Pan o Plomo

La necesidad de acabar con el régimen del 78La escandalosa puesta en libertad de García Juliá

Antonio Romero Ruíz. Presidente de Honor del PCA, ex parlamentario de IU y Coordinador de la Red de Municipios por la III República 20/11/2020

La matanza de Atocha fue un atentado cometido por terroristas de la extrema derecha en el centro de Madrid.

La noche del 24 de enero de 1977, cinco abogados laboralistas del PCE y CCOO fueron asesinados, lo que marcó la transición iniciada tras la muerte del dictador Francisco Franco.

Un comando ultraderechista penetró en el despacho de abogados situado en el número 55 de la calle de Atocha y abrió fuego contra los allí presentes, matando a cinco personas y dejando heridas a cuatro.

En la actualidad existen calles y plazas dedicadas a las víctimas en 23 localidades de la Comunidad de Madrid.

Al entierro de las víctimas de Atocha asistieron más de cien mil personas. Fue la primera manifestación multitudinaria de la izquierda después de la muerte del dictador Franco. En silencio y sin incidentes.

Esta demostración de fuerza y disciplina del PCE asombró a Adolfo Suarez y a los reformistas del régimen que habían iniciado la negociación con la oposición democrática.

La ultraderecha comprobó su aislamiento aunque todavía tenía anclajes muy poderosos.

El PCE y CCOO dieron un gran ejemplo de serenidad y capacidad organizativa. El triunfo de la libertad se aceleró con la sangre de los abogados de Atocha.

El franquismo se marchaba del poder matando. Dos años antes, Franco fusilaba en Hoyo de Manzanares a cinco jóvenes antifranquistas.

La extrema derecha asesinó a los abogados de Atocha y ahora comprobamos que matar comunistas es barato en España.

García Juliá, el pistolero condenado por la matanza, se fugó aprovechando un permiso penitenciario cuando tenía pendientes diez años de prisión.

Detenido en Brasil y extraditado a España, ha sido puesto en libertad por la aplicación en su favor de todos los beneficios penitenciarios. ¡Una vergüenza! ¡Un escándalo! En la liquidación de condenas que ha hecho la Audiencia de Ciudad Real le otorgan los beneficios por buen comportamiento a pesar de que se había fugado. Seguramente le habrán premiado por el master que hizo en tráfico de armas y drogas entre los grupos ultraderechistas de América Latina.

Si a todo esto le añadimos que nunca ha pedido perdón, nos encontramos ante un gran escándalo en el que jueces y fiscales miran para otro lado.

Este hecho explica la necesidad de acabar con el régimen del 78 que permite que los republicanos estén enterrados en las cunetas y las familias y los compañeros de los abogados de Atocha vean como se burla a la justicia.

De todos los aparatos del Estado, quizás el judicial sea el que se ha mantenido intacto desde la dictadura.

Han sido el PCE y CCOO los que han pagado con ríos de sangre y años de cárcel el mayor tributo en la lucha por la libertad.

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