XII Asamblea IUUn avance en la construcción de un proyecto de nuevo país en favor de las familias trabajadoras

José Luis Centella Gómez. Presidente del PCE 05/04/2021

Extraña asamblea la que hemos vivido entre el 26 y el 27 de marzo en Madrid, marcada por las condiciones que nos imponía la pandemia, desde la limitación del aforo del salón de actos que obligó a que la mayoría de las delegaciones tuvieran que seguir los debates y las votaciones desde sus casas hasta la dispersión por la sala de quienes pudieron asistir presencialmente, con los pasillos vacíos, creando un ambiente más frío del que acostumbran a tener nuestras actividades.

Por el contrario, el seguimiento de los debates y votaciones era pleno, convirtiendo a esta asamblea en la más participativa de las celebradas en mucho tiempo, lo que confiere a sus resultados un alto índice de representatividad del pensar y sentir de nuestra militancia.

En el ambiente dominaba la conciencia de que celebramos esta asamblea en un momento especial marcado por la confusión política y con unas elecciones en la Comunidad de Madrid que superan el ámbito autonómico, lo que sitúa a IU ante el reto de ofrecer una propuesta que tenga perfil propio, demostrando que es una fuerza útil y necesaria a la hora de construir un frente amplio que pueda disputar la hegemonía ideológica, social, cultural e institucional a una derecha cada vez más radicalizada, que está blanqueando al fascismo, y a un PSOE que pasa de acordar un programa de gobierno con la izquierda a querer disputar el espacio del centro derecha que pueda dejar Ciudadanos, buscando una salida reformista de la crisis de régimen.

En todo momento, desde el PCE hemos sido conscientes de que esta asamblea era una gran oportunidad para realizar una reflexión, un debate, que permita dar respuesta, desde una perspectiva estratégica, a los problemas que sufren la clase trabajadora y las capas populares y que se han visto agravados por la crisis sanitaria. En este sentido, había que poner en el centro del debate político el reto de desmontar los recortes y reformas que se aprobaron entre 2008 y 2015 en favor de que la crisis fuera una oportunidad para aumentar los beneficios del capital. Por ello, hicimos todos los esfuerzos necesarios para descolocar a quienes, desde dentro y desde fuera de nuestra organización, quisieron plantear esta asamblea en un marco de confrontación entre las direcciones del PCE y de IU, demostrando que formamos parte de un equipo que trabaja conjuntamente para desarrollar un mismo proyecto político.

Al mismo tiempo, también planeaba sobre la asamblea la importancia de ser la primera que se celebra con IU participando en el gobierno del Estado, de manera que era necesario afrontar, además de la perspectiva estratégica de la construcción de un nuevo país sobre la base un nuevo modelo de desarrollo económico, ecologista y feminista, toda una serie de propuestas muy concretas y directas que demostraran como nuestra presencia en el gobierno es útil para la recuperación de los derechos laborales y sociales perdidos con la excusa de la crisis del 2008, así como para el desarrollo de un Escudo Social que proteja a quienes están siendo afectados directamente por la crisis.

Propuesta republicana para un nuevo modelo de Estado

Los documentos aprobados tratan de plantear la tarea nada fácil de ser capaces de mantener nuestra estrategia rupturista con la participación en un gobierno de mayoría reformista, conjugar estrategia con táctica para que sea posible mejorar las condiciones de vida de la clase trabajadora en lo inmediato, con las reglas del juego del capitalismo pero manteniendo el objetivo de avanzar hacia el socialismo. Precisamente, está contradicción se empieza a tratar de resolver planteando introducir en la agenda política actual el debate sobre la opción republicana como parte fundamental de la estrategia rupturista, porque nadie duda, y el capital menos, que la opción republicana nunca ha sido en España una apuesta neutra.

En este sentido, la Asamblea de IU ratifica y llena de contenido la idea de que la presencia en el gobierno no se debe entender como un fin en sí mismo sino como un instrumento para mejorar las condiciones de vida de la clase obrera y de las capas populares, al tiempo que se plantea la necesidad de la defensa de una España diversa, plurinacional y plenamente democrática en la que no se establezca una dicotomía entre las “cuestiones sociales” y las “identidades nacionales”.

