En nuestro país tenemos en torno a 6.000 agentes forestales y medioambientales; de ellos, más de 400 en la Administración General del Estado. Hasta la fecha, la figura de los agentes medioambientales y forestales se había configurado de forma heterogénea en los distintos territorios de España. Las comunidades autónomas, conforme sus competencias, han regulado y desarrollado tanto la figura de agente forestal como la de agente medioambiental, estableciendo sus propios cuerpos y escalas, con distintas denominaciones y funciones. Al mismo tiempo, la Administración General del Estado cuenta por su parte con la Escala de Agentes Medioambientales de Organismos Autónomos del Ministerio de Medio Ambiente.

Para revertir esta situación, que producía desigualdades entre los trabajadores y trabajadoras de los diferentes territorios de España, desde el Gobierno se ha trabajado en el desarrollo de un régimen jurídico básico para el sector, en colaboración con todas las administraciones públicas implicadas y de la mano de los agentes sociales. Así, se ha presentado un instrumento normativo que establecerá un marco jurídico en el que se define el estatus y las tareas a desempeñar por parte de los agentes forestales y medioambientales, entre las que se encuentran labores de custodia y vigilancia de la naturaleza, apoyo a la gestión del medio ambiente y auxilio y colaboración en emergencias y protección civil en el medio natural.

Anteproyecto de ley básica de los bomberos forestales

Por su parte, las personas que se dedican a la prevención y extinción de incendios forestales en España prestan sus servicios en dispositivos integrados en unos modelos de gestión muy diversos. Esto se debe a que, una vez que se produjeron las transferencias de competencias en materia ambiental y forestal según lo recogido en la Constitución Española, las comunidades autónomas desarrollaron su propia normativa en la organización de los servicios de defensa contra los incendios forestales.

Algunas comunidades enmarcaron esta actividad dentro del ámbito forestal y otras desarrollaron una estructura que se basaba en protección civil, con diferentes modelos existentes en la realidad territorial nacional. En algunos casos, la lucha contra los incendios forestales se lleva a cabo a través de empresas públicas, mientras que en otras se recurre a empresas privadas, con contrataciones directas de las propias comunidades autónomas o sus agencias, o de otras administraciones, como la local.

Por ello, el anteproyecto de ley básica de los bomberos forestales pretende resolver esta situación, estableciendo un nuevo marco que determine de manera explícita cuáles son sus derechos, deberes, los medios de los que deben estar dotados, medidas de seguridad y de coordinación en sus actuaciones. Teniendo en consideración además que, en numerosas ocasiones, trabajan en incendios fuera de su comunidad autónoma de adscripción.

La norma regulará con carácter básico las condiciones en las que estos profesionales, que prestan un servicio esencial y de interés social, llevan a cabo su trabajo. Y con independencia de la naturaleza jurídico-laboral concreta que en cada caso ostente el personal, ya sea funcionario, personal laboral o personal contratado por empresas públicas o privadas a las que las administraciones públicas hayan contratado para la prestación de estos servicios.

Entre las funciones que deberán desempeñar los bomberos forestales, y que recoge el texto, se encuentran las operaciones de extinción de incendios forestales, las tareas de prevención, vigilancia y detección, y el mantenimiento de infraestructuras, equipos e instalaciones para la prevención y extinción de estos incendios. Así, este nuevo marco regulador redundará en una mayor profesionalización y eficacia y permitirá a los bomberos forestales desempeñar su importante labor de una manera óptima y segura.

Tiempo de trabajo

Entre los aspectos que regulará el estatuto básico de los bomberos forestales está el tiempo de prestación de servicios por parte de los bomberos forestales. De momento y de acuerdo con un borrador se diferenciarán varios tipos de tiempo de trabajo. El más ‘duro’, en el que el bombero está directamente luchando contra las llamas -«dedicado a labores de extinción mediante aplicación de técnicas de ataque directo o indirecto o de atención a otras contingencias», según el borrador- «no superará las ocho horas«.

El secretario confederal de CCOO de Salud Laboral y Sostenibilidad Medioambiental, Mariano Sanz, ha explicado que a día de hoy no existe una duración pautada de las jornadas laborales de los bomberos forestales, que dependen de cómo estén organizados los retenes y de las circunstancias, con turnos de hasta 24 horas en el caso de bomberos que dedican una jornada laboral de ocho horas a tareas de limpieza y tienen que unirse a un dispositivo de extinción si se declara un incendio.

Otra cuestión que se regulará en el trabajo de estos profesionales es el «tiempo máximo de trabajo», que transcurre desde que se inicia la jornada en el punto oficial hasta que finaliza en ese mismo punto o lugar de pernocta si fuera necesario, incluyendo los desplazamientos además de la gestión ordinaria de la extinción del incendio. Según un borrador del anteproyecto, los excesos de jornada deberán compensarse como estipule la negociación colectiva, entre el final de una jornada y el inicio de la siguiente deberán pasar 12 horas.

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