DOCUMENTOS PARA UN CENTENARIO PCE 1921-2021Ante la República y la revolución democrática: Circular del Secretariado Político a todas las federaciones, radios y células del Partido (15 de julio de 1931)

Santiago Vega Sombría. Sección de Historia de la FIM 08/01/2021

INTRODUCCIÓN AL DOCUMENTO Nº 10.

La proclamación de la II República el 14 de abril de 1931 materializaba la tercera ocasión en que los Borbones abandonaban España. Fernando VII había sido obligado por Napoleón en 1808, Isabel II en 1868 se vio forzada por una revolución democrática liderada por militares liberales y Alfonso XIII fue expulsado por el rechazo recibido en las elecciones municipales del 12 de abril. En palabras de Antonio Machado “todo un régimen caía sin sangre, para asombro del mundo”.

El Comité Revolucionario derivado del Pacto de San Sebastián se convertía en Gobierno Provisional, liderado por el católico, conservador y republicano Niceto Alcalá Zamora. Las medidas gubernamentales respondían al consenso entre republicanos (conservadores y progresistas), socialistas y nacionalistas catalanes y gallegos. Entre estas destacaban la convocatoria de elecciones a Cortes Constituyentes para el 28 de junio de 1931, la conformación de un Estado laico, la creación de las Misiones Pedagógicas y el estatuto provisional de autonomía para Cataluña. La presencia de Largo Caballero -secretario general de UGT- en el Ministerio de Trabajo era rechazada por el PCE, junto con el resto del Gobierno, por su política reformista. No se valoraba entonces como una oportunidad de lograr las mejoras necesarias para los trabajadores. De igual modo tomaba distancia con CNT, después del intento frustrado de atraerse sindicatos de la Confederación en el congreso celebrado en junio en Madrid. De ahí la propuesta comunista a la militancia de ambas centrales de la “unión sindical por las bases”.

El PCE sobrevivía en una situación precaria con apenas un millar de militantes y un solo alcalde en todo el país, Luis Cincuéndez en Villa don Fadrique, Toledo. La “Circular del Secretariado” representa un primer análisis sobre la situación de España desde la proclamación de la II República. Sorprende en ella la no alusión a las elecciones a Cortes Constituyentes celebradas el 28 de junio, cuyos resultados fueron muy poco favorables, inferiores al 1% estatal. No se pudo obtener diputado en Sevilla o Vizcaya, donde el PCE tenía mayor respaldo. Esta circular interna es fruto de una visión autocrítica sobre la actitud pasiva mantenida ante la caída de la monarquía (plasmada en el documento anterior de esta serie promovido por la Federación Asturiana). Asumen su falta de iniciativa provocada por dos visiones, ahora consideradas erróneas. Un sector del Partido sobredimensionaba el lastre feudal en la economía española, así como la fuerza de los partidos promotores de la revolución burguesa, por lo que dejaba todo el protagonismo histórico a esta burguesía. El otro enfoque infravaloraba dichos vestigios feudales por lo que apostaba directamente por la revolución proletaria.

La apuesta del Comité Ejecutivo es un giro radical para involucrar a los trabajadores en la revolución democrática y así forzarla hacia su profundización proletaria. El PCE señala la incapacidad de la burguesía española para liderar el movimiento revolucionario, proponiendo que sea sustituida por obreros y campesinos aliados de las nacionalidades oprimidas. Es muy interesante la inmersión en la reivindicación nacionalista (curiosamente solo cita a las calificadas como históricas: Cataluña, Vasconia y Galicia), incorporando la visión de clase frente a la burguesía nacionalista representada por la Lliga Regionalista, el Partido Nacionalista Vasco y la Organización Republicana Gallega Autónoma, respectivamente.

