CÓRDOBA  I

MEZQUITA CATEDRAL

1.Madre de las novecientas columnas,                              

 madre de tus hijos empalados

 y por demás crucificados.

2.Tú los generaste y no les diste

ni tanto así el cariño merecido

de tu jardín florido.

3.Fue tan hambriento el quejarse

fue tan grande el espacio

de tu usura hacia nosotros.

4.De tu cuerpo surge

una cuarta dimensión

y un lugar sacrosanto.

5.Alejabas tanto tu cuerpo.

Ni en desiertos, ni en bosques, ni en aguas,

ni había distancia, ni tenía fin.

6.De tres cuerpos surge

una cuarta dimensión

y el espacio sagrado de tu ascenso.

7.Madre de las novecientas tretas,

madre de la ficción y del trasfondo,

madre de un espacio sin sosiego.

8.No eran brazos que imploraban

ni eran manitas de ayuda

en la desolación de tu regazo.

9.Y cómo sustentabas

sobre las novecientas columnas

el tesón de lo empeñado.

10.Era tan alto el implorar,

 tan cerrado era el silencio

 a nuestros ojos perdidos.

11.El dolor se hincó en tus carnes,

columnas que desaparecieron

y que nada ya sustentan.

12.Tajados pero no cortados

así anduvimos nuestra historia

por los laberintos del amor.

13.Tres cuerpos arqueados

con uno más añadido

para encerrar la perfección.

14.De tanto sufrir, de tanto rogar

solamente supimos alabarte

en la conciencia de la reconvención.

15.De este bosque y laberinto

toman zona los perdidos

para encontrar perdón.

16.Perdidos entre la                                                            

culpa y el desamparo,

los ojos fijos en tu vaciedad.

17.Firmeza tan dura nunca la vi

porque nada era por mí

más que yo rogase.

18.Noches de pavor tras el beso

que tanto obligaba

en su cumplimiento.

19.Madre de las novecientas columnas

perspectiva dentada

que nunca alcancé.

20.Madre de musulmanes,

de judíos y cristianos.

Madre acogedora y frenética.

21.Como el tres acaba en tres

en el arco iluminado

que se abre a la altura.

22.Y no hay resolución

que no se repita en bóveda

arqueada hacia más luz.

23.Madre que haces de las espinas

rosas en el dolor del daño,

haces de la ira compasión.

24.Madre de las novecientas columnas

no hay sombra repetida

ni luz desenlazada.

25.Pensando en el esfuerzo

de mis ojos abiertos

mi piel se escalofría.

26.En las cosas grandes

de las ya grandes

naces para la destrucción.

27.Madre de las novecientas columnas

guarda también en tu espacio

a quienes no te alcanzaron.

28.Madre de las novecientas columnas,

madre giralda hacia qué norte

para el hijo que te pide.

CÓRDOBA  II

MEDINA AZAHARA

A.

1.Divino muerto, en la belleza de tu obra

resumo la vida, y en tu cincel paciente.

2.Este montón de ruinas celebro

en la luz y la sombra de este capitel,

sol y piedra de la ciudad brillante.

3.Divino muerto, no eres tú, eres más que tú,

como el día que amanece

con su noche integrada,

en este capitel y lo que fue.

4.Los mercaderes viajaron y volvieron,

reducen espacios en su afán de sorprender.

Divino muerto, lo recogías todo,

la maravilla de los múltiples raros objetos

con tus oídos, con tus ojos, con tu olfato,

palpan tu manos, y acercas a ellos la lengua.

5.Divino muerto tu perdurar es siempre renacer.

Las circunstancias delirantes,

llevan a una vida delirante.

Conocemos sólo por vivir.

La avaricia desfigura y el odio oprime,

para luego reemprender.

No soy yo, pero está en mí.

B.

1.Qué fuertes eran las puertas

y cómo cerraban de noche.

Atambores que se oían

y gritos de guerra lejanos,

precisamente aquí, donde todo es posible

cuando la piel está contra la piel.

Ya no me queda mucho

para esta luz de frente sobre el capitel.

2.Divino hacedor, en esta piedra trabajada

el arte del buril queda y quedas tú,

el resto son ruinas y exterminio.

Capitel de luces en contraste,

buril que horadó hasta dar con la muerte.

C.

1.Las piedras del camino

se cubren de blanco,

bajo el almendro en flor.

2.Divino hacedor, tu diferencia es la referencia. 

