Construyó por toda Galicia los zulos donde se instalaban las multicopistas para reproducir 'Mundo Obrero'Luis 'Ferreiro', un militante imprescindible

José Gómez Alén. Historiador de la Fundación de Investigaciones Marxistas 14/01/2021

Luis González López Ferreiro (1939-2021), militante del Partido Comunista desde 1957, acaba de fallecer en Vigo. Había superado el virus y su fortaleza mental y ganas de vivir nos hacían albergar esperanzas de que pudiera salir airoso de la batalla que desde hacía unos años libraba contra una enfermedad que venía debilitándolo físicamente y que llevaba con la misma entereza y dignidad con las que vivió.

A Luis le interesaba el mundo de la cultura y el conocimiento de la Historia, procuraba estar siempre presente en cualquier actividad en que cultura y compromiso social fueran de la mano. Cuando lo encontrabas en la presentación de un libro, conferencia, en cualquier otro acto o manifestación, te regalaba su franca y cariñosa sonrisa y siempre te recibía con palabras amables. Amigo leal, solidario y generoso era un placer encontrase con él en una reunión y compartir una charla que siempre seguía con mucha atención.

Continuaba creyendo en la posibilidad del socialismo y se mantenía fiel a las ideas que habían formado el hilo conductor de su vida. Cuando hablábamos del final de la experiencia soviética y de los errores de aquel modelo o de los problemas internos en el seno del PCE durante la transición, te miraba concentrado, escuchaba atentamente y trataba de encontrar asideros teóricos en el arsenal de ideas aprendido en los cursos de formación del PCE en Alemania a comienzos de los años sesenta, para ofrecerte una explicación plausible ante la evidencia de aquel fracaso. Al hacerlo, transmitía una sensación de la orfandad en la que se encuentra el militante que siempre recibió de la dirección la respuesta correcta ante sus dudas y ante los conflictos internos. Luis se había quedado sin la certeza analítica que emanaba de la dirección pero mantenía la esencia del mensaje de transformación social, de la posibilidad de la utopía y del orgullo de un compromiso de lucha que a pesar de todos los sacrificios y derrotas había valido la pena librar porque como él mismo decía “eso es lo que había que hacer”. Era entrañable hasta en esa defensa de la militancia y fiel a sus camaradas, a los que recordaba cuando se hablaba de los duros tiempos de lucha contra la dictadura, sin una palabra ofensiva para nadie con quien hubiera compartido la militancia clandestina.

En el primer Comité Central del PCG

Fue un joven emigrante, minero en la Francia de los años cincuenta que con 18 años se afilió al PCE, entonces un partido ilegal en ese país. Allí se fogueó como activista en el movimiento obrero y participó en las campañas por la amnistía y en las movilizaciones contra el proceso y el asesinato de Julián Grimau. También encontró a la compañera de su vida, Pilar García Jiménez, con la que, a partir de su regreso a España, formaría en Vigo una extraordinaria pareja de militantes comunistas. Ella, contribuyendo a la formación de las Comisiones Obreras en la Empresa de Moisés Álvarez, responsable de la mujer en el Comité Comarcal de Vigo y una de las dirigentes del Movimiento Democrático de Mujeres en Galicia y él como responsable del aparato de propaganda del partido.

Albañil de profesión, construyó numerosos zulos por toda Galicia donde se instalaban las multicopistas para reproducir Mundo Obrero, Nuestra Bandera, Nova Galicia, A Voz do Pobo y los diferentes llamamientos del PCG y de las Comisiones Obreras. Ferreiro recogía los clichés, los trasladaba al lugar de impresión, compraba la tinta y el papel y distribuía la propaganda por las provincias de Pontevedra, Ourense y Lugo, al mismo tiempo que iba formando equipos de distribución y elaboración de esa propaganda (1).. También instaló una multicopista en Sigrás (Cambre), cerca de A Coruña, donde su hermano Elisardo se encargaba de la impresión. En 1968 fue designado por el partido para encargarse de la organización del movimiento campesino en Galicia y contribuyó a la constitución del PCG, de cuyo primer Comité Central formó parte (2).