Para ese cambio apostaba -como ya hicieran los bolcheviques durante la “revolución burguesa” iniciada en febrero de 1917- por la creación de soviets de obreros, campesinos y soldados de forma paralela al desarrollo de la república democrática-burguesa. Pero ahora para conseguir adhesiones se centrará en las reivindicaciones reales y precisas con especial hincapié en el ámbito agrario, tanto del millón y medio de arrendatarios (sometidos a altas cuotas de alquiler) como de los dos millones de jornaleros, para los que pide ocupaciones de fincas y jornada laboral de 8 horas, recién establecida para la industria. Igual empeño dedica a los soldados, para quienes reclama un salario digno y la eliminación de los abusos infligidos por los oficiales. En definitiva, mantiene el rechazo frontal ante las limitaciones reformistas del Gobierno de la coalición republicano-socialista. Ahora el PCE se vuelca en todos los frentes de lucha obrera. La propaganda ya no solo lanzará los postulados marxistas leninistas, sino que propondrá serán “soluciones concretas a los problemas concretos”. Para ello dedicará el mayor empeño en la prensa: fomentar Mundo Obrero e impulsar publicaciones regionales cercanas a los conflictos y a la realidad de cada territorio.


CIRCULAR

15 Jul. 1931.
Secretariado Político
P. C. de España

“A todas las Federaciones, Radios y Células del Partido”


Estimados camaradas.

La situación histórica en que vive y se desarrolla (sic) su actividad el partido, el desarrollo de la revolución española que se persigue (sic) con ritmo cada día más acelerado exige que nos dirijamos a todas las organizaciones de base y a todos los militantes para plantearles todo un conjunto de problemas fundamentales de orden político, de organización y de táctica sin el análisis de los cuales nuestra actividad carecería de base sólida y de orientación clara y acertada. Esto es tanto más indispensable cuando (sic) que nuestro partido ha ocupado en este último período, especialmente con la proclamación de la república, una posición falsa que ha contribuido a favorecer el estrangulamiento de la revolución por el gobierno provisional.

El Partido Comunista antes del 13 de abril había hecho un análisis falso de la situación política del país. Mientras un grupo de camaradas obsesionados por el influjo evidente de los vestigios feudales en la economía del país y por la potencia política de los partidos que defendían los intereses de las castas semi-feudales, obsesionados por el carácter burgués de la revolución que estaba a la orden del día, llegaron a la conclusión, cuando no formulaba (sic) abiertamente, de que la burguesía tenía que ser la fuerza motriz de aquella revolución, otros camaradas subestimaban la importancia de estos vestigios feudales y pretendían que era llegada la hora de la revolución proletaria. Si los primeros no comprendían el papel específico de la burguesía española, ya en plena descomposición en 1931, a pesar de no haber llegado a su apogeo a causa, en gran parte, del influjo de la crisis mundial y no comprendían por consiguiente, que la burguesía española, no podía, ni puede, ser ya la fuerza motriz de la revolución democrático-burguesa, si no comprendían que sólo el proletariado, aliado a los campesinos, puede ser el ejecutor de esa revolución democrático-burguesa que, por el hecho de poseer en esas masas su fuerza motriz, ya no es puramente burguesa desde su mismo comienzo, aunque todavía no sea proletaria, si los primeros pensaban así, los segundos, al perder de vista la importancia fundamental de los vestigios feudales en la economía y en la política del país, subestimaban la necesidad de la revolución agraria como forma esencial de la revolución democrático- burguesa en las circunstancias históricas concretas de España.

Los unos y los otros, el 14 de Abril dieron muestras de la misma pasividad, de la misma incomprensión de la tarea central que el partido tenía planteada para fomentar la revolución democrática y llevarla hasta sus últimas consecuencias. Por eso el 14 de Abril, y después, el partido siguió repitiendo las mismas consignas que hasta entonces y se mostró incapaz de movilizar a las masas en una lucha revolucionaria efectiva.

La proclamación de la república el 14 de Abril marca el punto culminante en el proceso de la revolución española. El 14 de Abril nos trae el derrumbamiento de la dinastía secular de los Borbones pero al mismo tiempo nos aporta también la prueba de la imposibilidad para la burguesía española de realizar la revolución democrática. La revolución que se está desarrollando en nuestro país no podrá ser efectuada más que por el proletariado, aliado con los campesinos, las masas pobres de la población y las nacionalidades oprimidas. De aquí que la conquista de esas masas aliadas al proletariado sea la tarea fundamental del proletariado y su partido el partido comunista.

