La Retranca

Fidel, un árbol que aún florece

Dolores de Redondo 02/01/2021

“En esta casa en 1875 nació Ángel Castro Argiz, gallego que emigró a Cuba donde plantó árboles que aún florecen”. De este modo se informa al visitante del pasado humilde y gallego del padre de Fidel y Raúl a través de una inscripción en la fachada de su modesta casa natal en Láncara (Lugo). Los hermanos Castro tienen, por tanto, raíces en una tierra que nunca hizo la Revolución pero exportó semilla revolucionaria a una isla que permanece como símbolo de resistencia, a solo noventa millas de distancia del centro económico y militar del imperialismo.

El árbol aún florece, a pesar de que el ciclo vital de Fidel finalizase. Somos materialistas y sabemos que su cuerpo es solo polvo. Pero Fidel es inmortal porque pervive en su gran obra, la Revolución. Y no es retórica. La Revolución Cubana es patrimonio inmaterial de la humanidad gracias al personaje histórico más relevante de los últimos sesenta años en el ámbito internacional. Es un referente político, ético, moral, intelectual y revolucionario de los y las comunistas. Sin negar muchos otros referentes, figuras enormes, cientos de hombres y mujeres que son faros y lazarillos de quienes aún buscamos la luz del más hermoso ideal emancipador del ser humano.

Todo en Fidel es revolución. Incluso su reivindicación del humor es revolucionaria. Como en aquella escena del avión camino de Estados Unidos, donde abriendo la camisa y mostrando su pecho sentenció: "Voy a desembarcar así en Nueva York. Tengo un chaleco moral que es fuerte. Ese me ha protegido siempre". Pura retranca.

Decía Antonio Gramsci que los comunistas debían ser el referente político y moral de la clase trabajadora. Ese es Fidel. Un ser humano que rechazó cómo nadie el culto a su personalidad. Voluntad reflejada en una ley aprobada por la Asamblea Nacional de Cuba en diciembre de 2016. La persona señalada por el capitalismo como un gran dictador huyó de galardones, homenajes y distinciones. Quien haya visitado Cuba alguna vez puede acreditar la inexistencia de murales, vallas o imágenes de quién fue líder indiscutible del proceso revolucionario.

Por eso fue blanco del imperialismo durante toda su vida. Están documentados más de seiscientos intentos de asesinarle. Ha sobrevivido a doce presidentes de Estados Unidos: Dwight Eisenhower, John F. Kennedy, Lyndon Johnson, Richard Nixon, Gerald Ford, Jimmy Carter, Ronald Reagan, George Bush, Bill Clinton, George W. Bush y Barack Obama. Y también ha sobrevivido a Donald Trump porque el hecho de reforzar el bloqueo a Cuba es una muestra de su propia derrota, de su propia debilidad, y de la victoria de Fidel.

Fueron inútiles todos los esfuerzos por eliminarle, física e intelectualmente, a pesar de contar para ello con los mayores aparatos de propaganda de la historia. “Condenadme, no me importa, la Historia me absolverá”. Sabía que podían destruir al hombre pero no sus principios y valores. Por eso reivindicó siempre el papel de la ideología y la batalla de ideas. El 1 de mayo de 1971 explicaba la trascendencia que otorgaba a la lucha ideológica: “Hay que procurar que la ideología no sufra derrotas porque las derrotas de la ideología se pagan con retrocesos en el camino de las revoluciones”. Y en el informe presentado al II Congreso del Partido, en 1980, afirmó: “Ideología es ante todo conciencia. Conciencia es actitud de lucha, dignidad, principios y moral revolucionaria. Ideología es también el arma de lucha frente a las debilidades, los privilegios, las inmoralidades”. Una lección fundamental para estos tiempos de espejismos idealistas, posmodernismo, institucionalismo y desorientación ideológica. Al capitalismo y al imperialismo no se les derrota con simple rebeldía, aunque haga falta una buena dosis. Porque, como señalaba el propio Comandante a Ignacio Ramonet en Cien horas con Fidel, “no es lo mismo ser rebeldes que ser revolucionarios”.

— Y digo yo... ¿aquí no haría falta una Revolución?

— Y luego, ¿por qué me lo preguntas?

Publicado en el Nº 340 de la edición impresa de Mundo Obrero dic2020-ene2021

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