Democratizar para que se puedan escuchar todas las voces Hay que democratizar simultáneamente la ley electoral y el escenario general de los medios de comunicación

José Manuel Martín Medem 14/12/2020

La Ley General de la Comunicación Audiovisual (2010) reconoce un derecho que no garantiza, el derecho a que la comunicación audiovisual se preste a través de un equilibrio de medios (públicos, comerciales y sociales) que reflejen el pluralismo ideológico, político y cultural de la sociedad. Bloquea la posibilidad de un deseable equilibrio que nunca ha existido entre el mercado, el servicio público y las iniciativas sociales.

Produce melancolía recordar lo que establecía el Estatuto de la Radio y la Televisión (1980): La radiodifusión y la televisión, configuradas como servicio público esencial, cuya titularidad corresponde al Estado, se conciben como vehículo esencial de información y participación política de los ciudadanos, así como medio capital para contribuir a que la libertad y la igualdad sean reales y efectivas.

Ahora, según la Ley General de la Comunicación Audiovisual (LGCA), lo público es solo un servicio de interés económico general. La ley reconoce lo que se propone: dar seguridad jurídica a la industria para nuevos modelos de negocio, “garantizando también el pluralismo y la protección de los derechos ciudadanos”. Garantizando también… ¡En primer lugar la industria y los negocios, después los derechos constitucionales! Hemos pasado de considerar a la radio y la televisión un servicio público esencial a definirlo como un servicio de interés económico general.

La ley reduce el servicio público (además gubernamentalizado), concede impunidad absoluta a los negocios audiovisuales (sin una autoridad independiente que los controle) y bloquea las iniciativas sociales (relegadas a una disposición transitoria) mientras el derecho de acceso no se aplica.

Sigue siendo una asignatura pendiente conseguir un Pacto de Estado que controle los negocios, proteja al servicio público, facilite el desarrollo de las iniciativas sociales y garantice la correcta aplicación del derecho de acceso.

Hay que democratizar simultáneamente la ley electoral (en aplicación de una justa proporcionalidad) y los medios de comunicación para que todos los votos tengan el mismo valor y todas las voces las mismas oportunidades.

Necesitamos una nueva ley general del audiovisual que establezca un reparto equitativo de las licencias entre el servicio público, los negocios audiovisuales y las iniciativas sociales. Con estrictas limitaciones en la concentración de la propiedad de los medios, la inversión extranjera y el control de los bancos sobre las empresas de comunicación. Y con un reparto también equitativo de la publicidad institucional para que no se concentre en los medios mejor relacionados con los gobiernos.

Resulta imprescindible además una autoridad audiovisual independiente que reparta las licencias en tres tercios (público, comercial y social) sin la intervención de los gobiernos, vigile el cumplimiento de la ley con capacidad sancionadora, garantice un auténtico derecho de acceso y organice la alfabetización mediática.

LO QUE NO SE CUMPLE EN EL DERECHO DE ACCESO

ARTÍCULO 20 DE LA CONSTITUCIÓN

La ley garantizará el acceso de los grupos sociales y políticos significativos a los medios de comunicación social dependientes del Estado o de cualquier ente público.

ARTÍCULO 28 DE LA LEY DE LA RADIO Y LA TELEVISIÓN DE TITULARIDAD ESTATAL
El derecho de acceso a través de RTVE se aplicará
- De manera global, mediante la participación de los grupos sociales y políticos significativos, como fuentes y portadores de información y opinión, en el conjunto de la programación de RTVE
- De manera directa, mediante espacios específicos en la radio y la televisión.


ARTÍCULO 9 DE LA LEY DE FINANCIACIÓN DE RTVE
RTVE tiene la obligación de dedicar al menos doce horas semanales, en horario no residual, a emitir programas en sus canales de radio y televisión para el acceso de los grupos políticos, sindicales y sociales.

Publicado en el Nº 339 de la edición impresa de Mundo Obrero noviembre 2020

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