Pero en estos momentos, cuando la lucha de clases adquiere su máxima intensidad, el partido no logrará cumplir esa tarea, no logrará ganar la mayoría del proletariado y conquistar para este su aliada (sic) necesaria en la revolución actual, si no cambia radicalmente de línea de conducta, si no imprime un virage (sic) radical a la dirección de todo su trabajo. La simple propaganda de nuestros principios no solo no es ya suficiente, sino que puede conducir limitada a si misma al sostén objetivo de las fuerzas de la contrarrevolución. Ahora, además de una intensa propaganda de nuestros principios, indispensable en todo momento, es menester también la acción y la organización de los obreros y campesinos a fin de dar una solución revolucionaria a la crisis revolucionaria actual, a fin de favorecer el desarrollo efectivo de la revolución democrática y su transformación en revolución socialista.

Necesita el partido para estar a la altura de su misión y no volver a incurrir en los errores pasados, efectuar un virage (sic) radical en toda su situación. Necesita el partido dejar de ser una organización de simples propagandistas para convertirse en el partido que dirija y organice la acción revolucionaria de las masas obreras y campesinas españolas contra todos los fundamentos del régimen monárquico en que hoy se apoya el gobierno provisional, contra los latifundistas y la Iglesia, contra los oficiales reaccionarios del Ejército y las órdenes religiosas, contra los altos magnates de la industria y la finanza, contra los institutos armados de la burguesía –guardia civil y de seguridad, etc.- y por la toma de la tierra por los campesinos, por el armamento de los obreros y campesinos, por los Soviets. No se trata, pues esto sería disvertuar (sic) la significación del virage (sic) político que se impone realizar, del lanzamiento formal de estas consignas desde un punto de vista de propaganda, se trata de la preparación práctica de la acción adecuada, de la toma revolucionaria de la tierra por los campesinos y obreros agrícolas, del armamento efectivo de los obreros y campesinos, de la constitución real de los soviets. La creación de los soviets es la mejor garantía de que la revolución democrática será llevada hasta sus últimas consecuencias, de que los campesinos tendrán la tierra, los obreros las 7 horas, seguros sociales y salarios mayores y de que unos y otros serán armados, y la única garantía de la transformación de la revolución democrática en revolución socialista.

El 14 de Abril el partido no comprendió que la base de nuestra acción en las circunstancias revolucionarias presentes, debía ser la creación de los Soviets y que en esta obra debíamos concentrar nuestros esfuerzos invitando a las masas a crear los soviets como una garantía de la revolución. Pero el error del partido el 14 de Abril fue el de no comprender que él mismo debía lanzar entonces las consignas de la revolución democrática para arrastrar a las masas a la acción revolucionaria bajo su dirección, el de no comprender tampoco que la condición de la realización de la revolución socialista es precisamente la realización por el partido, al frente de las masas, de la revolución democrática llevada hasta sus últimas consecuencias, el de no comprender que la senda que conduce en España a la revolución socialista y a la dictadura del proletariado pasa por la lucha en favor de todas las reivindicaciones democráticas, la tierra a los que la trabajan, armamento del pueblo, etc., y por la dictadura revolucionaria democrática de los obreros y campesinos. Por eso la tarea central del partido consiste en colocarse a la cabeza de las masas para conducir la revolución democrática hasta el fin y hacer así posible la revolución socialista.

Con arreglo a esta nueva dirección que queremos imprimir a la política del partido, la lucha contra el gobierno provisional de la república desempeña un papel de primer orden, pero sería un error plantear esta lucha sobre la base de los principios generales y no de las realidades concretas. No se trata simplemente de decir que el gobierno provisional no es un gobierno proletario, si no (sic) burgués, etc., etc. Fundamentalmente se trata de caracterizarlo y combatirlo como el gobierno que viene a ser el instrumento de la contrarrevolución y la base sobre la cual se agrupan todas las fuerzas reaccionarias, hostiles a los obreros y campesinos que se proponen contener e impedir la revolución. Hay que presentarlo a las masas como el gobierno que mantiene todos los privilegios políticos, sociales y económicos de las castas y clases que constituyeron la base de la monarquía, que deja la tierra a los grandes propietarios latifundistas y defiende la explotación de los millares y millares de campesinos y obreros agrícolas, como el gobierno que deja en pie todos los privilegios del clero, de la Iglesia, que conserva intactos el predominio, y la posición privilegiada de la oficialidad del Ejército, que no disuelve la guardia civil, el cuerpo de seguridad, la policía, etc., que se niega a armar a los obreros, que protege la huida del Rey y de los aristócratas, etc., etc., Es sobre esta base que procede llevar la lucha contra el gobierno provisional.

