José Antonio Zan, Comité de Empresa de ALCOA San Cibrao'No contemplamos otra salida que no sea mantener el 100% de la producción y el empleo'

Guadalupe Barahona 24/01/2021

José Antonio Zan preside el Comité de Empresa del complejo de ALCOA en San Cibrao (Lugo), que comprende dos plantas: Alúmina Española (refinería) y Aluminio Español (planta de aluminio), con un millar de empleos directos y otro tanto de trabajadores externos. Zan es trabajador de fundición en la planta de aluminio desde hace 17 años. El peor momento que recuerda en estos largos meses de lucha es la tarde del viernes, 8 de octubre de 2020, cuando ALCOA anunció un ERE para los 524 trabajadores de la planta de aluminio, tras hacer fracasar la venta al grupo metalúrgico británico Liberty House. El mejor momento llegó el 17 de diciembre, con la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Galicia, que anuló el ERE de ALCOA y prohibió el apagado de sus cubas, por entender que ALCOA había actuado de mala fe.

Zan explica el fondo del fallo, que dio la razón a la argumentación del abogado del Estado: “Un ERE se estructura para buscar una salida a la producción y a los puestos de trabajo. ALCOA actuó de mala fe, porque se negó a vender. Prefieren cerrar la factoría a vender, porque no quieren competencia en el mercado”.

Este fallo judicial, que ALCOA ha recurrido ante el Supremo, ha abierto la posibilidad de que la compañía estadounidense reconsidere su posición. ALCOA ha ofrecido sentarse a negociar la venta de la planta de aluminio a cambio de que se desconvoque la huelga. “El comité de empresa ha ofrecido suspender la huelga durante 7 semanas, un período de “paz social” durante el cual se emprendería la negociación de venta con la incorporación de la SEPI al proceso y se deben mantener las instalaciones”.

Un negocio redondo para Alcoa

Cuando el Gobierno de José María Aznar privatizó la empresa pública Inespal en 1998, ALCOA la adquirió en condiciones muy favorables, con un precio de la electricidad fijado durante 10 años, de forma que el Estado a través de la SEPI absorbió la diferencia en el precio de la energía hasta el total del importe pagado por ALCOA, con lo que se puede decir que a ALCOA le salió regalada. En el momento de la adquisición, Inespal contaba con 13 centros de producción en toda España y 4.500 trabajadores. ALCOA se comprometió al mantenimiento de la inversión y del empleo, pero la realidad fue otra. “En los últimos 10 años” -explica José Antonio Zan- “ALCOA ha practicado una política de estrujar los beneficios, sin mirar por la fábrica. Ahora argumentan que en España hay un problema estructural del precio de la energía que hace que no sean competitivos. Nosotros decimos que es totalmente coyuntural, y se va a estabilizar”.

Tras la venta de las factorías de aluminio reciclado de Coruña y Avilés en 2019 a Parter Capital, con un total de 688 trabajadores afectados (venta que la jueza de la Audiencia Nacional María Tardón estudia ahora por un posible delito de estafa agravada e insolvencia punible), de la antigua Inespal ALCOA solamente conserva la plantilla de San Cibrao.

Inaugurada en 1980, la factoría de San Cibrao se convirtió en el motor económico de la comarca de A Mariña. “Toda la comarca está sufriendo daños económicos muy graves, por culpa de la postura de ALCOA. Afrontamos una recesión que dura 8 meses, con 3 meses de huelga ininterrumpida, que ha consistido en impedir la expedición de material. Tenemos una caja de resistencia, vendemos camisetas, y la gente está apoyando mucho”, explica José Antonio Zan.

La huelga ha sido dura, pero ha rendido frutos: “Le estamos haciendo daño a ALCOA, afectando a sus cuentas mundiales, y después de la sentencia del 17 de diciembre que declaró nulo el ERE, nos han ofrecido reanudar las negociaciones de venta a la SEPI a cambio de desconvocar la huelga”.

Una industria viable

Los próximos pasos serían la negociación de un acuerdo general, con la participación de la SEPI; analizar las necesidades de la planta para su viabilidad y cerrar la venta. Zan no tiene dudas sobre la viabilidad de la factoría: “Poniendo un marco energético estable, la producción de aluminio en España es totalmente viable, como lo es en Alemania y en el resto de países de Europa que producen aluminio. Además, el aluminio es un material imprescindible para caminar hacia la eliminación del plástico, que tantos problemas medioambientales está causando, es un material muy ligero y reciclable en un 99,9%. Si además se consigue que se utilicen energías renovables en un 100%, tenemos la oportunidad de producir aluminio verde, cada vez más demandado”.

España produce solamente el 18% del aluminio que consume. La producción que sale de San Cibrao se destina fundamentalmente a Amorevieta, Sabiñánigo y otros centros de industria ligera.

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LA BALSA DE LODOS ROJOS DE ALCOA EN SAN CIBRAO

Alúmina Española es la empresa perteneciente a ALCOA que gestiona la refinería de alúmina en San Cibrao. Aunque ALCOA no ha planteado la venta ni el cierre de esta instalación, la multinacional declaró pérdidas en septiembre pasado, por lo que los trabajadores se temen que corra la misma suerte que el resto del complejo.

Ecologistas en Acción ha venido denunciando el vertido de lodos cáusticos al mar, que afectan directamente al medio marino. Por cada tonelada de aluminio, se generan 2 toneladas de lodo rojo. En San Cibrao se ha acumulado una balsa de 78 hectáreas, a menos de 1km del mar, en un área de 3.500 habitantes.

El comité de empresa de ALCOA asegura que “La balsa de San Cibrao está muy controlada. La Xunta de Galiza es responsable de su gestión, y hace inspecciones regularmente. También Alcoa realiza inspecciones”. Sin embargo, Cristóbal López, Coordinador de Ecologistas en Acción en Galicia, denuncia que estos residuos deben tratarse adecuadamente, mediante su estabilización y solidificación, para inertizarlos. “Hay millones de metros cúbicos que están sobre un lecho de cemento, con lo que son inevitables las grietas por el peso y que se filtren metales pesados al suelo y al mar, con el peligro de envenenar toda la cadena trófica”.

Ecologistas en Acción advierte que ALCOA debe asumir el pasivo ambiental. “La compañía se ha beneficiado de millones de euros en subvenciones públicas para sufragar el gasto energético, no podemos consentir que se socialicen los costes medioambientales de su operación. El tema del pasivo ambiental tiene que estar presente ante una posible nacionalización”.

Publicado en el Nº 341 de la edición impresa de Mundo Obrero febrero 2021

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