Los ERTES que amparan a 900.000 trabajadores han servido para evitar mayor destrucción de empleo y de tejido industrialHace falta un mayor impulso económico para recuperar la actividad productiva y el empleo La recuperación económica no puede ir acompañada de desigualdad y pobreza laboral. Hay que desmontar las reformas laborales

Manuel Martín. Economista IU Federal 02/03/2021

Es imprescindible aumentar el gasto público y crear empleo en servicios sanitarios y sociales.
El desempleo aumentó en 44.436 personas el pasado mes de febrero, situando la cifra de parados y paradas en 4.008.789. Así, en lo que respecta al paro registrado, el desempleo supera los cuatro millones de personas por primera vez desde 2016, certificando la dramática situación por la que atraviesa el empleo en España. Además de los problemas estructurales clásicos del mercado laboral español, la pandemia por COVID-19 y la crisis económica aguda que ha provocado explican la negativa evolución del desempleo.

Hay que señalar, en primer lugar, que las medidas laborales adoptadas en la gestión de esta crisis para procurar mayor flexibilidad interna en lugar de despidos -los famosos ERTE en los que se encuentran aproximadamente 900.000 trabajadores y trabajadoras- han sido positivas, al menos a la hora de evitar mayores destrucciones de empleo y de tejido empresarial. Pero, en segundo lugar, hay que señalar también que las medidas de política económica para estimular la demanda han sido insuficientes.

Es urgente solucionar la crisis sanitaria y controlar la pandemia para salvar vidas y reducir la incertidumbre económica, pero también potenciar los impulsos económicos para reactivar la economía y el empleo, evitando que se enquisten los efectos depresivos en la actividad productiva. En este sentido, los 11.000 millones de euros anunciados por el Gobierno para ayudar a pymes y autónomos deben concretarse de forma inmediata, canalizando los recursos como ayudas directas con compromisos de mantenimiento de la actividad productiva y del empleo.

Otro modelo productivo y laboral

La recuperación económica que vendrá cuando se recupere la normalidad sanitaria no puede llevar aparejada más desigualdad y pobreza laboral. Por eso hay que acompañar los estímulos retomando la agenda social, tal y como reclaman los sindicatos de clase. Se trata de desmontar las reformas laborales pensadas para devaluar los salarios y precarizar el empleo, seguir subiendo el SMI para situarlo en el 60% del salario medio, y mejorar las pensiones.

El aumento del gasto público es imprescindible para reconstruir la economía y recuperar el bienestar de la población, priorizando la inversión en gasto público social y creando empleo en los servicios sanitarios y sociales. En paralelo, no podemos demorar más la consecución de un sistema tributario más suficiente, justo y progresivo.

Por último, necesitamos utilizar de manera eficiente los recursos europeos de apoyo a la salida de la crisis, orientándolos a la reconstrucción para invertir en la transformación del modelo de crecimiento. Debemos conseguir un cambio de modelo productivo, energético y de consumo que combine las mejoras en la productividad, la innovación y el conocimiento con la generación de empleos y salarios de calidad, mayor bienestar social y respeto medioambiental.

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