Ecologistas en Acción ha puesto en conocimiento de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir una serie de captaciones de agua subterránea (9 pozos) cuya concesión administrativa no se ha podido acreditar. Los pozos se localizan dentro de la finca Aljóbar, situada en el término municipal de Aznalcázar, y están menoscabando la sobreexplotada masa de agua subterránea de Doñana, produciendo graves descensos del nivel freático, agravando los efectos de la situación de sequía generalizada que llevó a la declaración de situación de emergencia por sequía en toda la cuenca, publicado en el Real Decreto-ley 4/2022, de 15 de marzo.

Los pozos presuntamente ilegales, localizados en la finca propiedad de los herederos de la Casa de Alba, una de las familias más conocida de la oligarquía española, están camuflados con lonas de color verde para no ser visibles de forma área o a pie de parcela. Se han incorporado a la denuncia las coordenadas de todos los pozos, un total de 11, de los cuales sólo 2 aparecen en el mapa de concesiones en el IDE/Geoportal de la propia CHG.

La concesión legal es de uso para riego y doméstico y consiste en que, para una superficie de 200 hectáreas se concede un volumen de 606.500 m3/año. Se incorporan también en la denuncia fotos aéreas del vuelo SIGPAC, de GoogleMaps y del mapa de concesiones del IDE/Geoportal de la CHG, donde se localizan los pozos presuntamente ilegales, ya que no aparecen en este último.

No es la primera denuncia que se cursa la entidad ecologista sobre esta finca, allá por los primeros años de siglo se denunciaba el cambio de uso de la finca de forestal a agrícola sin las debidas autorizaciones, la denuncia no prosperó por la influencia de la propiedad y el apoyo entonces del Ayuntamiento que entendía beneficioso el cambio por la generación de puestos de trabajo que representaría.

Según denuncian, el modus operandi es el mismo que en la corona forestal, a diferencia de que en lugar de fresas se plantaron naranjos en intensivo. Se elimina la cubierta forestal, se rotura y se planta el cultivo. En este caso son naranjos que precisan de dotaciones de riego que doblan las concedidas, por lo que ya se podría haber sospechado que para mantener las plantaciones iban a utilizar el doble de agua que la legamente concedida y por tanto, o más caudal en los pozos legales o -como ha ocurrido-, captaciones procedentes de la apertura de pozos sin concesión administrativa.