El trabajo que realizaba Ferreiro en el aparato de propaganda tenía evidentes y conocidos riesgos y el 5 de abril de 1969 fue detenido por policías en un comercio de A Coruña cuando iba a comprar seis tubos de tinta para multicopistas. Pocos días después también detenían a su hermano (3). Mientras la dirección del PC silenciaba su detención para no alarmar a los militantes y no dar pistas a la policía, en manos de la Brigada Político Social fue salvajemente torturado durante tres días por los tristemente recordados Cañoto y Paradela, conocidos torturadores convencidos de que tenían en sus manos al responsable del aparato de propaganda comunista de Galicia y que podían desmantelarlo totalmente y detener a sus miembros y a algunos de los dirigentes del PCG. Pero Luis y Elisardo resistieron las 72 horas de torturas, conscientes de lo que estaba en juego y no lograron sacarles información alguna “durante los exhaustivos interrogatorios a que fue sometido principalmente después de la incautación de una enorme cantidad de propaganda subversiva, encerrándose en un mutismo evidentemente premeditado y persistente que denotaba su propósito de dejar trascurrir el tiempo, su comportamiento indicado reveló tácticas propias de elemento destacado del Partido Comunista” (4). Su resistencia permitió mantener intacto el aparato de propaganda y evitar su desmantelamiento así como las numerosas detenciones que podría ocasionar una caída como aquella, tal como lamentaba el Jefe Superior de Policía de A Coruña: “Su negativa tenaz a facilitar dato alguno que permitiera la desarticulación de la organización”. Los dos hermanos permanecieron en la cárcel hasta el mes de agosto y fueron procesados por propaganda ilegal en el Tribunal de Orden Público. Fueron excelentemente defendidos por el histórico laboralista del PCE Manolo López, que consiguió rebajar la petición del fiscal para reducir la condena a un año de prisión menor y 20.000 pesetas de multa, con arresto sustitutorio de 60 días (5).

Dedicó su vida a luchar por la utopía social


A su salida de la cárcel, Luis Ferreiro continuó con su trabajo clandestino en el aparato de propaganda en Vigo, que sería esencial para la edición de Vigo Obreiro y para el desarrollo y mantenimiento de la huelga general en la que, durante quince días, cerca de 30.000 trabajadores paralizaron más de treinta empresas de la comarca viguesa (6). Ferreiro vivió con optimismo y esperanza la legalización del Partido Comunista y los inicios de la Transición, con desencanto las elecciones democráticas y con tristeza y preocupación la crisis del partido, pero continuó siendo un militante leal que mantenía el optimismo de la voluntad en los tiempos difíciles. Asiduo visitante de las fiestas del PCE en Madrid, ponía en pie iniciativas culturales como una exposición con reproducciones de cuadros que formaban parte de la exposición Quessada arte y compromiso y que él mismo financió en la última de las celebradas en la Casa de Campo. Ya enfermo continuó asistiendo a esa fiesta y a la del Partido Comunista de Portugal, de donde volvía cargado de libros que mostraba feliz, acompañado de su amigo y camarada Abades. Aún en el pasado verano, sentados en la tertulia con Alonso Montero, bromeábamos con la posibilidad de acudir a la fiesta del PCP si el virus nos lo permitía y el reía feliz como un niño: “Pues sí, ¿por qué no?, claro que vamos”.

Luis tenía otra pasión, cantar. Lo hacía bien y siempre estaba dispuesto a entonar una canción revolucionaria en las reuniones de amigos o en homenajes a camaradas como Xesús Alonso Montero, David Álvarez Carballido, Camilo de Dios o Manolo López. La Internacional en francés, el Himno del Guerrillero o el Grândola Vila Morena de José Afonso formaban parte de su personal repertorio. Cantaba en tres corales, entre ellas la Máximo Gorki y la 1º de Mayo de la Federación de Pensionistas de CCOO de Vigo. Cuando la enfermedad comenzó a debilitarlo, mostraba su preocupación porque ya le costaba trabajo acudir a los ensayos de las tres corales e ingenuamente trataba de convencerte: “Cómo voy a dejar solos a los compañeros”. Hasta ahí llegaba su sentido colectivo y de solidaridad.

