Hoy 16 de noviembre José Saramago hubiera cumplido 100 años; pero el 18 de junio de 2010 se nos fue un buen hombre y un gran escritor.

Tuve el honor de conocer a Saramago personalmente. Hice con él, y con su mujer, Pilar del Río un viaje de Madrid a Cáceres en coche (¡ojalá hubiera sido ahora, y hubiéramos viajado en tren, porque hubiera durado más tiempo!). Al principio de emprender el viaje yo estaba tan emocionada que no salía de mi asombro. ¡Con lo que yo hablo y parecía que me habían cortado la lengua! Afortunadamente enseguida surgió la conversación y como esperaba fue un viaje en el que aprendí mucho, de la persona y del escritor.

¿A qué viene todo esto, diréis? Aclaro. En septiembre de 1998 nos enteramos en IU que Saramago viene a Cáceres a un Congreso Iberoamericano de Filosofía. Se celebraba en el Complejo San Francisco, y allí que me personé. Reconozco que fue un asalto en toda regla, pues le abordé en un pasillo. Estuvo absolutamente amable y su actitud me dio el valor suficiente para pedirle que volviera de nuevo a esta ciudad, a la que tanto amaba. Que lo hiciera para comparecer en un acto público junto a Julio Anguita y Manolo Cañada.

No sé si fue su convicción o mi persuasión lo que pesó más, pero el resultado fue que aceptó. Me dijo que lo fuéramos preparando para hacer coincidir agendas. Yo empecé a soñar. Se lo confirmé a mis compañeros y compañeras y….manos a la obra.

Mientras trabajábamos en ello, le concedieron el Premio Nobel de Literatura 1998. Claro que fue un motivo de inmensa alegría, sobre todo para quienes amamos su obra, pero…se nos metió la incertidumbre en el cuerpo. Ahora era un hombre doblemente atareado, sus múltiples compromisos le llevaban de un lado para otro sin resuello.

Pero…él me había dado su palabra, y además su número de teléfono. Yo, que me conozco, sabía perfectamente que no le iba a dejar que la incumpliera. Y así fue, no dejé de llamarle casi a diario, y debo confesar, que siempre me respondió y de forma amable, de ahí mi persistencia. Por fin… ¡Confirmación!

El 23 de febrero (no pudo ser mejor día) de 1999, José Saramago comparecía, junto Julio Anguita y Manolo Cañada en el antiguo  Auditorio de Cáceres. No nos lo pusieron fácil desde la Administración Regional, entendían que no era un acto que se debiera celebrar en un recinto dedicado a actos culturales. ¿Hay algo más cultural, para las personas del pueblo llano, que están ávidas de cultura, que escuchar en directo a un Premio Nobel? ¡Hay que saber distinguir la CULTURA!

¡Cuánto aprendimos ese día! El hoy Palacio de Congresos estaba, como se dice coloquialmente, hasta la bandera. Tuvieron que poner hasta una pantalla en la entrada, para que nadie se quedara sin oír tan sabias palabras. Llegaron adhesiones de muchas personas del mundo de la cultura: Francisco Rabal, Carlos Cano, Antonio Gala… Saramago en su magnífico discurso repitió en varias ocasiones la palabra «Conciencia» y así quedó grabado en quiénes le escuchamos. El acto llevó por título La Izquierda con Saramago. 

Yo pienso que así como no lo olvidaremos quiénes allí estuvimos, él allá dónde esté se debe sentir orgulloso de la semilla que dejó en Cáceres.

¡Gracias José!

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