No vamos a conformarnos con unos susurros en las salas de estar de nuestra casa para no molestar y dejar el espacio y las calles a otros que pretenden estar pasándolo mucho peor que las mujeresEl 8-M nosotras sabemos lo que hay que hacer

Isabel Álvarez. Responsable del Área de Mujer de IU C-LM 02/03/2021

Se acerca el Día Internacional de la Mujer Trabajadora y las mujeres llevamos tiempo preparándonos para su celebración con reuniones online y propuestas que se ajusten a las medidas preventivas que el momento exige; y, de repente, se agitan las aguas y empieza la algarabía. Se alzan voces condenando las manifestaciones para reivindicar el 8-M, sin que hayamos expresado nuestra intención de salir masivamente a las calles, quizá alertadas esas voces porque otras asociaciones, que no tienen nada que ver con nosotras, han solicitado en bloque en todo el país, a través de las delegaciones de gobierno, las plazas y calles en las que nos reunimos otros años los colectivos feministas.

Entre esas muchas voces que escuchamos aparece la portavocía del gobierno de Castilla-La Mancha, desde donde se pide que el 8-M no se celebre en las calles. ¿Dónde le parecería apropiado a la Consejera sin Consejería que celebráramos el 8 de marzo? ¿en la cocina? ¿detrás de las cortinas? No vamos a conformarnos con unos susurros en las salas de estar de nuestra casa para no molestar y dejar el espacio y las calles a otros que pretenden estar pasándolo mucho peor que las mujeres. Y menos cuando desde el gobierno de Castilla-La Mancha se ha contemplado en silencio cómo en nuestra región se saltaban confinamientos perimetrales en calles y carreteras de la región, se invadían plazas llenándolas de barriles y cómo los lazos naranjas parecían proteger de la pandemia en las concentraciones de la educación concertada.

Cuando se acerca el Día Internacional de la Mujer Trabajadora empiezan los remilgos y salen en tropel a advertirnos (como si fuéramos menores y necesitáramos ser tuteladas) para que no nos desmadremos y seamos buenecitas. Sabemos que a muchos les complace que nos mantengamos en casa controladas y atareadas como hemos estado durante el confinamiento, pero hay que recordar que las calles también son nuestras y sabemos gestionar perfectamente nuestra presencia en ellas.

Criminalizar el movimiento feminista y señalarnos como causantes de la pandemia nos puso en la diana de todos aquellos que estaban rabiosos por sufrir los efectos de un virus del que apenas se sabía nada y vieron en el movimiento feminista una ocasión perfecta para canalizar su frustración. Ahora vuelven a enfocar sus desvelos en el feminismo como único argumento dentro de su campaña para desmantelar los logros que tanto ha costado sacar adelante desde la lucha de las mujeres.

Pero no os preocupéis, porque las mujeres sabemos perfectamente lo que nos jugamos en estos momentos y siempre; de hecho, llevamos muchos meses cuidando y sufriendo junto a toda la sociedad los efectos de esta enfermedad, cuidando a nuestro entorno, cuidando a nuestros mayores, dependientes, hijos y familiares, compañeros, empleos y organizando el día a día en torno a multitud de medidas higiénicas. Así pues, tranquilos todos y todas, porque nosotras somos las primeras interesadas en que el panorama global mejore. De ahí que todas las concentraciones y actividades que se proponen se adapten a los aforos, medidas de seguridad e higiénicas y horarios de toque de queda. Estamos trabajando en ello desde colectivos, asociaciones, partidos y sindicatos, porque no vamos a renunciar nunca a poner en valor el 8 de marzo, a reivindicar y visibilizar a las mujeres que luchan, trabajan, consumen, estudian y cuidan. Porque sin ellas, sin nosotras, el sistema no aguanta y se desmorona.

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