además recalcó que ya como militante comunista (ingresó en 1969 en el PCP) fue cuando desarrolló una intensa actividad en el marco de las actividades de la Oposición Democrática y las CDE (Comisiones Electorales Democráticas) en los períodos de las farsas «electorales» de la dictadura, en 1969 y 1973. También se recordó su participación en el trabajo unitario que condujo a la creación de la Comisión de Defensa de la Libertad, que jugó un papel importante en la unión de cientos de intelectuales y otros trabajadores del país en la lucha contra el fascismo.

Se recordó que después del 25 de abril, Saramago se incorporó a la organización de escritores del Sector Intelectual de Lisboa y formó parte de la Dirección del Sector de las Artes y las Letras del PCP, participando en importantes y diversificadas acciones en el movimiento obrero y popular durante el proceso revolucionario.

“Militante comunista, en ningún caso ocultó ni engañó su condición de miembro del PCP. Una condición que demostró con orgullo, como dejó claro cuando afirmó, tras el anuncio del Premio Nobel: «Ahora puedo decir que, para ganar el premio, no necesitaba dejar de ser comunista». Una posición que reafirmaría en 2008, cuando el PCP le rindió un nuevo homenaje en el Centro de Trabajo de Vitória en Lisboa, en el 10º aniversario del Premio Nobel”, declaró Jerónimo da Sousa reclamando su legado político.

También se puso en valor que paralelamente a la continuación de una intensa actividad de creación literaria, libró importantes batallas políticas y electorales, cuando se incorporó a la lista de la Coalición «Por Lisboa», siendo elegido Presidente de la Asamblea Municipal, y como candidato de la CDU, propuesto por el PCP , participó en todas las elecciones al Parlamento Europeo entre 1987 y 2009.

Por el Parlamento de esa Europa que José Saramago transportó a la literatura en su Jangada de Pedra. Esta Europa, más que toda Europa, donde veía a su país, como decía, «correr mayores y más graves riesgos que sus otros “socios” favorecidos por la Historia, la Geografía y la Fortuna, porque en materia de soberanías y identidades, se verán obligados a renunciar, sustancialmente, a mucho más que aquellos otros que, por su fuerte influencia económica y política, están en condiciones de elegir e imponer el juego, de decidir las reglas y barajar las cartas”.

“Saramago fue un escritor que procedía del pueblo trabajador, al que amaba y era fiel. ¡Un hombre comprometido con los explotados, agraviados y humillados de la tierra, que asumió unos valores éticos y un ideal político que no renunció hasta el final de su vida!”, finalizó Jerónimo da Sousa.


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