Ya no lo encontraremos en las manifestaciones de pensionistas o en la del 1º de Mayo, con su gorra, ligera en verano o la de ferroviario leninista en invierno. No volveremos a verlo en las presentaciones de los libros que publican sus amigos sean de poesía, de historia o sobre la cultura gallega, pero quedará en nuestra memoria el recuerdo de los encuentros veraniegos de amigos, camaradas y ex camaradas, que organizaba con tanta generosidad y esfuerzo en su casa de Montalvo (Portonovo). Reuniones de amistad siempre teñidas del hecho cultural, charlas, breves representaciones de teatro, intervenciones varias y canciones. Por encima de todo permanecerá la imagen de su sonrisa bondadosa detrás de la que habitaba un militante de hierro, forjado sobre un ideario de igualdad y justicia social, que había dedicado su vida a luchar por la utopía social. Hago mías las palabras del historiador británico Eric Hobsbawm cuando explicaba por qué no podía abandonar la militancia y las ideas que lo habían llevado al Partido Comunista: “Recuerdo a los compañeros y amigos muertos por aquella causa, a los que sufrieron la cárcel y las torturas, y no los olvidaré nunca, a los hombres que renunciaron a sus carreras y al éxito para llevar una vida de trabajo agotador, lo menos que podía hacer era mostrar un mínimo de solidaridad”(7). Hoy cobran actualidad al defender la memoria de Ferreiro y los que compartimos sus luchas y esperanzas debemos mantener su ejemplo en nuestra memoria colectiva.

Notas:

1. Los hermanos Ferreiro entregaron en 1967 una multicopista a Francisco González Vidal para el aparato de propaganda de Ferrol, en Guillermo Llorca Freire (ed.), “Entrevista con Francisco González, “Paco Balón”, 10 de marzo, órgano de las Comisiones Obreras de Ferrol. Edición Facsímile, Fundación 10 de Marzo, Santiago de Compostela, 1999, pp.33-35.

2. Víctor Santidrián Arias, El PCE en Galicia 1920-1968, Ed, do Castro, Santiago de Compostela, 2002, pp. 499, 501, 507 y 603.

3. O meu nome é Luis Ferreiro, Documental dirigido por Roi Cagiao y Fernando Llor, Fundació 10 de Marzo, Santiago de Compostela, 2010.

4. En Xesús Alonso Montero, Intelectuais marxistas e militantes comunistas en Galicia (1926-2006), Ed. Xerais, Vigo, 2007, pp. 336-347. En la semblanza dedicada a Luis Ferreiro relata las torturas y se refiere al sumario 185/69. Véase también, Manuel Rivas, “El aprendiz” en VV.AA., Conciencia de clase. Historias de las Comisiones Obreras, La Catarata, 2020.

5. Sentencia, nº 23, 28 de enero de 1970 en Juan José del Águila, “Las sentencias del Tribunal de Orden Público. TOPDAT: una base de datos para explotar” en José G. Alén y Rubén Vega, (eds.), Los abogados laboralistas y la lucha por una justicia democrática, Fundación Abogados de Atocha, Madrid, 2007.

6.Sobre el aparato de propaganda asentado en Vigo y el trabajo de Luis Ferreiro, véase José Gómez Alén y Víctor Santidrián Arias, “Vigo Obreiro, o primeiro periódico clandestino das CCOO de Galicia en Vigo Obreiro Edición facsímile. Fundación 10 de marzo, Santiago, 1997, pp. 15-32.

7.- Eric Hobsbawm, Entrevista sobre el Siglo XXI, Critica, Barcelona, 2000, pp. 214-21

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