Los humanos queremos

aquello que no somos,

esto que somos también.

3.Y los ríos limpian la suciedad,

baños y jardines, surtidores y acequias,

un incesante caer del agua sobre el agua.

4.El sendero está blanco.

Pétalos del almendro

sobre las piedras negras.

5.Divino muerto, divino en tu hacer,

de dioses y humanos es la obra,

cimientos a penas, hechos renovación.

6.Las rachas de la propiedad

ni tienen derechos ni tienen justicia,

levantan olas de sangre

bajo la charca de los espejismos.

7.No eres tú, pero está en ti,

artista que lo testimonias,

divino hacedor de lo escondido.

8.Una cadena de cuerpos tiran de la sirga,

¿qué arrastran? donde no hay agua,

ni hay vacío, ni hay cauce.

El héroe vocea los triunfos del desorden.

 D.

1.Divino pastor del desamparo

que viste lo que nadie vio,

la piel lo sabe,

el recurso en la disciplina

del hacer de cada día.

2.En el sueño de la noche

se acumula tu llegar y este recuerdo

del indefenso ante el golpe,

del enfermo abandonado,

del niño perdido y la madre muerta.

3.Belleza y destrucción

señalan la pauta, y pusiste el mojón,

de este espacio limitado

entre la esperanza y la desesperación.

4.En la noche, en el velar del silencio,

se agolpan las reflexiones:

´Qué angosta y miserable sería nuestra vida,

si no fuera tan dilatada y espaciosa

la esperanza.´

E.

1.El rastro del adorno, divino pastor,

dirige los pasos de un amar,

lo que gozamos y su magnificencia,

divina ilusión

de la obra lograda y su mentira,

cuando consigues,

otro modo de una culpa, y su expiar.

2.Aquel cuyo imperio no acaba

cuyo reinar no tuvo principio

y perdura.

3.En lo mejor de su norte el botín

fue de cruces, campanas, y cabezas cortadas.

El respeto de los embajadores pedía

alianza con el adorno del mundo.

4.´Qué angosta y miserable

sería nuestra vida si no fuera

tan dilatada y espaciosa

nuestra esperanza.´

F.

1.El valor del equilibrio en este capitel

es naturaleza,

cierta ciencia y perfección

de tu implacable aquí de artista,

fertilidad de la sabiduría,

y el refugio en los libros guardados,

restos reconstruidos

de incendios, abandono y barbarie.

Un vivir que nace en un seguir.

2.Pacto de posesiones, divino hacedor,

con quien tiene poder, cálculo medido

en el engranaje del coexistir,

el heroísmo de la humildad.

3.Vientos de Altamira me empujan,

divinidad en la humanidad.

4.Maravilla de lo divino en lo humano,

ríos de dolor y el clamor,

la conquista de la intimidad,

un logro de oro y cerros de plata.

Saber pactar para no morir.

5.El deshonor antes que la muerte.

Hay adversidad y adversidad resistimos,

atentos a la vida cotidiana

y a la celebración del rito fijado.

Bienaventurados los mansos

porque tendrán en herencia la tierra.

De los profetas, habla el libro,

sus padres les sintieron enemigos.

G.

1.Arrebatado estás divino muerto

por la presencia de una ausencia.

Te empuja una luz

que no eres tú pero está en ti.

2.Nuestros gestos quedan, capitel,

en un disuelto de traición y realidad.

3.Divino en el nacer y divino en el morir,

permanencia de lo humano en lo hecho arte.

Voces de Altamira te empujan,

la divinidad de la humanidad.

4.Necesitas aire, necesitas tiempo,

en una condición que no te concierne.

Ponte a ello y sobrepasa,

sorpresa y revelación de tu momento.

Naturaleza de tu naturaleza,

de lo más diminuto a lo más inconcebible

en sólo un pestañear.

5.Corta la hemorragia y esconde la furia,

no quieras comprender en el sobrevivir.

Busco casa y no la encuentro.

6.La perseverancia y la lucidez

la propia historia de este andar,

como el tiempo suaviza el vino,

el espacio del momento a celebrar,

la pequeñez y la ignorancia en la salvación.

7.Divino muerto en mi asistencia,

no eres tú, pero está en ti.

La vida y su voz,

una lágrima en los ojos más serenos.

CÓRDOBA III                

RÍTMICO DE LA TECNOLOGÍA DIGITAL

A

1.Te aseguro que me soy

un extraño a mí mismo.

