El Europarlamento ha aprobado una moción de condena a Marruecos por reprimir a políticos y periodistas y usar lobbies al estilo del Qatargate para comprar voluntades. El texto salió adelante con 396 síes, 32 noes y 42 abstenciones. Una holgada mayoría, que obliga a mirar quienes se han negado a que la Unión Europea condene al régimen marroquí por la represión, chantajes y sobornos a políticos y periodistas.

En ese grupo, se encuentran los eurodiputados y las eurodiputadas del PSOE, único partido del grupo socialista en la eurocámara que se ha posicionado con Marruecos. En concreto tomaron esa posición 17 de los 20 socialistas españoles que hay (dos no estaban en Bruselas y la última, Iratxe García, ha votado a favor para representar el sentir mayoritario del Grupo Parlamentario Socialista europeo del que es presidenta). El resto del grueso de las negativas las han aportado los diputados de la Agrupación Nacional de Le Pen, es decir la ultraderecha.

Pedro Sánchez ha defendido la decisión de los eurodiputados de su partido y ha tratado de quitar hierro al asunto, recordando que no es la primera vez que votan distinto los socialistas españoles y el de los europeos en el Parlamento. Como secretario general del PSOE, ha dicho, la votación en contra se ha debido a que no comparten “algunos elementos» de la resolución, cuyo contenido, sin embargo, no ha concretado más.

Cabe recordar que el PSOE promovió un cambio de posición sobre el Sáhara Occidental para apoyar el plan de autonomía marroquí. Una decisión sin consenso político y que ponía fin a la «neutralidad española», de la que se desvinculó Unidas Podemos y tuvo como resultado una importante crisis con Argelia.