Lucha de Pases

Venezuela, la interminable obsesión de la derecha

Ángel Cappa 07/12/2020

‘El sistema electoral venezolano es el mejor del mundo’ / Jimmy Carter
El panorama antes de las elecciones era el siguiente. La oposición venezolana dividida, solamente sostenida por los medios internacionales. Los líderes de las revueltas violentas, Capriles, López y Guaidó, sin respaldo salvo de esos mismos medios. Y el pueblo, a pesar de todos los inconvenientes, fiel al chavismo.

Ante ese panorama, Estados Unidos, que inocultablemente dirige las acciones en contra del legítimo gobierno venezolano, optó por cuestionar las recientes elecciones antes de que se celebren y denunció fraude sin ninguna prueba.

En realidad no les hacen falta las pruebas ya que cuentan con la adhesión incondicional de buena parte del periodismo internacional a su servicio.

De nada sirve que estas nuevas elecciones venezolanas hayan sido fiscalizadas por 1.500 veedores internacionales y 300 representantes gubernamentales que llegaron desde 34 países. Entre ellos el ex presidente español Zapatero.

Tampoco en España los medios de mayor difusión atendieron a Zapatero cuando habló y habla de la limpieza de las elecciones venezolanas y pide sensatez para analizar y solucionar el conflicto.

Estados Unidos en su lucha por recuperar el petróleo de Venezuela, tal cual lo confesó en el inicio del chavismo el fallecido senador McCain, que aconsejó en ese entonces una intervención armada estadounidense, no duda en atentar contra la soberanía de un país, como lo ha hecho decenas de veces en América Latina y en otros muchos lugares del planeta. Irak por ejemplo, después de una mentira alevosa para justificar la invasión, como es su costumbre.

LA DESINFORMACIÓN DE RNE Y TVE

Lo cierto es que en unas nuevas elecciones libres, de acuerdo con el informe de los veedores internacionales, donde no hubo incidentes reseñables, el chavismo se ha vuelto a imponer claramente.

Como la derecha ya suponía esta nueva derrota (ganó solo 2 en más de 25 elecciones), se aferra al supuesto fraude que nadie de los veedores internacionales constató.

Además hay una coincidencia llamativa en los medios de la derecha en buena parte del mundo, también en España o tal vez sobre todo en España, en el uso de los argumentos para restar importancia a este nuevo triunfo del pueblo venezolano.

Dicen por ejemplo que se trató de unas “polémicas o cuestionadas” elecciones. En realidad solo Estados Unidos y sus aliados inventaron la polémica y el cuestionamiento.

Apelan a la abultada abstención, ya que solo el 31% fue a votar, como dato concluyente. Como si eso no ocurriera en otros países.

No dicen, que es otra forma de mentir, que el chavismo obtuvo el 67,6% de los votos contra el 18% de su mayor oponente. Es decir un triunfo aplastante.

En España, a la cabeza de la desinformación, salvo la prensa directamente fascista, están RNE y TVE, con una vergonzosa y constante desinformación.

Claro que, si recordamos la intervención, lamentable por cierto, del presidente Sánchez cuando ordenó a Venezuela llamar inmediatamente a elecciones o de otro modo reconocía como presidente del país a Guaidó, que se había autoproclamado en un mitin en la calle, no nos puede alarmar la descarada desinformación de la mayoría de sus medios.

Y menos todavía si recordamos la participación de Aznar y del PP en el golpe a Chávez, denunciada por el entonces ministro Moratinos en el Congreso.

Ni se me ocurre objetar las opiniones del periodismo o de los periodistas pero sí que esas opiniones se difundan como información. Una cosa es informar y otra opinar.

Tampoco manipular desde la desinformación intencionada es propio de un periodismo en democracia.

CUANDO LA DERECHA HABLA DE DERECHOS HUMANOS, MIENTE

Si les importaran los derechos humanos, como dicen, se ocuparían de Palestina, víctima diaria de un genocidio por parte de Israel y Estados Unidos. Se ocuparían de las decenas de asesinatos de militantes sociales en Colombia, se ocuparían de los saharauis masacrados impunemente por Marruecos, se ocuparían de la dictadura en ese país precisamente, de los chilenos bajo el régimen de Piñera, de la dictadura fascista de Bolsonaro en Brasil, de Donald Trump y sus delirios fascistoides y peligrosos para el mundo entero, y de tantos otros atropellos que prefieren ignorar.

Para la derecha solo existe Venezuela. Mejor dicho el petróleo de Venezuela y la impertinencia de defender su soberanía. Mejor dicho y da vergüenza, solo existe lo que Estados Unidos quiera que exista.

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