Surgen los fantasmas y evoco

pasados táctiles,

tan densos son,

como mi fe abrumadora

de un paisaje que no fue.

2.Nos encontramos en el escueto

esqueleto de nuestra representación.

3.Amor, acércate a mí

porque me pierdo.

Evoco tu guía y tu camino

en mi propia serenidad.

No alcanzo.

4.Se hinchan las velas del barco.

Se pone en marcha el motor.

La máquina hace al camino

y siguen las vías ¿De dónde?

¿Hacia dónde? ¿Quién y cuándo comenzó?

La niebla de la vida lo cubre todo.

Y donde me hallo estoy.

5.Acierta la sistemática

en el azar de las relaciones,

privadas y recónditas que son

pública privacidad.

6.Los datos se colocan en las teclas

sobre la red multiplicada

de una mecánica infinita

pero finita.

Se ramifica y se ramifica

en los laberintos de un ojo universal.

7.No tengo valor ni pido rigor.

Amor, sosiégame en la noche.

Me hundo sin fondo.

8.Si los relatos son imaginados

no tienen por qué ser fantasías.

Pueden acaso haber ocurrido

en otra realidad.

9.Presencia no es ausencia

contra todo parecer.

10.El mundo bien puede ser

terrible, cruel e inevitable

o al revés, y sigue siendo.

¿Comprendes el injerto?

B                                                                         

1.Amor, a dónde irán las palabras

de nuestros encuentros, hechos, lo que hemos vivido.

Pensamos rápido en palabras, pero hay pensamientos

que piden calma.

2.Como un injerto rasgado crispado de velocidad,

escritura en un soporte vacío.

Sin volver a ella para habitar lo perdido

fulminado en el hueco,

y el día a día, amor, se acumula para desaparecer.

3.Es la organización del caos,

la razón de un registro que nos borra,

el olvido, el silencio, amor, aquí no hay nada.

Miramos atrás, un mañana en el silbido callado,

un desierto para nadie.

C

1.Sin ojos, sin manos, perdido el espacio, la memoria divaga,

por un injerto de control acumulado, allí vigila el asesino

en la denuncia de la invisibilidad.

2.Ni altura, ni profundidad, para nada nos sirven, ni el olfato.

Quien controla sabe su nombre, y el miedo la verdad,

poderosos colosales, y el terror de la humanidad,

vigilan y matan, bienhechores de este urgir sin reposo,

dueños de este injerto y succión hasta el fondo,

el secreto del silencio, el dominio vigilante, un ojo universal.

3.Cierra la escotilla.

Señor Jesucristo, hijo de dios, ten piedad de nosotros por amor.

4.Amor, nos separa del destello que somos,

luz nítida de nuestro ahora, aquí, mañana y pasado mañana,

este injerto ilimitado de ramajes invasores.

Ni guarda, ni cierra, ni vive, ni muere, desvive a la carrera,

¿por qué tanta prisa?,

nocturno vuelo de megas, de íncubos, y brujos, y untos.

D

1.Árbol de la ciencia más de muerte que de vida,

nos dijeron salvación, pero vivimos sólo zozobra

en este centro frío del dinero, injerto

en el coto cercado que habita el poder.

2.Lo inhumano no es humano como bien lo sentimos.

El que obra justicia es soberano,

y el soberano es sublime sin más.

3.Un inacabable renacer en el amor con el dolor,

la condición humana es naturaleza.

4.Nuestros gestos dan al aire,

también nuestras palabras se dispersan,

nuestro cuerpo es de cristal, amor,

líbrame de este injerto dominio de locos.

5.El olor que guía es la distancia de la piedad

y la imagen del norte que señala nuestro cuerpo.

Frágiles, frágiles al alcance de esta muerte secuestrada

en la forma, en el crecer, en el aroma de las flores.

CÓRDOBA IV                                       

DE LAS LENGUAS

A.

1.De las lenguas mejor callar.

Donde querer decir es no decir

para existir.

2.Murió con la dignidad de su secreto.

Murió con el estómago retuerto,

en la boca del estómago quedó.

3.La noche del lunfardo y el luca,

lucando, por los modos,

al precio más bajo fijado,

y no cedió, ni aflojó, ni concedió.

4.Lo arrastraron por la noche,

en la oscuridad tiraban de su largo hablar,

de sí, en sí, para sí.

