Para Juanjo Millás Lo que acabó con el inspector Urbieta fue el calor y la gordura, según unos, porque para otros fue el amor desmedido a las mujeres. Pero había algunos que en la comisaría opinaban que todo fue debido al turno americano. En la comisaría llaman turno americano a una jornada completa de veinticuatro
El local estaba a media luz y era alargado y con demasiados tonos rojos en la decoración. En el mostrador había seis taburetes y cuatro chicas que se dedicaban al descorche. Una de ellas era negra. Entraron dos hombres y se apoyaron en el mostrador. Uno de ellos era alto, huesudo, se frotaba las manos
Para mi hermano Luis Hassan se asomó a la ventanilla del coche y dijo: ─¿Coca, costo, tío? ¿Un poquito de anfeta? El que conducía el coche era rubio, tostado lámpara, y con músculos que no le cabían en la cazadora de cuero fino. Sonrió. ─¿Sí, morito de mierda? ─contestó. Hassan aún lo intentó otra vez.
Maricarmen sonríe y mira los caballitos de la verbena que han puesto en la plaza y doña Úrsula le habla del trato que van a tener. El vestido nuevo de Maricarmen le aprieta el barrigón y está muy fea, cree ella. Maricarmen es una niña, pero el barrigón ha marcado una etapa en su vida,
En las páginas finales del periódico la nota decía así: “Tengo treinta y nueve años y me gusta el arte y la pintura. Vivo sola porque mis dos hijos están con su padre. Poseo piso propio y medios suficientes, pero añoro volver a compartir mi vida con alguien cariñoso y de buen corazón, que tenga
Adela levantó la taza del váter y sintió que la rata quería salir. Lanzó un grito, soltó la tapa de golpe y se sentó en la bañera con el corazón golpeándole el pecho. Aquello era mentira, no había ninguna rata, lo había soñado. La tapa del váter comenzó a moverse, alguien quería salir fuera, alguien
Para Javier Krahe Aquel chico de mi colegio, esmirriado y de sonrisa torpe, fue siempre demasiado listo. Se llamaba Zacarías y empezó engañando con los cromos, continuó con las canicas y luego siguió con las mujeres. Más tarde, dicen que inventaba negocios fabulosos y que se hizo rico. Siempre fue listo y los trajes cruzados
Aquella tarde Paquita llevaba el anorak de plástico azul y la falda escocesa, probablemente llevaría también los leotardos negros y los zapatones pero, claro, no pude saberlo. La falda quedó muy manchada, casi irreconocible, pero se notaba muy bien que era la falda de todos los días. Yo la vi dos o tres veces en
Yo no sé lo que son días normales, para mí todos los días son normales y jodidos. Me levanto siempre con un desasosiego en el corazón, con una angustia que no vea usted. Lo primero que hago al levantarme es darme cuenta de cómo está la casa, sabe usted, me doy cuenta de la mierda
Para mi hermano Pancho En verano, por las mañanas, en la plaza del Dos de Mayo, las mujeres van a la compra, los jubilados salen a pasear y los niños juegan. Los camellos y los sirleros aún no se han levantado y el aire es fresco. Uno puede ir al quiosco de Paco a tomarse