MúsicoDani Llamas: 'He hecho catorce discos y este es el primero que le gusta a mi madre' Dani Llamas cambia el inglés por el castellano, tira por la vereda del flamenco y pone La Verdad en las listas de los mejores discos del pop-rock nacional de 2020

Sergio Mesa 19/02/2021

Disco: 'La verdad'Dani Llamas

Dani Llamas (Jerez 1980) lleva más de 25 años de carrera con la banda de punkrock G.A.S. Drummers y en solitario. Publicó La Verdad (Wild Punk Record 2020) dando un giro a su obra. Cambia el inglés por el castellano y construye diez temas sin apartarse del pop-rock a partir de palos flamencos como la soleá, las alegrías y los fandangos, versionando letras de El Cabrero, La Serneta, Agujetas o Pericón de Cádiz. Resultado: 37 mejor disco de 2020 para Mondosonoro (nº1 para su edición Sur), entre los 5 mejores para Rock FM y Rockzone, 13 en Todoindie. Lo que viene siendo dar un pelotazo, más aún sabiendo que el anterior (Dead Labor 2018) ni siquiera está editado en España. Bienaventurados somos por esta verdad revelada a la mayoría que apenas entendemos la letra de las canciones en inglés aunque luego las cantemos en plan wichu-wichu.

E.M.A.: Decías en 2018: “Este año edité dos discos. Probablemente no los encontréis en ninguna lista de lo mejor del año. Es posible que no los escuchéis nunca. El mundo gira perfectamente sin ellos”. ¿De verdad?
D.L.:
Han cambiado mucho las cosas: entonces grabé dos discos y no me hizo caso nadie. Este año ha sonao la flauta. Vistas esas ideas con perspectiva, rompo una lanza por la gran tropa de músicos y artistas que no viven de ello. Si este mundo es precario, con la pandemia está cada vez peor. Le doy importancia a tener éxito en tanto que reconocimiento, porque sigo siendo precario pero lo importante es valorar lo que haces.

E.M.A.: Los primeros discos que compraste fueron “Ride the lightning” de Metallica y de unos tal Mudhoney. ¿Cómo te lo explicas?
D.L.:
Soy de Jerez, me crié en Los Naranjos y en Santiago. Puedes crecer a favor de lo hegemónico en tu entorno o en contra. Yo opté por ir a la contra. Mi rebeldía juvenil fue estar todo el día con el monopatín, escuchando la música de los vídeos del monopatín, toda en inglés, punk, metal. Hay un duelo dialéctico, un choque fuerte entre la cultura popular y una contracultura, música manufacturada por la gran industria anglosajona pretendidamente alternativa. No empiezas por Fugazi, empiezas por Green Day. Nos volvimos locos con eso dándole la espalda al flamenco o al carnaval. Ahora estoy haciendo un camino de vuelta, reconciliándome con la música que se escuchaba en mi casa.

E.M.A.: Tras usar el inglés durante toda tu carrera, ¿por qué el giro al castellano y al flamenco?
D.L.:
Grabando uno de esos discos de 2018 en Los Ángeles (California), el productor me dice “soy muy fan de tus letras, me flipa que un tío de España pueda escribir tan bien en inglés”. Sentí que me había pasao el monstruo final del videojuego. Me pregunté, ¿qué quiero demostrar haciendo canciones en inglés? Le eché valor, enfrentándome al problema de no tener referencias de pop rock en castellano. La música que más escuchaba y escucho en castellano es el flamenco. Y con el flamenco encontré mi voz en castellano, de forma honesta, rebuscando en un universo lírico que tenía fresco. Hago la versión de la soleá “Fui Piedra” – popularizada por La Serneta a finales del XIX y en el repertorio de figuras del cante como Pastora Pavón, la Niña de los Peines o Manuel Vallejo-, funciona y en ocho días el disco hecho.

E.M.A.: Decía Marx en las tesis sobre Feuerbach que “es en la práctica donde el hombre tiene que demostrar la verdad”. ¿Es esa verdad práctica, terrenal, la de La Verdad?
D.L.:
Es un título salomónico del que salen varias líneas de pensamiento. La de reivindicar la verdad en tiempos de posverdad, cuando el suelo tiembla y nos dicen que lo blanco es negro. Reivindicar la verdad en el arte, no como artificio, estética, sino como transgresión cuando en el mundo de la industria de ojana hay poca música de verdad. La de agarrar la tierra con las manos para hablar de la historia de Andalucía, de mi pueblo, con letras narrativas, como “Caulina” sobre el levantamiento campesino ocurrido en Jerez en 1892 o “Pozo de la Víbora” sobre la represión fascista.

E.M.A.: Según el CIS solo el 27% de la población habla y lee en inglés. Cabe pensar que estás llegando a más gente. ¿Está habiendo una revelación Llamas?
D.L.:
Bueno. Mucha gente que me conocía sin saber de mi militancia se sorprende ahora de las letras políticas cuando siempre han sido así. He hecho catorce discos pero este es el primero que le gusta a mi madre, a mis tíos, a mis vecinos. Todos los días recibo mensajes de gente que se emociona, que descubre historias con el disco. Mis canciones nunca tuvieron tanto recorrido. Si lo llego a saber, lo hago antes, pero hay que hacer el viaje de ida para poder hacer el de vuelta.

Publicado en el Nº 341 de la edición impresa de Mundo Obrero febrero 2021

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