Ni así cedió en su dispuesto

endemoniado empeño.

Quedó como loco hablador.

5.Ni cedió, ni arrojó la negrura

de la noche cerrada que hubo de tragar.

6.¡Hay! que presionaron,

y siguieron y golpearon,

los que de palabra más le amaron.

Ni aun así pudieron con su noche larga,

silenciosa y viva

por la Vía Láctea.

B.

1.¿Quién dice que dejó?

Ni nada, ni poco, ni mucho dejó,

en lo que dejó.

2.La noche negra se lo calla y se lo lleva

a morir sobre sí y sobre todos, sobre nadie,

en su vivir de todos y de nadie 

el enigma de sí,

ni otro, ni nadie, ni nada,

ni poco, ni mucho.

3.Cuando leyó, largo en silencios

de palabras rebuscadas,

el acento de un idioma remoto,

no pudo con él,

ni el enseñado ni el buscado

ni el trabajado ni el rabiado

ni el excedido ni el estragado.

Rematado remataba.

4.Murió con la noche rediviva

ni vivo ni muerto

ni alzado ni quebrado.

Murió en el silencio de su estómago reventado,

sin habla de coraje, ni mestizaje.

C.

1.Murió en la parte

más conocida  de lo desconocido

que todos somos y quedamos

por sí y por todos.

Donde comenzamos el entuerto

de este vivir de cubilete.

2.Queremos ser locos para vivir

la única porción de vida del existir.

El precio que pagamos

para conseguir seguir.

3.La muerte ronda en esta locura

y esta mixtura entre el estar y no estar,

vivir y no vivir.

4.La locura permite vivir,

sobrevivir a lo perplejo de la perplejidad,

sordina de un ocurrir y ese pasar.

Y recordar y sorprenderse de este recordar.

Y no querer hablar, sin poder callar,

para empeñarse en vivir.

5.Poderlo vivir en la sombra,

cuatro pasos más allá de la sombra verdadera,

y otros tantos detrás de la estupidez.

Camino hacia el cielo,

y la muerte siquiera que lo espacia,

pie a pie sobre las brasas de marzo.

EPÍLOGO

CÓRDOBA como recuerdo iluminado de G.M.L.L.B.

Para M.D.R.G.M., de tu dulce mano vino CÓRDOBA         

(*) Mario Lucarda (Barcelona, l944). Cursó estudios de ESADE (1966) y de Filología Hispánica en la Universidad de Barcelona (1981). Ha publicado cuatro libros de poesía: Cantos Vivos (l980), Voltereta en el aire (2002), Midiendo la Inmensidad (2010) y Antología Poética de Mario Lucarda (2019). Recibió Mención Especial Compartida en la convocatoria del Premio Ámbito Literario-Antrophos 1982 por su libro Barandas para una suicida, inédito. Forma parte de la antología Barcelona: 25 años de poesía en lengua española, publicada en el nº 9 de la revista Ficciones (Granada, 2002). Publica Homenaje a Martha Graham en plaqueta por Poètiques de Cafè Central, Barcelona, 2000. Ha seleccionado y traducido Cartas de John Keats (1982), en colaboración con María Gomis, y la poesía de Charles Simic ‘El mundo no se acaba’ y otros poemas (1999), además de textos de Pound, Hawthorne, y poesía de Wallace Stevens entre otros. Ha sido crítico literario en varios medios de comunicación, Diario de Barcelona, La Vanguardia y El País, así como en diversas revistas literarias, Quimera, Hora de Poesía o Camp de l´Arpa. También ensayos literarios suyos fueron publicados por Quimera y Assaig de Teatre. Ha formado parte del Consejo de Redacción de las revistas literarias Hora de Poesía, Poiesis, y poesía 080 barcelona. Junto a estas actividades ha trabajado en la gestión de empresas y en la enseñanza de la Lengua y la Literatura Española.
El compositor Ramón Humet ha puesto música a varias poesías de la obra Voltereta en el aire. También de Voltereta en el aire, Ramón Humet ha compuesto un ciclo de canciones e interludis del poema Homenaje a Marta Graham que ha sido publicado en dos CD por Neu Records Música Contemporánea. Barcelona, 2016. Esta obra, Homenaje a Martha Graham, fue estrenada en el Auditori de Barcelona, el 6 de octubre de 2019, con coreografía de Virginie Mécène, Program Director / Director of Graham 2 / Martha Graham Dance Company.