Pasemos ahora a ocuparnos de las tareas inmediatas del partido en relación con los fines fundamentales expuestos anteriormente:

La tarea primordial consiste en conquistar la dirección efectiva de las masas. El partido debe ligarse estrechamente a ellas en todos los puntos de trabajo, en las fábricas, minas, talleres y explotaciones campesinas. En este sentido nuestro trabajo no ha podido ser más débil hasta ahora. Es preciso corregir esta laguna, crearnos amplias bases entre los obreros y campesinos y organizar sólidamente la influencia que ejerzamos sobre ellos.

La conquista de las masas exige que concedamos una extraordinaria importancia a la lucha por las reivindicaciones inmediatas, oponiendo esta táctica la (sic) de movilizar a los obreros y campesinos para conquistar mejoras de salarios y disminución de la jornada de trabajo, socorro a los parados, seguros sociales, etc., etc., a la de los jefes social-fascistas y anarco-sindicalistas que públicamente se declaran hostiles a todo movimiento de reivindicaciones inmediatas.

En relación con esto y con la lucha por el desarrollo de la revolución debemos proponernos la creación del frente único revolucionario de las masas y la unidad sindical por la base. Es preciso dirigirse a todos los obreros, invitándoles a crear la unidad en la base, a pesar de la hostilidad y contra los jefes traidores de las dos centrales. El partido debe dirigirse a los obreros anarquistas y socialistas de la base para hacerles proposiciones concretas de frente único en relación con el momento actual y con la misión revolucionaria que compete cumplir al proletariado. La división del movimiento sindical es una de las principales causas del estado de miseria de la clase trabajadora, y constituye un obstáculo formidable para el desarrollo de la revolución. La lucha por la unidad sindical pasa a ser así, en esas circunstancias históricas actuales, de una importancia fundamental para el triunfo de la revolución y nuestra lamentable participación en el recién (sic) congreso de la C.N.T., o la preparación, dirección y fin catastrófico de la última huelga de mineros en Asturias a causa de la política de toda la federación comunista asturiana muestran que el partido no ha comprendido todavía toda la importancia de la cuestión sindical en España.

Como en la parte expositiva de esta circular decimos la cuestión campesina es decisiva para el desarrollo de la revolución, es necesario por lo tanto que nuestro partido tenga una política campesina real de lo (sic) que ha carecido hasta hoy. Además de trabajar en el sentido de organizar la toma revolucionaria de la tierra por los campesinos debe orientarse la toma revolucionaria de la tierra por los campesinos, debe orientarse hacia estos con un plan de reivindicaciones concretas que correspondan a las características de cada localidad. Las luchas contra la explotación por parte del propietario latifundista, contra la explotación del Estado, de los bancos usureros, etc. debe tener en nuestra política campesina un lugar preferente. Negativa a pagar todas las deudas contraídas. Negativa al pago de impuestos, anulación de los contratos de arrendamiento, y todo un conjunto de consignas concretas, inmediatas, que prende fácilmente y que nos permiten la rápida movilización de los campesinos en torno de nuestro programa, tal debe ser la base de nuestro trabajo inmediato. Y con respecto a los obreros agrícolas se precisa también actuar sobre la base de reivindicaciones concretas, correspondientes a cada localidad: jornada de 8 horas, a partir del momento en que salen del pueblo para la explotación, ampliación en el campo de toda la legislación de protección al trabajo, etc, etc…

El partido debe asimismo poseer una política clara con respecto a la cuestión de las nacionalidades. No podemos continuar como hasta ahora trabajando exclusivamente sobre la base de formular la consigna de la independencia de Cataluña, Vasconia y Galicia. Si en todo momento el problema de los pueblos oprimidos tiene una importancia extraordinaria para nosotros, hoy lo tiene más a causa de la capitulación de la pequeña-burguesía separatista de Cataluña y Vasconia ante el imperialismo español. Sobre la base “del reconocimiento del derecho de Cataluña, Vasconia y Galicia a disponer de sí mismos incluso hasta la separación del Estado central” el partido debe demostrar que es el único que dentro de los pueblos y fuera de ellos lucha por el reconocimiento de este derecho. Asimismo se impone ligar la lucha por esta consigna a la lucha de las masas contra la burguesía imperialista y nacional, o sea la de dotar a la lucha por el reconocimiento del derecho a disponer de sí mismos, de una base social, de clase.

