El cine y la fotografía en defensa de la democracia y contra el capitalismoPaul Strand, exiliado en París Perseguido por su defensa de la Unión Soviética y el apoyo al Partido Comunista en Estados Unidos

Higinio Polo 11/01/2021

Paul Strand, que empezó fotografiando la naturaleza en el Nueva York de principios del siglo XX, sostuvo en su país una dilatada trayectoria en el cine y la fotografía hasta que McCarthy y la siniestra caza de brujas le forzaron en 1950 a abandonar Estados Unidos y establecerse en París.

Trabajó durante setenta años, hizo miles de fotografías, defendió la revolución soviética y la china, y la paz en el mundo. Conoció a Eisenstein, Dovzhenko y Ekk en la Unión Soviética en 1935. En 1920 empezó a trabajar en el cine, con Manhatta, un cortometraje que realizó con Charles Sheeler, pero sin abandonar la fotografía. En Nueva York, Strand se afilió a la Liga Americana contra la Guerra y el Fascismo que había fundado el Partido Comunista de Estados Unidos, CPUSA, en 1933: tenía ya una marcada inclinación por el socialismo que aumentó en sus años mexicanos. En 1935 era miembro de la League of American Writers, una asociación antifascista creada también por el Partido Comunista, de la que formaban parte Arthur Miller, Lillian Hellman y Dashiell Hammett, entre muchos otros, y de la WFPL, la Liga de Trabajadores del Cine y la Fotografía. Siempre defendiendo a la clase obrera, la Liga hizo documentales que se proyectaban junto a películas soviéticas, aunque la presión policial y el acoso político le forzaron después a denominarse Film and Photo League, FPL. Los documentales sindicales solo podían verse en locales de izquierda porque tenían vetados los circuitos comerciales del país. En 1936, Strand creó Frontier Films para denunciar la dura situación de los trabajadores estadounidenses y para abordar conflictos internacionales en los años del auge del fascismo. Así crearon China Strikes Back, denunciando la agresión japonesa a China. Y en 1940 una crónica sobre la huelga en la General Motors del año anterior. En 1937, Strand trabajó en Heart of Spain con Leo Hurwitz, una película de Herbert Kline y Geza Karpathi sobre la labor de Norman Bethune en la guerra civil española y los bombardeos fascistas. Un documento de solidaridad con la República amenazada por el fascismo.

La solidaridad con la Rusia revolucionaria también ocupó su atención. Defendió la colaboración con la Unión Soviética, apoyando al Partido Comunista y el esfuerzo de guerra contra el nazismo. Después siguió denunciando la persecución del FBI contra los comunistas y asistió en 1949 a la Conferencia por la Paz Mundial del Waldorf-Astoria que convocó el National Council of Arts, Sciences and Professions, NCASP, una organización que los esbirros de la caza de brujas calificaron también de comunista. El FBI había empezado a seguirle los pasos en los años treinta y siguió espiándole cuando se exilió en Europa.

Siguiendo la straight photography, fotografía directa, de Alfred Stieglitz, Strand ensayó con la abstracción y con maquinaria industrial. Sus primeras fotografías experimentales abrazan la geometría, con peculiares miradas sobre los objetos, sobre las calles neoyorquinas, en el cauce de la Nueva objetividad. Captan personas anónimas, pobres de Manhattan, como la anciana de Washington Square. Su Mujer ciega, de 1916, con el cartel (Blind) del pecho, muestra su interés por las víctimas del capitalismo y en su obra posterior a la guerra se interesa por los rostros, por los desamparados, los campesinos, como el muchacho francés de Gondeville o el herrero italiano de Luzzara. Tras los Estados Unidos de Roosevelt y el México de Abelardo L. Rodríguez, llegaron las escenas de la Italia de Luigi Einaudi y De Gasperi, de la Rumanía socialista de Ion Gheorghe Iosif Maurer, del Egipto de Nasser y la Ghana de Nkrumah, que sería derrocado por un golpe militar organizado por Estados Unidos. No es casual que Strand se interese por el Egipto del panarabismo socialista o la Ghana del panafricanismo que combate el colonialismo europeo. Parecía recoger la diversidad del mundo con las imágenes de Egipto, donde pasó varios meses en 1959 para su libro que fue editado en la RDA. Y con las de Ghana en 1963, además de las escenas de Marruecos, de Francia y de Estados Unidos, y empezó a agrupar sus fotografías en libros: Un paese en 1955, Tir a’Mhurain de 1962, Living Egypt en 1969 y Ghana. An African Portrait, de 1976, año de su muerte.

Trabajó con el Zavattini de Ladrón de bicicletas en la Emilia-Romagna, bajo la influencia del neorrealismo, y en esos años se encuentran en Strand semejanzas con el American Exodus de Dorothea Lange. Influencias de los relatos del Sherwood Anderson de Winesburg, Ohio.

Strand consideraba que el arte y la política tenían objetivos comunes y no dudaba de la responsabilidad social del artista. No hizo fotografía explícitamente política pero su defensa de los trabajadores, su denuncia del capitalismo, su apoyo a la paz y a los principios democráticos, su rechazo a las intervenciones militares estadounidenses como en Vietnam, acompañaron siempre su simpatía por el comunismo que descubrió en Nueva York.

Publicado en el Nº 339 de la edición impresa de Mundo Obrero noviembre 2020

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