Batalla en profundidad

¿Es que nadie ha pensado en los niños? España es el país de la Unión Europea con mayor tasa de pobreza infantil

Patricia Castro 27/03/2021

La desigualdad y la exclusión social son las cuestiones de nuestra época. Los Estados llevan décadas adaptándose a los nuevos requisitos del mercado (desregulación, flexibilización), deslocalizando fábricas, primando el sector servicios y disgregando la anterior configuración social de los países y de las ciudades, generando fuertes tensiones. Este modelo de ciudad, de economía y de sociedad fomenta todavía más la desigualdad social que los modelos anteriores. En un perverso efecto Mateo, quita a los que no tienen y da más a los que acaparan recursos.

Esta sociedad dual no es nueva, es uno de los males de la sociedad moderna, del desarrollo económico y del sistema capitalista. El sistema capitalista siempre ha sido de extremos. Karl Polanyi analiza detalladamente en La gran transformación esta historia de dos ciudades, de las dos naciones que se iban construyendo a medida que el capitalismo se desarrollaba, reforzadas por el fundamentalismo de mercado. Polanyi señala que ya los pensadores del siglo XVIII vieron esa contradicción inherente al capitalismo y su desarrollo: la vinculación entre pobreza extrema y progreso. No es en las regiones más pobres o en los países menos desarrollados donde hay más miseria sino en los países ricos y en las sociedades entendidas como civilizadas.
Polanyi se refiere al sistema capitalista como un molino satánico, como una picadora de carne: por un lado entra la sociedad, con sus estructuras establecidas y sus formas de vida, y al pasar por la máquina capitalista acaba disgregada y separada sin poder volver a unirse como antes. Este es el proceso que Polanyi describe en su libro y el que, de nuevo, podemos ver en la actualidad.

La desigualdad también está presente en la sociedad española. El informe ¿Cómo reducir la pobreza infantil en España?, publicado por UNICEF en octubre de 2020, analiza uno de los pilares de la desigualdad económica y social en este país: la pobreza infantil. Según el estudio, España es uno de los países de la UE con tasas de riesgo de pobreza infantil más altas, a la cola de inversión en políticas para paliar y reducir el problema en toda la zona euro y solo por encima de países como Bulgaria y Rumania.

En comparación con el PIB per cápita, España es el país de la UE con mayor tasa de pobreza infantil. Lejos de mejorar, las cosas se están deteriorando cada vez más, alimentadas por la precariedad de la crisis del COVID-19. Uno de cada tres niños y niñas en este país estaría en riesgo de pobreza. La pobreza infantil aumentó a causa de los efectos de la crisis de 2008 y las medidas de contracción fiscal de los gobiernos y los sucesivos recortes. Así se provocó una gran brecha social que va en aumento.

En España, las ayudas a la pobreza infantil están vinculadas a la renta. Al descender de forma abrupta los ingresos de los hogares y aumentar el desempleo, hubo muchas familias que se quedaron sin la posibilidad de recibir estas bonificaciones al caer en situaciones muy precarias y sin tener que presentar la renta o quedando al margen del sistema por la informalidad/temporalidad de sus trabajos.

Ningún país democrático puede hipotecar el futuro de la nación por el bienestar de una minoría privilegiada. Si nos hemos convertido todos en unos cínicos y ya no peleamos por nuestro bienestar, al menos hagámoslo por los que vienen. La mínima justicia a la que podemos aspirar es que los hijos no paguen los errores de sus padres.

Publicado en el Nº 342 de la edición impresa de Mundo Obrero marzo 2021

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