Los últimos acontecimientos muestran cómo los soldados se incorporan rápidamente al movimiento revolucionario. El partido que hasta aquí nada hizo por penetrar en el interior de los cuarteles, por conquistar a los soldados para la revolución debe modificar radicalmente su política y asignarse como tarea inmediata, de urgente realización la de penetrar en el interior de los cuarteles, la de ganar a los soldados y organizarlos bajo nuestra dirección. Se precisa pues ir a la creación lo más rápidamente posible de células comunistas y simpatizantes entre los soldados. Y al lado de esta labor de organización se precisa llevar a cabo de (sic) un intenso trabajo de agitación y propaganda al interior de los cuarteles y de los barcos de guerra. Por esto se precisa la publicación de literatura especial, manifiestos, folletos, periódicos y la formulación como base de nuestro trabajo de un plan de reivindicaciones concretas: salario mínimo de tres pesetas para los soldados, mejora de rancho e inspección de este por comisiones elegidas en asambleas de soldados; supresión de castigos corporales y de malos tratos, abolición de los Consejos de guerra, establecimiento de la jornada de [borrado] horas en los cuarteles, fuera de las cuales el soldado cebe quedar en libertad, supresión de paseos militares. El servicio militar debe ser prestado en la localidad que el soldado elija, reconocimiento de derechos políticos, libertad para asistir a toda clase de actos políticos, libertad para leer toda clase de prensa, obrera, elección de los oficiales por asambleas de soldados, consejos de soldados.


PRENSA DEL PARTIDO

El carácter de toda nuestra prensa debe ser cambiado radicalmente y ajustarse a las necesidades del movimiento obrero y de la situación revolucionaria actual. No debe poseer como hasta ahora un carácter doctrinal o simplemente de propaganda, sino fundamentalmente de agitación y reflejar todas, absolutamente todas las luchas obreras que se desarrollan en España. Por lo tanto se precisa que se conceda por todos los militantes y por toda las organizaciones una atención preferente a la información de huelgas, conflictos por cuestiones de salarios, etc. Sólo así nuestra prensa podrá ligarse a las masas encontrarán en ello (sic) un instrumento poderoso de lucha contra la burguesía.

Si el Partido debe llevar a cabo una intensa campaña de agitación en torno a la aparición de “Mundo Obrero” diario se precisa interesar en esta obra a todos los obreros y campesinos, no sólo recaudando el máximo de dinero para la suscripción abierta, sino convirtiéndolos en lectores de nuestro órgano.

El Partido debe conceder una gran atención a la prensa regional y local y esforzarse ensayar (sic) en las principales localidades y en general allí donde sea posible periódicos de partido afin (sic) de satisfacer las necesidades del movimiento local y ligarnos más estrechamente con las masas. Como tarea inmediata el Partido debe comenzar la publicación de órganos regionales en Cataluña, Vizcaya y Andalucía.


--------------------------------

La presente circular debe ser discutida ampliamente en todas las células y entre todos los militantes. Se impone que el viraje que en ella se señala sea hecho con el máximo de rapidez y asimismo con el mayor convencimiento, ya que sólo así la política de nuestro partido corresponderá a las necesidades que la revolución española impone.

Cordiales saludos comunistas.

Por el C.E.
El Secretariado

En esta sección

Testimonios de la represión. 1957-195985 anys de lluita per la llibertat i el socialismeResolución del Pleno del Comité Central del PCE sobre 'La situación en la dirección del Partido y los problemas del reforzamiento del mismo'. Agosto de 1956Acto en la antigua prisión provincial de GranadaLa caída del PCE en Alconchel y la brutal represión de julio de 1961

Del autor/a

Llamamiento del PCE por la Unión Nacional, septiembre de 1942Ante la invasión alemana de la URSS. Manifiesto del PCE, PSUC y FJSU (junio-julio de 1941)Ante la República y la revolución democrática: Circular del Secretariado Político a todas las federaciones, radios y células del Partido (15 de julio de 1931)La posición del PCE ante los movimientos contra la monarquía, a comienzos de 1931Recogida de firmas de apoyo al periodista Gerardo Rivas Rico