DOCUMENTOS PARA UN CENTENARIO PCE 1921-2021El PCE y el movimiento obrero. La huelga minera de 1927

Francisco Erice. Sección de Historia de la FIM 20/12/2020

INTRODUCCIÓN AL DOCUMENTO Nº 7.

Desde sus primeros pasos, el PCE realizó un denodado esfuerzo por implantarse en las organizaciones sindicales existentes y dotar al movimiento obrero de una impronta combativa y una dirección revolucionaria, ante lo que consideraban reformismo y “colaboración de clases” de UGT y frente a la cuestionable “neutralidad política” de CNT. También se mostraron, como se señalaba en las tesis de su I Congreso, partidarios de la fusión de ambas organizaciones en una sola.

Los problemas de consolidación del nuevo partido se debieron, entre otras cosas, a la dificultad de erosionar la fidelidad de la clase obrera a sus organizaciones tradicionales, socialista y anarcosindicalista. Además, desde 1922, los sindicatos con presencia mayoritaria comunista fueron expulsados de UGT, mientras la CNT ponía fin a su aproximación a la Internacional Comunista. Las duras condiciones represivas y la reacción que precede a la dictadura de Primo de Rivera condicionaron también negativamente las posibilidades del naciente PCE de dotarse de una presencia sindical importante. No obstante, los comunistas lograron implantarse entre la clase obrera en lugares como Vizcaya o las cuencas mineras asturianas, donde protagonizaron algunos conflictos de especial dureza. Concretamente en Asturias, la todavía incipiente organización del PCE llegó a disputar a los socialistas la dirección el Sindicato de Obreros Mineros (SOMA) y, tras ser expulsados sus militantes del mismo, creó junto con grupos anarquistas el Sindicato Único Minero (SUM).

El asentamiento de la dictadura, desde septiembre de 1923, supuso un duro golpe para el PCE, pronto sometido a medidas represivas y arrojado a la actuación clandestina o semiclandestina. En 1925, en su III Congreso, celebrado en París, era elegido secretario general José Bullejos. Por estos años, el PCE se mantendría en una situación orgánica precaria y desarrollaría un fuerte sectarismo ideológico, al que no era ajeno el propio clima de repliegue de la Internacional Comunista, tras el entierro de la táctica de “frente único” defendida por Lenin en sus últimos años.

A pesar de ello, los comunistas mantuvieron su presencia en algunos núcleos obreros e incluso consiguieron atraer a otros, como el de cenetistas sevillanos al que pertenecía José Díaz y que suministraría un número importante de cuadros dirigentes en la etapa republicana. Uno de esos núcleos era la Asturias minera, donde el SOMA, dirigido por Manuel Llaneza, optó por una política de acuerdos con el dictador, que fue justificada por la necesidad de preservar la organización y evitar males mayores para los trabajadores.

En 1927, esa política conciliadora o colaboracionista fue sometida a dura prueba, cuando el gobierno decidió acabar con la jornada de 7 horas para los obreros del interior, una conquista histórica de los trabajadores. La tibia respuesta del sindicato llanecista consistió en amagar con una huelga que pronto fue suspendida, ordenando la vuelta al trabajo. Pero el descontento obrero dio lugar al desbordamiento de la dirección del SOMA y una prolongación semiespontánea del conflicto, alentada por los comunistas, que volcaron todas sus fuerzas en la lucha y desplazaron a Asturias gran parte de su dirección. El gobierno respondió con extraordinaria dureza. Las detenciones y encarcelamiento, apaleamientos y destierros acabaron con un conflicto que dejó profundas heridas en los trabajadores y un resentimiento entre los sindicatos que se dejaría notar en años sucesivos.

La octavilla que aquí se transcribe refleja esta situación de fuerte crispación y contundentes críticas de los comunistas al comportamiento del SOMA, así como el clima represivo que se impondrá con la huelga. Apela no sólo al interés sino también a la dignidad de clase en defensa de la jornada de 7 horas y otras reivindicaciones de los trabajadores y alerta contra un posible retroceso que conduciría a nuevas derrotas.

DOCUMENTO Nº 7.
“A los mineros asturianos”. Octavilla del PCE y de la Federación Nacional de Juventudes Comunistas. Octubre de 1927.


