SALÚ Y NI UN PASO ATRÁS!

El conjunto de rabias es la suma de lo que hoy nos une

Tania Pasca Parrilla 19/02/2021

La rabia es necesaria para rebelarse. Quien no la siente está contribuyendo a perpetuar los peores sistemas políticos que asolan el planeta y las sociedades. Son infinitos los motivos para sentir RABIA.

Rabia por la precariedad laboral heredada y generacional. Por tener que destinar casi todos los recursos económicos al pago de una vivienda. Por la desigualdad en el acceso a la educación de calidad y a los servicios de salud que nos corresponden por derecho. Rabia por tener que sufrir kilométricas horas de nuestras vidas en un transporte público desbordado o en carreteras colapsadas de ida o de vuelta del trabajo. Rabia por las violencias machistas sufridas a lo largo de la historia, por la homofobia, la xenofobia y el racismo que sufren millones de personas.

Rabia por la represión y la violencia policial y por tener que asumir forzosamente una monarquía corrupta que nos cubre de indignación cada día. Rabia por la ley mordaza impuesta, instalada y normalizada que atenta contra nuestras libertades.

Rabia por la injerencia imperial hacia los pueblos originarios de América, los pueblos de África o de Oriente Medio. Rabia por las decisiones tomadas en el seno de la OTAN, en el Pentágono, en el FMI, en el Parlamento Europeo o en el Ibex35, que esclavizan y humillan a la humanidad.

El conjunto de rabias es la suma de lo que nos une hoy. A las personas comprometidas, empáticas y rebeldes, que nos encontramos en la búsqueda de un mundo mejor, antes de que terminemos asesinados por el cielo del que versaba Lorca. Porque las mismas personas que protestamos hoy contra el bloqueo a Cuba, mañana acudimos a parar un desahucio o lanzamos consignas por el fin del maltrato animal. Las mismas que a su vez sufrimos la precariedad, la brecha salarial y acabamos sufriendo la represión policial.

Por esa terrible y hermosa coincidencia comparecemos en cada reunión, porque nos mueve la rabia. Así caminamos, sustrayendo tiempo al tiempo que no tenemos para entregarlo a la puesta en común de tesis y así ganarle la batalla a lo terrible del vivir sometidas indefinidamente.

Las que sentimos rabia estamos organizadas, armadas intelectualmente y sobre todo hermanadas en la lucha. Lanzamos reivindicaciones encadenadas y diversas que tienen un mismo destino, que es el cambio radical del sistema actual. A pesar de la legitimidad y nobleza de lo que nos mueve, no tenemos las suficientes manos para doblegar al monstruo. No obstante, no nos rendimos. Seguimos tensionadas a la vez que democráticas con el pueblo pero implacables con el opresor.

Ilustración: Juan Kalvellido

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