Clave de sol

La pugna por el escenario económico y social de una décadaFondos de recuperación y transformaciones socioeconómicas después de la pandemia En la disputa por la lógica de a quién hay que auxiliar primero y cuánto, los más beneficiados de nuevo parecen estar siendo el apuntalamiento y salvamento de las élites económicas, y no líneas de transformación ecosocial y feminista

Sol Sánchez Maroto 07/01/2021

Casi resulta sonrojante hablar ahora de lo que sucederá después de esta pandemia. Todavía mueren en nuestro país cientos de personas diariamente mientras en Madrid no se contratan más médicos y enfermeras y su presidenta se gasta más de cien millones de euros en un presunto hospital, al que solo se derivan pacientes que o no están casi enfermos o están terminales… Pero todo esto terminará, antes o después, y la emergencia sanitaria aceleró una crisis económica que ya se estaba gestando, transformando absolutamente la forma de afrontarla. Y hay que hablar de eso de forma urgente.

La brecha de desigualdad profunda que dejó la crisis de 2008 ha sido aumentada por el escenario de pandemia, arrollando de forma muy grave a los colectivos más vulnerables, con posibilidades de afectar a cada vez más capas de la población. Y a pesar de que las instituciones públicas están haciendo un esfuerzo económicamente grande, en la disputa por la lógica de a quién hay que auxiliar primero y cuánto, los más beneficiados de nuevo parecen estar siendo el apuntalamiento y salvamento de las élites económicas, perdiéndose la oportunidad de establecer líneas que sirvan para acometer una transformación ecosocial y feminista de la economía, que es tan necesario como urgente para realizar una salida que no sea en falso, otra vez, de esta nueva crisis.

El fondo NG EU está dotado con 750.000 millones de euros, que se supone que van a contribuir tanto al pacto verde europeo como a la agenda 2030. Para acceder a estos fondos los Estados han de presentar un Plan de Recuperación y Resiliencia. España presentó en octubre el plan España Puede / Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia y numerosas comunidades autónomas ya están diseñando planes para captar esos fondos. Pero, ¡cuidado!, grandes empresas transnacionales están diseñando proyectos para acaparar y monopolizar la mayor parte de ese presupuesto, empresas cuyo recorrido habla poco o nada de transformación ecosocial, muy al contrario. Endesa, Petronor, Iberdrola o Inditex son algunas de ellas.

Todavía hay una gran incertidumbre sobre el proceso de selección de los proyectos y de cómo se van a realizar, lo cual es todavía más grave por el tiempo tan limitado, ya que el 30 de abril de 2021 se cierran las propuestas nacionales y dos meses después empiezan a resolverse las llegadas de los fondos.

El lavado de cara de las grandes empresas

La emisión de eurobonos siempre fue un tabú en la Unión Europea, en especial para Alemania. Sin embargo algo ha cambiado y ha sido a raíz de la pandemia que ha provocado una crisis económica a la altura de la que causaría una guerra. Que nadie se lleve a engaño, seguimos siendo igual de críticos con la UE, tanto con sus fundamentos económicos neoliberales como con los déficits democráticos estructurales desde los propios tratados fundacionales, pero el momento y la oportunidad son los que son y la UE ha diseñado un método para decidir qué países y cómo reciben este dinero basándose en las tasas de crecimiento y desempleo pasadas. Así los países con menor crecimiento y mayor desempleo recibirán más dinero (España y Italia) sumando cifras sin precedentes en la historia.

Además, tras el Consejo de julio de 2020 se concentró todo el fondo de recuperación y resiliencia y sorprendentemente se hizo retroactivo, es decir que los gobiernos pueden reclamar como parte del plan todos los gastos a partir de febrero 2020, por lo que básicamente el Consejo decide transferir parte de la deuda de los Estados miembros a la UE, una transferencia de riqueza a los Estados como España e Italia.

Pero España viene ejecutando menos de la mitad de los diferentes fondos europeos y los gobiernos ya han pedido ayuda a grandes consultoras para gestionarlos, en especial para saber cuáles de los proyectos elegibles se pueden presentar… Nosotras defendemos implicar a gobiernos locales, sindicatos y movimientos sociales.

Y peor que eso es que las grandes empresas (y muchas de ellas contaminantes) no sólo están presentando sus propios proyectos sino elaborando y lanzando un discurso de lavado de cara verde alrededor de todo esto. Es paradigmático el ejemplo de Endesa que está presentando un proyecto de rehabilitación de edificios y eficiencia energética, y cuestiones de transformación de sus propias estructuras empresariales, y sin el menor pudor pide un 30% de las subvenciones que podría captar el Estado español.

Así que mientras salimos de la pandemia, se está produciendo una pugna que diseñará el escenario económico y social de por lo menos la próxima década. Poca broma y mucha atención con ello, recuerden lo que pasó con la década anterior.

Publicado en el Nº 340 de la edición impresa de Mundo Obrero dic2020-ene2021

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