Pan o Plomo

España cuenta con un modelo de Estado monárquico donde se ‘subcontrata’ a una familia la gestión de la Jefatura del EstadoGracias, Pablo, por abrir este debate

Antonio Romero Ruíz. Presidente de Honor del PCA, ex parlamentario de IU y Coordinador de la Red de Municipios por la III República 11/02/2021

Pablo Iglesias dijo que “es obvio que en España no hay plena normalidad democrática”. Y se ha abierto el debate, un debate que algunos han visto como oportunidad para romper el gobierno de coalición progresista con el que España cuenta por primera vez en la historia.

Los felipistas están redactando manifiestos contra Pablo Iglesias. ¿No será que, con sus declaraciones, ha puesto el dedo en la llaga?

- A quién debe lealtad Pablo Iglesias? En primer lugar a la militancia de Unidas Podemos, a sus electores/as y a su programa. Y, a partir de ahí, a los valores de la democracia plena por la que estamos luchando.

- En un país donde el rey emérito se fuga con nocturnidad y alevosía, investigado por delitos muy graves en España y Suiza.
- En un país en el que se hace apología del franquismo impunemente.
- En un país donde se procesa y se encarcela a raperos, titiriteros y artistas mientras que la Jefatura del Estado está blindada ante la justicia.
- En un país donde el Código Penal está hecho para los ‘robagallinas’.
- En un país donde las heridas de la desigualdad son profundas y extensas. En un país donde la heredera al trono, la princesa Leonor, anuncia su marcha al extranjero a cursar bachillerato pagado con dinero de todos, al tiempo que los niños/as de los barrios olvidados como la Cañada Real de Madrid no disponen ni de luz para estudiar por la noche.
- En un país donde el Consejo General del Poder Judicial sigue secuestrado por la derecha, caducado desde hace más de dos años y estamos hablando de uno de los tres pilares con los que cuenta el Estado de derecho.
- En un país donde se hacen amnistías fiscales para ‘amiguetes’ que tienen el dinero en ese escondrijo donde se guardan los botines criminales que son los paraísos fiscales.
- En un país donde se desahucia a miles de ciudadanos pobres mientras hablamos de un derecho constitucional como es el de la vivienda.
- En un país donde el Partido Popular ha dispuesto de una Caja B, aceptando sobornos de empresarios para la obtención de obra pública y pagando en sobres de dinero B a sus dirigentes y ministros.
- En un país donde la iglesia católica se matricula a su nombre hasta las plazas públicas y la Mezquita de Córdoba porque goza de un acuerdo preconstitucional y predemocrático entre España y el Vaticano.
- En un país donde se hizo la guerra sucia contra el terrorismo desde el Estado, creando los GAL, en la época de Felipe González.
- En un país en que en estas olas de pandemia que vivimos se crea la mafia de roboprivatización de servicios sanitarios y vacunas.
- En un país donde obispos, alcaldes, altos cargos y familiares directos se han saltado el protocolo y el turno de vacunación.
- En un país donde los terratenientes y latifundistas se llevan el 80% de las subvenciones europeas.
- En un país donde los dirigentes políticos de fuerzas catalanas salen de las cárceles a dar mítines y vuelven de los mítines a dormir a la cárceles.

Una democracia como la española que cuenta con un modelo de Estado monárquico donde se ‘subcontrata’ a una familia la gestión de la Jefatura del Estado, privando a la ciudadanía de un derecho fundamental como es elegir y ser elegida. Una monarquía llena de privilegios, de blindajes, sin que exista ningún tipo de control, ni parlamentario ni judicial. La democracia española presenta anormalidades y no goza de una calidad plena y potente.

Estos son algunos botones de muestra para que desde la decencia intelectual y política se acepte cuando menos que nuestra democracia es perfectible. Entonces, ¿por qué se ha armado este revuelo? Hay muchos poderes en España y con tentáculos fuera de España que quieren ver fracasar al gobierno progresista de coalición.

Gracias Pablo por abrir este debate, por situar los principios y la lealtad programática y política por encima del cambalache, muy típico de la historia de nuestro país.

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