El tren de la memoria

Cuba y 'El Inglesito' Paradigma de ayuda solidaria internacional

Mariano Asenjo Pajares 18/03/2021

“Nosotros ofrecemos formar profesionales dispuestos a luchar contra la muerte. Nosotros demostraremos que hay respuesta a muchas de las tragedias del planeta”.
Fidel Castro en el acto de creación del Contingente Henry Reeve en setiembre de 2005

Las páginas de Mundo Obrero vienen respaldando el objetivo que nace en torno a la idea de solicitar el Premio Nobel de la Paz para las brigadas médicas cubanas. Al respecto conviene tener presente el magnífico trabajo publicado aquí por nuestra corresponsal en La Habana, Ketty Castillo, a mediados del pasado año.

Extraemos un dato de aquel artículo para sintetizar el motivo de esta columna: “Desde 1999, en la Escuela Latinoamericana de Medicina se han formado más de veinte mil médicos de 74 países de África, América Latina e incluso Estados Unidos. Lo único que se les exige -la carrera es costeada íntegramente por el Estado cubano- es que, una vez concluidos sus estudios, regresen a sus localidades y barriadas humildes para ejercer allí la medicina y devolver lo que han aprendido.”

Merece la pena que conozcamos, aun sucintamente, la biografía y antecedentes de este gran proyecto solidario que son las brigadas médicas. El 21 de mayo de 1960 el pueblo chileno fue azotado por un fuerte terremoto que causó grandes daños y pérdidas. Cuba ofreció su primera ayuda médica Internacional, enviando una brigada junto a ocho toneladas de materiales médicos, insumos, alimentos y ropas. Desde esa primera misión solidaria, Cuba ha estado presente con decenas de Brigadas Médicas Emergentes en más de veinte países afectados por diferentes catástrofes: terremotos, huracanes, inundaciones, epidemias, erupciones volcánicas...

En agosto de 2005 se conformó una de estas brigadas para brindar ayuda a la población afectada por el huracán Katrina en Nueva Orleans (Estados Unidos). Este ofrecimiento de ayuda del pueblo cubano fue rechazado por el gobierno de Estados Unidos. Dicha brigada había sido denominada Fuerza Médica Henry Reeve. Unas pocas semanas después del Katrina, el 19 de septiembre, quedó constituida por el Comandante en Jefe Fidel una organización que ha logrado convertirse en un referente internacional: el Contingente Internacional de Médicos Especializados en Situaciones de Desastres y Graves Epidemias ‘Henry Reeve’.

ENRIQUE, EL AMERICANO

¿Quién fue Henry Reeve? Nacido en Brooklyn (Nueva York) el 4 de abril de 1850, siendo apenas un adolescente participó en la Guerra de Secesión de su país como tamborilero del Ejército de la Unión. Al enterarse del alzamiento en Cuba iniciado en La Demajagua en octubre de 1868, Reeve se ofreció voluntariamente para viajar a Cuba como parte de una fuerza expedicionaria. Junto con otros muchos, fue hecho prisionero al poco de pisar la isla. El ejército colonialista español los fusiló a todos dándolos por muertos. Reeve tenía cuatro impactos de bala pero conservó suficiente energía y coraje para alejarse hasta ser encontrado por fuerzas independentistas cubanas. A partir de entonces fue conocido entre las tropas como Enrique el americano y apodado El Inglesito.

Reeve ascendió rápidamente bajo el mando de Ignacio Agramonte, conocido como el Mayor. Durante una de las muchas acciones en las que participó, Reeve se abalanzó sobre una batería de artillería enemiga, levantando la moral del ejército independentista rebelde pero recibiendo una grave herida en la pierna. Expuesto a las duras condiciones de la manigua y por las graves lesiones que arrastraba, los médicos le aconsejaron que no volviera a montar a caballo. No obstante Reeve, con ayuda de tirantes metálicos y atado a la montura, siguió cabalgando. Ascendido por sus acciones al rango de general de brigada (brigadier), llegó a liderar el afamado Cuerpo de Caballería del Camagüey.

Luego de la muerte de Agramonte en Jimaguayú el 11 de mayo de 1873, quedó al mando del mayor general Máximo Gómez Báez, a quien se subordinó la Caballería Camagüeyana. A las órdenes de Gómez participó en la fallida invasión del Oriente al Occidente. Estancada la operación en la provincia de Matanzas en el verano de 1876, los españoles aniquilaron su pequeña escolta en Yaguaramas. Imposibilitado de cabalgar, Reeve se pegó un tiro en la sien con su revólver para no ser capturado por el enemigo. Tenía 26 años, de los cuales dedicó siete a la independencia de la isla. En la historia de Cuba su ejemplo ha sido un paradigma de ayuda solidaria internacional.

Publicado en el Nº 342 de la edición impresa de Mundo Obrero marzo 2021

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