Somos la generación mujeres XXIQueremos una Europa solidaria y antiimperialista El plan financiero de la Comisión Europea no tiene en cuenta los derechos de las mujeres

Cristina Simó Alcaraz. Movimiento Democrático de Mujeres 06/03/2021

Es el lema de la campaña que promovemos tres organizaciones de la Federación Democrática Internacional de Mujeres (FDIM) en Europa: Movimiento Democrático de Mujeres (Portugal), Mujeres de la Región Mediterránea (Italia) y Movimiento Democrático de Mujeres (España), con el apoyo del Movimiento de Mujeres POGO (Chipre) y la Asociación de Mujeres Democráticas (Alemania).

Nos une un manifiesto en el que las mujeres exigimos decidir en el Next Generation Europe, el plan financiero de la Comisión Europea con el que se pretende reparar los daños ocasionados por la pandemia, relanzar la economía y preparar el futuro de las próximas generaciones.

Denunciamos que no solo carece de perspectiva de género sino que además relega los derechos de las mujeres a un simple capítulo dedicado a “las personas desfavorecidas”.

Consideramos que es una visión reduccionista porque somos la mitad de la población Europea y queremos decidir sobre nuestro futuro.
Al mismo tiempo que la pandemia ha puesto de relieve las debilidades de un sistema de cuidados que depende básicamente de las mujeres, somos la mayoría del trabajo esencial que en condiciones de precariedad hemos puesto en riesgo nuestra salud y nuestras vidas. De nuevo somos las mujeres las que peor sufrimos los efectos devastadores de una nueva crisis, dejándonos más vulnerables, más precarias y mayormente explotadas y desprotegidas de maltratadores durante los confinamientos.

Sin olvidar a las invisibles, a las miles y miles que no hay que olvidar jamás, las victimas de trata y prostitución. Mujeres que han estado reconfinadas con proxenetas y tratantes.

En Europa la brecha de género en el empleo asalariado y en las pensiones no solo persiste sino que ha seguido aumentando con la pandemia. Hablamos de la feminización de la pobreza. Su máxima expresión se da en las familias monomarentales, las pensionistas y las mujeres migrantes.

Una ‘normalidad’ a la que las mujeres no queremos volver

Durante el confinamiento la solución del teletrabajo ha sobrexplotado a las mujeres porque nos ha situado muchas veces con jornadas de 24 horas sin descanso entre el trabajo de cuidados y el teletrabajo.

La suma de estas situaciones ha aumentado la desigualdad de género y la vulneración de los derechos humanos de las mujeres. Se ha puesto de relieve que es necesario un cambio radical del paradigma pero para ello las mujeres queremos decidir.

Por ello denunciamos que el plan se financie con préstamos también de capital privado porque los países contraerán una deuda adicional que las generaciones futuras, especialmente las mujeres y la clase trabajadora, tendremos que pagar.

Denunciamos que el plan no contiene una visión real de cambio político, como económico, social y cultural, porque lo que se pretende es regresar a la “normalidad” anterior a la de la pandemia. Es decir, continuar con las mismas políticas neoliberales que se han ido imponiendo con mayor violencia en las últimas décadas. Esa “normalidad” a la que las mujeres no queremos volver.

La pandemia ha puesto de relieve el fracaso de las políticas neoliberales de la Unión Europea, las profundas injusticias generadas por la economía capitalista y la incompatibilidad de estas políticas con la vida y el futuro del planeta.

Esta campaña debe servir para que las mujeres podamos decidir dónde asignar los recursos, teniendo en cuenta que para salir de la emergencia sanitaria y social es necesario un cambio radical del paradigma económico y político y que para ello se ha de poner la vida en el centro de las políticas.

Poner la vida en el centro implica una Europa solidaria que respete la libertad de los pueblos, que abogue por la paz y la justicia. Por ello denunciamos que el plan financiero prevea destinar fondos al rearme y a la industria bélica y exigimos la reducción drástica de los gastos militares porque el cuidado de la vida es incompatible con el rearme y el aumento del gasto militar.

Rechazamos rotundamente la ampliación de las bases militares de Estados Unidos y la OTAN en Europa para continuar generando guerras, injerencias y agresiones contra los pueblos del mundo.

Con esta campaña pretendemos sumar y dar voz a todas las organizaciones de mujeres europeas del siglo XXI que quieran una Europa antimilitarista y solidaria.

Publicado en el Nº 342 de la edición impresa de Mundo Obrero marzo 2021

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