Pero en el mismo nivel de importancia esta asamblea sitúa una propuesta republicana que no solamente tiene que entenderse como una alternativa a la degradada monarquía borbónica sino que debe ser la referencia de un proyecto de construcción de un nuevo modelo de Estado para todas las cuestiones que afectan a la vida de la mayoría social trabajadora y que, de manera complementaria, dé respuesta, en un encaje federal, al carácter multicultural y plurinacional del Estado español. En definitiva, una propuesta republicana que recoja las mejores tradiciones de la Primera y Segunda República, mirando hacia la Tercera como una de las prioridades en toda nuestra acción política.

En el ámbito internacional es necesario que esta asamblea continúe el trabajo de construcción de un amplio movimiento antiimperialista que se plantee construir un Nuevo Orden Internacional de carácter abierto, multipolar y solidario que evite la vuelta a escenarios propios de la guerra fría. En este sentido, se ha planteado el reto de construir un modelo alternativo de integración europea que, respetando la verdadera soberanía popular, permita un desarrollo de políticas plenamente democráticas, socialmente avanzadas y con un papel clave a la hora de construir un mundo más solidario y pacífico.

En definitiva, tenemos el reto de salir de esta asamblea con una propuesta directa, clara, fácilmente entendible, que conecte con las necesidades de los millones de personas que hoy sufren las consecuencias de la crisis y que necesitan un referente político que les demuestre que desde la Izquierda es posible construir un futuro de paz, solidaridad y progreso y que, a la vez, sea una contribución útil para el objetivo de ganar la batalla política que se desarrolla en estos momentos en Madrid, cuyos resultados tendrán una repercusión que supera el ámbito de unas elecciones autonómicas.

Instrumentos de coordinación territorial de Unidas Podemos

Por último, junto a las propuestas políticas y programáticas, también esta asamblea ha enfrentado el reto de debatir sobre la propuesta que desde IU se debe formular con el objetivo de revertir la dinámica de división que hoy se está produciendo entre las fuerzas de la izquierda social y política. De esta manera, la asamblea ha trabajado en el desarrollo de una propuesta que pueda ayudar a construir una amplia convergencia que sea capaz de situar en primer plano las coincidencias, entendiendo que la diversidad y la pluralidad pueden ser una riqueza en la medida en que se disponga de métodos democráticos y participativos para buscar las síntesis dialécticas entre las diferentes posiciones que hoy existen en la izquierda.

Es de especial importancia la resolución aprobada por más del 78% de los votos y que claramente apuesta por el desarrollo en el mínimo tiempo posible de instrumentos de coordinación territorial de Unidas Podemos en todos los ámbitos, resolución que ha sido complementada por el acuerdo que ha tomado en el mismo sentido la Mesa Confederal de Unidas Podemos. Esta tarea está llamada a convertirse en una de las cuestiones básicas del trabajo de todos los núcleos y comités intermedios del PCE, de manera que cuando celebremos la Asamblea de Valoración, que se acordó convocar antes de 2023, se pueda presentar un avance serio de una confluencia política y social sostenida con métodos de funcionamiento democráticos y participativos.

Terminada la asamblea, corresponde poner en práctica los acuerdos alcanzados para lo que es necesario generar una clima de entendimiento que permita una dinámica de trabajo colectivo en el que la federalidad se entienda como la implicación de todas las organizaciones territoriales en la elaboración de las propuestas que desarrollen los acuerdos alcanzados en la asamblea para que luego puedan ser aplicados en función de las condiciones que se dan en cada zona del Estado.

En esta perspectiva, hay que terminar esta valoración poniendo de manifiesto que el PCE seguirá trabajando desde la plena conciencia de que el momento histórico que vivimos nos obliga a poner más que nunca en valor lo mucho que nos une, situando las naturales diferencias en un segundo plano, enterrando las descalificaciones y prejuicios. No hay ni disolventes entregados a otras fuerzas políticas, por un lado, ni traidores, sectarios o inmovilistas por otro, sino compañeras y compañeros que compartimos un mismo proyecto desde la pluralidad, la diversidad en el debate y la unidad en la acción, porque sólo de esta manera puede ser IU un instrumento útil en la defensa de los intereses de las familias trabajadoras, construyendo el proyecto de nuevo país que España necesita para afrontar la salida de la crisis.

Publicado en el Nº 343 de la edición impresa de Mundo Obrero abril 2021

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