Fracasada la maniobra patronal concertada de acuerdo con el Sindicato Minero Reformista para aplastar el movimiento huelguístico, impotentes para hacer que os reintegréis al trabajo aceptando el aumento de una hora, se pretende ahora, lanzando contra vosotros todo el aparato de fuerza del Estado burgués, poniendo en vigor las medidas represivas más violentas, obligaros a someteros a las pretensiones patronales y haceros aceptar el aumento de la jornada. Para poner fin a vuestra resistencia, para romper vuestro frente de combate, la burguesía y la dictadura, secundados por las jefes reformistas del Sindicato Minero, proceden al encarcelamiento en masa de los mejores militantes comunistas y de los obreros revolucionarios, aplica destierros, maltrata, coacciona, ocupa militarmente la zona minera, hace ostentación de fuerza, declara que las cárceles se llenarán de todos los rebeldes, etc. El Gobierno de la dictadura, dócil servidor del capitalismo, no retrocede ante nada, y no titubea en encarcelar a mujeres, a pretexto de que éstas alientan la resistencia.

Pero los mineros de Asturias no deben dejarse abatir ni por las traiciones de sus jefes, ni por las medidas de violencia adoptadas por la dictadura, ni por las bravuconadas de un Gobernador idiota, inepto, fanfarrón, que pretende dar solución a un conflicto como el actual, a fuerza de sablazos y con las botas de montar. Las persecuciones de que son objeto los obreros de las minas, las violencias a que se les somete, aumentando su indignación, sólo servirán para fortalecer su voluntad de lucha. A la política represiva de la burguesía responderán con un redoblamiento de su resistencia. Hay que defender la jornada de siete horas recurriendo a todos los procedimientos. Dejarse vencer por la presión del Estado burgués; aceptar porque se hayan provocado algunos encarcelamientos, las proposiciones patronales, retroceder asustados ante la violencia de la ofensiva; capitular porque la burguesía ejecute su atraco al hogar de los mineros con arnas y medios de malhechor vulgar supone cubrir de lodo, de inludicia (sic) la historia revolucionaria del proletariado minero de Asturias.

Si hoy, mineros, cansados de lucha, aceptáis con la derrota el aumento de la jornada, comenzáis a descender por una pendiente que os llevará a la más denigrante y negra de las esclavitudes. Hoy se os impondrán ocho horas de trabajo; mañana a pretexto de que la crisis prosigue se exigirá de vosotros un nuevo sacrificio y un nuevo aumento de la jornada se establecerá; después una disminución en los salarios. Y así, se nos irán arrebatando las conquistas obtenidas en veinte o treinta años de lucha y se os reducirá a la mísera condición de esclavos privados de todo medio de vida. Moral y económicamente vuestra condición se asemejará a los de los viles esclavos. Jornadas de trabajo, agotadoras; salarios ínfimos; sometidos en el trabajo a toda suerte de vejaciones, etc., he aquí la situación a que se os reducirá si hoy os entregáis vencidos.

EN PIE, MINEROS DE ASTURIAS. Cuando los ladrones capitalistas asaltan tu hogar para robarte el pan, carga la escopeta, ponte a la puerta y defiende a tiro limpio tu hogar, el pan de tus hijos, tu dignidad y la de tu clase, el propio porvenir tuyo. Defiende la jornada de siete horas contra todas las violencias, y pese a todas las traiciones de los vendidos a la burguesía. La lucha a muerte contra la patronal, contra los traidores, y contra el Gobierno de la dictadura.

NI UN CÉNTIMO MENOS DE TU SALARIO. NI DISMINUCIÓN EN LAS PRIMAS DE LOS DESTAJOS. NI AUMENTO DE UN SOLO MINUTO EN LA JORNADA DE TRABAJO. READMISIÓN DE TODOS LOS DESPEDIDOS. LIBERACIÓN DE TODOS LOS PRESOS; prosigamos incansables, sin desmayos, la huelga general. PREPAREMOS LA HUELGA GENERAL DE TODOS LOS OBREROS DE ASTURIAS EN SOLIDARIDAD A NUESTRA CAUSA Y COMO PROTESTA CONTRA LA REPRESIÓN. ABAJO LOS TRAIDORES. MUERA EL GOBIERNO DE LA DICTADURA. VIVAN LOS MINEROS DE ASTURIAS.

El Partido Comunista de España
La Federación Nacional de Juventudes Comunistas

En esta sección

Ha muerto Fernando Cruz Moreno, un luchador extremeñoCrítica y autocríticaLuis 'Ferreiro', un militante imprescindibleLuis Ferreiro, unha vida dedicada ós traballadoresAnte la República y la revolución democrática: Circular del Secretariado Político a todas las federaciones, radios y células del Partido (15 de julio de 1931)

Del autor/a

Sectarismo, discrepancias y escisiones internas en el PCE. 1930El PCE y el movimiento obrero. La huelga minera de 1927Estatutos y Tesis del I CongresoLos dos partidos comunistas se funden. Nace el PCEDe las Juventudes Socialistas al primer PCE