La emisión de un sello conmemorativo del Centenario del PCE es “un acto de justicia histórica”, un reconocimiento a quienes lucharon tanto por los derechos y libertades, por la democracia de este país. Así los definen los doctores en Historia Contemporánea Fernando Hernández Sánchez, Julián Sanz Hoya y Sergio Gálvez Biesca, en el artículo  Cartas de España: sobre la polémica del sello del PCE difundido en diario Público.

La paralización cautelar de su emisión por la justicia, “a instancias de un grupo de presión dedicado al lawfare es la expresión ‒una más‒ de la excepcionalidad española en temas de memoria democrática y de un fenómeno que pese a las advertencias del Relator Especial Fabián Salvioli no se le está prestando la atención necesaria: el revisionismo y negacionismo franquista”, concluyen los historiadores. 

Es una anomalía más a través de la cual la derecha política y judicial rehúye condenar la dictadura franquista y el golpe de Estado. En otros país como Italia, Portugal y Francia sí han sabido reconocer el importante papel jugado por los comunistas en la construcción de sus democracias y nadie se rasga las vestiduras. Allí aplastaron al fascismo, aquí no.

Los tres historiadores desarrollan en este artículo el trabajo del Partido Comunista de España durante el último siglo, un trabajo, una generosidad y una entrega por la que sus militantes pagaron un altísimo precio y que se merecen un reconocimiento institucional.