Un español en Alemania

Los problemas de los inmigrantes

José Mateos Mariscal. Wuppertal (Alemania) 16/01/2021

A menudo olvidamos que sus problemas son los nuestros, que todos somos uno en un mundo cada vez más pequeño.

La emergencia sanitaria ha tenido un fuerte impacto económico y social en todos los sectores pero puso en evidencia una vez más las duras desigualdades estructurales. Es verdad que el virus no discrimina y puede afectar a todos pero algunos tienen con qué combatirlo y otros no.

Un día cualquiera en Wuppertal. Hace mucho frío, muchos comercios continúan cerrados y se ve muy poca gente en las calles. Quienes pueden permanecen en sus casas. Vicente Ramos, de 28 años, transita las calles y recorre los mostradores de alguna institución pero la mayoría están cerradas. Busca un remedio para su situación y la de otras 35 familias migrantes que habitan en una pensión ubicada en Wuppertal. Acaban de ser estafados y enfrentan un proceso de desalojo pautado para el lunes 8 de febrero. «Fui a la intendencia pero no me dieron certezas, fui a la Fiscalía y estaba cerrada. Tomé un número del Colegio de Abogados para asesorarme y ver qué se puede hacer. Realmente uno no quiere quedarse en un lugar que no es de uno pero ¿para dónde se puede ir?».

Caritas advierte que el desconocimiento de los derechos de las personas migrantes facilita que "se juegue con su miedo" y que “les exploten con promesas falsas".

Inmigrantes denuncian que han sido amenazados y estafados en Alemania

Varias instituciones, entre ellas Caritas, han intervenido para denunciarlo en la Fiscalía.

Los inmigrantes que viven en los pisos de Wuppertal dicen que los dueños quieren desalojarlos. Los problemas empezaron hace varios meses. La habitación que costaba 300 euros hace un año ahora cuesta 500 en plena pandemia. Dejaron de pagar y aseguran que los dueños nunca les dieron recibos y que no tienen autorización para lo que hacen. Los inmigrantes denuncian también que no hay limpieza ni mantenimiento y que el techo del baño le cayó en la cabeza a un emigrante que se fue.

Desde que reclaman todo empeoró. Estuvieron once días sin agua hasta que intervino Caritas. Aseguran que les amenazan y que se han impuesto desalojos sin orden judicial. Caritas denunció que estafan a familias de inmigrantes pobres mediante la venta fraudulenta de habitaciones en construcciones abandonadas y pensiones que no son suyas y después denuncian por ocupación ilegal a los propios estafados, quienes luego son desalojados por orden de la Fiscalía y no pocas veces acusados penalmente.

En estas estafas que se perpetran con impunidad casi total por personas que luego no son perseguidas ni sancionadas no hay comprobantes de pago o arrendamiento porque el delito se comete en flagrante abuso de la buena fe y credulidad de los estafados.

Caritas ha explicado que, para paliar las dramáticas situaciones en que quedan los inmigrantes estafados, la Institución Nacional de Derechos Humanos recomendó a la Fiscalía tomar precauciones para que la gente no se quede en la calle. Pero parece que no se cumple y, también según Caritas, los desalojados padecen “la violencia estatal e institucional” desde que son citados a declarar.

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